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Así se apartó Lamine de la presión tras el partido ante Cabo Verde: la Play, un viaje de cinco horas y el primer gol

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A Lamine Yamal le esperaban en Estados Unidos. El Mundial busca estrella y, a pesar de sus 18 años, él se postula con descaro. El gol que marcó a Arabia Saudí para abrir la goleada y la primera victoria descorchó a España, que sentía una rabia incontenible por lo que en el vestuario entienden que fue una oleada crítica demasiado prematura tras el empate ante Cabo Verde del lunes. A quien menos le importó el ruido fue Lamine. Él, de hecho, ni se inmutó.

Escuchó que si estaba triste o mermado por el miedo a recaer, que no encaró con su habitual descaro, que no pudo librarse de los caboverdianos y todo lo transformó en un estímulo. «Si me pico cuando juego a la Play, imagínate cuando dice esas cosas», admitió. Pero los seis días los vivió como si el segundo partido, en el que ya nadie dudaba de que sería titular, no fuera una final demasiado anticipada. No le salieron las cosas en esos primeros 20 minutos de su debut en el campeonato, pero eso no le generó presión.

Volvió a pasar horas distrayéndose con la Play, se marchó en el día libre a Nashville, la cuna de la música country, con su familia (un viaje de cinco horas entre ida y vuelta) y confesó a TVE que aún no estaba listo para 90 minutos. Solo le hicieron falta 10 para marcar su primer gol y convertirse en el jugador, junto a Pelé, que anota para abrir un marcador en su primer Mundial apenas cumplida la mayoría de edad. «El plan ha salido perfecto, porque he marcado y he podido descansar. Si hubiera sido la final, habría estado al 100%, pero hay que tener calma. A mí me cuesta, pero para eso está el míster», admitió tras la victoria.

"Es trabajador como el que más"

Su presencia ha cambiado a España, quizá porque Oyarzabal le regaló el gol y porque con Pedri y Olmo se entiende sin mirarse. «Llevamos muchos partidos juntos y ya sé cuándo la quiere al espacio o cuándo asociarse», reconocía Dani Olmo. A Lamine, como ocurre con estrellas tipo Messi o Haaland, todo el equipo le protege, aunque no lo reconozcan. «Se cuida solo. Es muy joven, pero tiene los pies en el suelo. Sabe lo que tiene que hacer y es trabajador como el que más. Celebramos que esté de vuelta, porque nos va a ayudar mucho», decía su compañero en el Barça. El de Rocafonda, en cambio, no quiere llevar todo el peso: «Rodrigo es Balón de Oro, Pedri es el mejor centrocampista del mundo, están Nico, Dani Olmo, Mikel... todos son muy buenos. Son de talla mundial y por eso somos favoritos».

España, como puntualizó Lamine, «ya ha llegado» al Mundial y empieza a ser la selección reconocible que explotó en la Eurocopa hace dos años. «La calidad de siempre la tenemos, solo faltaba sacarla», advirtió de nuevo Olmo en un discurso pausado. «Decían que no éramos la misma España y sí lo somos. Solo tuvimos un tropiezo», añadió la estrella a la que, hasta los árabes ovacionaron.

Además de Yamal, el protagonista del día fue de Oyarzabal. Una vez más. Dos goles en tres minutos para sumar 27 con España, igualar a Fernando Morientes y tener a tiro a Fernando Hierro, presente en el palco de Atlanta. El donostiarra es el 9 indiscutible de Luis De la Fuente, por elección y por estadística: 21 goles los ha marcado desde que el riojano dirige al equipo nacional.

Su impacto en esta selección es evidente: ante Arabia se convirtió en el primer jugador en toda la historia que en un Mundial marca dos goles y da una asistencia en los primeros 24 minutos de un partido. Y eso que jugó tras una semana con molestias, como desveló De la Fuente, al que tiene encandilado. «La gente que entendemos de fútbol lo tenemos súper valoradísimo. El impacto de Mikel en el equipo es brutal. No hay otro futbolista en el mundo con esta incidencia. Lo hemos reivindicado siempre, los compañeros lo reivindican y me encantaría que nosotros, en España, también reivindiquemos a Mikel Oyarzabal, porque puede marcar una historia en el fútbol español excepcional. Lo celebro y ojalá, Dios quiera, que seamos capaces de valorar esto», dijo el técnico.

Reconoció el seleccionador, que ayer cumplió 65 años, que el partido redondo nació también de la «autocrítica». Esta vez a España la posesión, del 63%, le dio la victoria y marcó tres goles en los cinco disparos entre los tres palos que hizo en la primera parte, la mayor cifra en un duelo de la Copa del Mundo desde el año 1986.

«La parte más positiva es que este equipo tiene un margen de mejora excepcional. Estamos contentos, porque hemos vuelto a recuperar sensaciones, gracias a la actitud, a la profesionalidad y a la ambición del equipo», dijo el seleccionador. Lo resumió Lamine Yamal: «Ya estamos aquí».