Así se fraguó el "plan perfecto" de Pogacar en los Pirineos: "Sabíamos que si ahí abría un pequeño 'gap'..."
La mañana en Hagetmau, nublada al fin en este Tour de la canícula, amaneció en estado de shock. En la salida del taurino pueblo de Las Landas, con una jornada de tregua y sprint por delante hasta Burdeos, el estado general era de perplejidad tras la exhibición del día antes de Tadej Pogacar en los Pirineos. ¿Y ahora qué? Con más de dos semanas por delante y todavía 15 etapas hasta París, con todo lo mollar de los Vosgos y los Alpes, el interrogante era más que pertinente.
En la sacudida del Tourmalet hubo algo de rabia acumulada, como si Pogacar aún tuviera que demostrar. Un punto de reivindicación de que sigue siendo intocable, de que del hastío que se dejó entrever el pasado nada quedaba. Tadej estaba exultante, como hacía mucho que no se le veía. No en vano, de entre todas sus batallas pretéritas, fue la vez que más ventaja sacó a Jonas Vingegaard. Los 2:38 superan los 2:10 de la etapa en Hautacam del año pasado. Un golpe matemático y moral. Fue la vez que, en el Tour, Pogacar abrochó una victoria con más kilómetros en solitario (43 desde que se marchó en La Mongie); fue la primera vez que un campeón del mundo hollaba la mítica cima en cabeza. Pero, sobre todo, fue la ejecución de un «plan perfecto».
Así lo describe a EL MUNDO Joxean Fernández Matxin, director del UAE, una de las más grandes postales de la carrera de Pogacar. «Sinceramente, estaba todo pensando. No teníamos previsto la distancia, el tiempo, si le dejaba o no, pero el plan, la forma de ejecutarlo, sí. La última subida (Gavarnie-Gèdre) realmente no era para soltar a nadie, pero sí para coger distancia si ya lo has soltado. Primero pusimos un ritmo fuerte, 30 segundos en el Tourmalet y prácticamente lo mismo bajando. Y después mucho más luego en ese tramo», detalla, consciente de que Tadej y Jonas «en escalada pura, tiene un puntito similar».?"Pero sabíamos que si había un pequeño gap, podía convertirse en mucho más grande en una subida con porcentajes del 3-4 %. Entendemos que en ese tipo de ascensiones Tadej es superior».
Matxin, por supuesto, rechaza hablar de «sentencia» del Tour: «Para nada. Llevamos seis etapas de 21, es fácil hacer matemáticas». Pero lo que sí dejó claro la primera gran etapa de montaña es que Vingegaard quizá está más cerca de los que le preceden que de su némesis. Y ahí, en la lucha por las migajas que deja Pogacar, se intuye uno de los atractivos de todo lo que está por venir.
Porque pocas veces se vio a un grupo de perseguidores tan amplio y tan igualado. Por detrás de Jonas, a apenas 25 segundos, acudieron la nobleza del ciclismo actual, ninguno mayor de 26 años. Y, entre ellos, como gran esperanza patria, un Juan Ayuso que no mostró flaquezas a pesar de haber sufrido una caída en las primeras estribaciones del Aspin. «Diría que no fue mi mejor día y pese a ello me pude mantener en la lucha por el podio. Espero ir mejorando. Tadej es superior, pero eso no es algo nuevo para nadie, y Jonas no nos sacó tanto, así que estamos ahí, en la pelea», se congratuló el del Lidl, que tuvo a su compañero Skeljmose un fiel aliado. Se mantiene quinto, pero en la puja hay pesos pesados.
Quizá el más peligroso de todos es Isaac Del Toro. Su labor de escudero de Pogacar puede ser un arma de doble filo. Comprobada la superioridad, uno de los grandes objetivos del UAE y del propio Tadej será colar al mexicano, ídolo de masas en cada ciudad que visita el Tour, a su vera en el podio. Así lo confirma su director, aunque una cosa deberá ser «consecuencia» de la otra. Lo principal es el quinto Tour.
Paul Seixas despejó incógnitas a sus 19 años, alucinando hasta al presidente Macron. «He podido hablar un rato con él y también con Pogacar, que me ha dicho que será su sucesor», desveló el presidente francés. El debutante, tras los nervios iniciales en Cataluña, mostró una espectacular resistencia en el Tourmalet, de menos a más. La terna de aspirantes tiene a su propia pareja de compañeros, aunque parece que Evenepoel y Florian Lipowitz, tercero en 2025, no andan muy bien avenidos.
El belga, siempre sin filtro, logró superar a su enemigo Tourmalet, el puerto en el que abandonó el pasado Tour. Ha perdido cinco kilos para la ocasión, menos peso para afrontar esas grandes etapas de montaña que son su tortura. Pero no parece de estar del todo feliz con el desempeño del alemán. "Estaba enfadado y con razón. En la Vuelta a Cataluña tiré 30 kilómetros para él. Le pedí hacer un kilómetro de trabajo al frente y no pudo ser. Eso me enfadó y habrá que hablarlo bien", pronunció.