Kylian Mbappé está en una misión. Se le nota. Habla con la confianza de saberse en uno de los mejores momentos de su carrera y juega con la libertad y la finura del que es consciente de su superioridad. Ante Marruecos volvió a marcar y ya suma 20 goles en 20 partidos en los Mundiales, 12 en 11 partidos de eliminatorias y camina firme hacia la tercera semifinal mundialista de su vida. Las dos anteriores las superó y ahora espera rival entre España y Bélgica.
"Me da igual el rival. Es una semifinal y será un partido difícil, si es España pues España, y si es Bélgica, pues Bélgica. No tengo preferencia, estoy centrado principalmente en recuperarme y ya veremos el partido. Pase lo que pase, será una oportunidad de revancha para alguien", admitió el futbolista, en referencia a la semifinal de la Eurocopa perdida ante los españoles y a los triunfos galos ante Bélgica en la Euro 2024 y el Mundial 2018.
En ese discurso, Mbappé también habló de "recuperarme". Y es que el futbolista del Madrid se retiró del campo antes de tiempo por un fuerte golpe en el tobillo. En el banquillo, los servicios médicos de la Federación francesa le pusieron hielo encima de la articulación y no pareció que la molestia fuera a más, porque se le vio bailando y saltando con sus compañeros en uno de los fondos después del pitido final.
Justo al terminar el encuentro, Mbappé saludó uno a uno a todos los jugadores de Marruecos y se detuvo especialmente con dos: Brahim Díaz y Achraf Hakimi. El primero es su compañero en el conjunto blanco y el segundo uno de sus mejores amigos, así que en la primera entrevista postpartido a pie de campo le preguntaron por si había sido difícil consolar al lateral derecho del PSG. "Aquí no hay sentimientos porque estaba aquí para ganar y él también. Será más difícil cuando lo vuelva a ver en el vestuario o luego, porque volveremos a ser humanos y a ser amigos. Luego me afectará porque es un amigo muy cercano, pero aquí no hay sentimientos", reflexionó, otra vez con un discurso sereno y bien articulado.
La tercera semifinal seguida de Mbappé es también la tercera para Dembélé y Lucas Hernández, que están a una del récord de Miroslav Klose, que repitió techo entre el periodo 2002-2014. Francia, además, es la tercera selección en la historia que consigue enlazar tres semifinales consecutivas, situándose a la estela de Alemania y Brasil. Nadie más lo ha conseguido, lo que resume lo extraordinario de esta generación. "Estoy muy orgulloso de este equipo", admitió Deschamps, que dejará su puesto cuando termine el torneo.
"Este es el equipo de Francia que tiene más potencial", reconoció Mbappé. "No sé si es el más fuerte, porque yo fui campeón del mundo y subcampeón y este equipo aún no lo ha logrado, pero es el que tiene más potencial. Hay mucha calidad en este equipo, pero todavía no ha ganado nada", advirtió, recalcando que "hay que demostrarlo en el campo". "El potencial por sí solo no gana partidos. El miedo o la prensión tampoco marcan goles. Hay que demostrarlo".
Mbappé, que salió a zona mixta casi dos horas después del final del encuentro, iguala con Messi en lo alto de la tabla de máximo goleadores de este Mundial, ambos con ocho tantos y el argentino con un partido menos. El galo podría haber sumado uno más, pero falló el penalti ante Bono. Según admitió ante los medios, la tardanza del equipo de VAR en revisar la jugada le distrajo, lo que provocó que lanzara muy mal el penalti.
"No lo asimilé bien. Es complicado porque hubo mucha confusión con la revisión del VAR. Hice la transición con Ousmane, que me pasó el balón. Luego me dijo que tal vez no hubiera penalti y que teníamos que esperar la decisión. Me distraje", explicó.