La orfandad rojiblanca puede quedar suplida esta temporada. Quizás no sea cosa de un sólo hombre, el hueco de Griezmann es, en principio, demasiado grande. Pero hay dos jugadores que quieren opositar a esa posición. Uno viene de una frustración y otro de una ilusión. Baena quiere olvidar su última temporada como rojiblanco impulsado por su reacción en el Mundial. Kang-In Lee busca otro papel, uno que Luis Enrique no le pudo dar en el PSG. Juntos se bastaron en un tiempo para liquidar al Sevillla con un doblete del andaluz pese a la esperanza de Sierra. [Narración y estadísticas, 1-3]
El Cholo y el Atlético se han encomendado a esta pareja, con su leyenda metiendo goles en Orlando. Ellos fabricaron el primero en el Pizjuán. El coreano y su capacidad de anticipar líneas vio el movimiento del andaluz, que rompió en el área por el medio como un cuchillo. Definió con clase ante Odysseas.
El duelo siguió en sus botas. Omnipresentes ambos y especialmente inspirados con balón. Porque el cuero fue del Atlético apoyado en un doble pivote que combina despliegue y creatividad. Mezclan bien también Barrios y Hjulmand, el primero con más capacidad ofensiva y el segundo más ducho en labores de guardaespaldas. Permiten el cómodo despliegue de Grimaldo y Llorente sin miedo a su espalda.
Poco ofreció en el inicio el sorprendente Sevilla de Luis García Plaza que coqueteaba con los primeros puestos. Sólo pudo intentar contener el vendaval rojiblanco que volvió a golpear con Lookman tras una gran carrera de Barrios. El nigeriano, perdido en punta, entró en el Pizjuán más por banda izquierda, su posición natural, y lo agradeció con un gran gol en el que pudo hacer más Odysseas.
No pareció afectar el resultado al Sevilla, pero para mal. Siguieron los hispalenses con cierta desidia que el Atlético no tuvo reparos en castigar. Fue de nuevo Baena, a la media hora de juego, tras una jugada elaborada de los rojiblancos en la que el balón terminó en las botas del andaluz. Optó por pegarle desde el borde del área para poner el tercero. Quizás el curso pasado su decisión hubiera sido otra, pero el Baena post Mundial también es otro. Mucho más parecido al máximo asistente europeo que brilló en el Villarreal. De hecho tuvo el hat-trick cinco minutos después, pero su media vuelta se fue arriba.
El Sevilla se libró del cuarto si el último de los fichajes rojiblancos, también mundialista, hubiera estado más vivo en un pase maravilloso de Barrios. Grimaldo, con mucho tiempo para pensar, tardó demasiado en disparar ante Odysseas y le dio tiempo a corregir a Kike Salas. La mejor noticia para los hispalenses fue cuando Alberola Rojas decretó el descanso porque el marcador fue corto.
Ejuke y a creer
Intentó el Sevilla adelantar líneas en el segundo tiempo más por amor propio que por otra cosa, pero es el Atlético un equipo que también disfruta sin balón y explota los espacios a la espalda. En las dos primeras contras que cazó, Lookman hizo un gol que fue anulado y generó otra ocasión con un gran recorte que terminó taponado por la defensa local.
Recurrió García Plaza al agitador Ejuke para intentar rebelarse contra una pared muy vertical. Pero lo cierto es que en dos conducciones ya generó más peligro que todo el Sevilla en la primera mitad. Las energías del Atlético bajaron con el resultado y se centraron demasiado en esperar un error sevillista para ampliar aún más el marcador. Pero lo que llegó fue un acierto. Sierra se encontró con un balón que mandó a guardar con una volea a la escuadra de Oblak. Ahí sí, el Sevilla empezó a creer.
Pero el Atlético tiene un peso que el equipo hispalense ha ido perdiendo con el paso del tiempo y con una gestión económica cuestionable. Con poco, los rojiblancos rozaron el cuarto que Odysseas salvó tras un gran cabezazo de Barrios, quizás el mejor jugador del encuentro. De hecho, el partido lo quiso dormir Simeone con los cambios y jugando con el resultado a favor, aunque un contacto de Hjulmand con Salas en el área le pudo complicar el final.
Hubo más ladrido que mordedura en el Sevillla aupado por un Pizjuán que nunca dejó de creer. No obstante, la liga de este Sevilla es otra. El Atlético, por su parte, se agarra con todo al tren de la cabeza. Con todo y con los sustitutos de Griezmann. No es poco. El hueco de la leyenda comienza a ser tapado.