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Busca las diferencias con Trump: la llamada a la democracia de Obama al inaugurar su centro presidencial

Busca las diferencias con Trump: la llamada a la democracia de Obama al inaugurar su centro presidencial

Entre la espectacularidad y la nostalgia, el expresidente de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama, inauguró formalmente esta nonche su esperado Centro Presidencial en Chicago. Lo que pudo haber sido un tradicional corte de cinta se transformó en un despliegue de poder político y cultural sin precedentes en otros antiguos mandatarios, marcado por un llamamiento urgente a la unidad y la protección del sistema democrático. 

Obama no es un santo. Sus dos mandatos dejaron deportaciones masivas y programas de vigilancia intensiva, rescates a Wall Street y desigualdad, intervenciones cuestionadas en Libia o Siria y uso de drones a mansalva. Pero, también, fue el ejecutor del Obamacare, quien sacó al país de la crisis económica, quien avanzó en los derechos civiles y en la protección ambiental, quien impulsó el último proceso de paz Israel-Palestina que se recuerda. 

Fue un presidente que también expandió el poder ejecutivo, pero ni por asomo es Donald Trump. Por eso anoche lo que se vio en el escenario parecía un juego de las diferencias con el actual presidente norteamericano, el republicano de MAGA. En este nuevo contexto, la defensa de la democracia, de la diplomacia, de diálogo y de la igualdad que hizo el primer mandatario afroamericano de la historia del país fue un bálsamo y un acicate para muchos. 

"Espero que este centro sirva como una afirmación de cuán especial y preciosa es realmente nuestra democracia, y nos recuerde lo que podemos lograr cuando asumimos nuestras responsabilidades compartidas como ciudadanos", declaró conmovido ante una multitud entregada. "Es tentador ceder al cinismo e incluso a la desesperación", dijo, y agregó: "No creo que esa sea la historia de Estados Unidos que prevalezca al final".

Obama instó a los estadounidenses a mirar hacia el futuro, diciendo: "Queremos encontrar la manera de volver a mirarnos los unos a los otros, no de alejarnos". Por eso, no dudó en criticar duramente al presidente Trump -sin mencionar a su sucesor por su nombre, eso sí- al hablar de la "creencia en la transferencia pacífica del poder". Elogió al exsenador Mitt Romney y al fallecido exsenador John McCain, los dos oponentes republicanos de Obama en sus campañas presidenciales, quienes se convirtieron en destacados críticos de Trump.

Sin embargo, el exmandatario no ocultó las deudas pendientes de su mandato y admitió ciertos arrepentimientos, entre ellos, el incremento de la polarización política durante sus dos términos de gobierno. "Algunas de las exhibiciones reflejan tareas inconclusas", confesó. Todo eso se podrá leer ahora en esa biblioteca deslumbrante. 

La inauguración regaló una estampa irrepetible al reunir en el escenario a cuatro mandatarios estadounidenses. Barack y Michelle Obama, acompañados por sus hijas Sasha y Malia, compartieron el protagonismo con el expresidente Joe Biden, el expresidente George W. Bush y el expresidente Bill Clinton. Junto a ellos estuvieron las ex primeras damas Jill Biden, Laura Bush y la exsecretaria de Estado Hillary Rodham Clinton.

A su esposa le dedicó uno de los momentos más aplaudidos de su discurso: "Ella siempre me ha ayudado a ser mejor persona. Y no podría estarle más agradecida". La exprimera dama también intervino, por cierto. No mencionó a nadie en concreto de la Administración Trump, pero estaba plenamente presente cuando criticó las políticas de inmigración: "Nadie tiene derecho a juzgar quién es lo suficientemente estadounidense".

Abajo, entre el público VIP, se encontraba la exvicepresidenta Kamala Harris junto a varias de las figuras que ya suenan como posibles candidatos demócratas para las elecciones presidenciales de 2028. Tampoco quisieron perderse el evento líderes históricos de los derechos civiles como Andrew Young y Al Sharpton, ni mandatarios internacionales de la talla de la excanciller alemana Angela Merkel y el exprimer ministro canadiense Justin Trudeau.

El South Side, de gala: de Hollywood al rock de estadios

El evento, que se extendió durante tres horas y fue seguido por miles de personas a través de pantallas en un parque cercano y vía streaming, contó con una lista de invitados digna de los premios Oscar. Desde titanes del entretenimiento como Oprah Winfrey, Tom Hanks, David Letterman, Conan O'Brien y Stephen Colbert, hasta la leyenda del tenis Billie Jean King y el presidente de los Chicago Cubs, Tom Ricketts.

La música, informa AP, fue el hilo conductor de una velada cargada de emotividad. John Legend abrió la jornada interpretando Someday We'll All Be Free, para luego unirse al rapero Common y al coro Uniting Voices Chicago en una potente versión de Glory, el tema ganador del Premio de la Academia. Por su parte, Bono y The Edge, representando a Irlanda, hicieron vibrar el recinto con el clásico de U2 City of Blinding Lights, mientras que Christina Aguilera, Marc Anthony y Eddie Vedder también se turnaron en el escenario respaldados por la banda original del programa, The Roots.

El broche de oro llegó de la mano de Bruce Springsteen y Stevie Wonder, quienes cerraron el espectáculo cantando a dúo Higher Ground, desatando la euforia general e incluso poniendo a bailar a los propios expresidentes y líderes mundiales en el escenario.

Mucho más que un museo

Más allá de las celebridades, el verdadero protagonista es el monumental campus urbano. El Centro Presidencial de Obama es un ambicioso desarrollo de 850 millones de dólares financiados mediante donaciones privadas gestionadas por la Fundación Obama, una organización sin fines de lucro con sede en la misma ciudad.

Ubicado en 19.3 acres del histórico Jackson Park, a orillas del Lago Michigan, historiadores locales destacan que representa la mayor inversión individual en un siglo en el South Side de Chicago, una zona tradicionalmente desatendida. Se estima que el complejo -cuya mayor parte será de acceso gratuito- atraerá entre 750,000 y 1 millón de visitantes al año. El Centro abrirá oficialmente sus puertas al público general este viernes, coincidiendo significativamente con la festividad de Juneteenth, que conmemora el fin de la esclavitud en el país.

El complejo arquitectónico entrelaza naturaleza, cultura y deporte. Así, el corazón del campus es una torre irregular de ocho pisos revestida de granito dedicada a la historia personal de Obama y a sus dos periodos presidenciales (2009-2017). Su audaz propuesta visual ya ha despertado opiniones divididas en una ciudad reconocida mundialmente por su arquitectura vanguardista. Es el museo. 

Los espacios comunitarios incluyen una sala de conciertos, áreas de juego infantil, una cancha de baloncesto con dimensiones oficiales de la NBA y una nueva sucursal de la Biblioteca Pública de Chicago. El complejo cuenta además con el Great Lawn (un gran jardín ideal para pícnics en verano y deslizamiento en trineo en invierno) y un huerto de frutas y verduras bautizado en honor a la exprimera dama Eleanor Roosevelt.

Pese a la magnitud de la obra, los organizadores insisten en que el enfoque no reside en el ego, sino en el activismo comunitario. "Esto no es un monumento a los Obama", subrayó contundente Valerie Jarrett, directora ejecutiva de la Fundación Obama y antigua asesora principal del expresidente. "Este es un tributo a todos aquellos que hicieron posible este viaje".

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