Cafú: "Con Ancelotti, por primera vez en la historia de Brasil, se habla más del entrenador que de los jugadores"
Cafú sonríe y parece que el tiempo no hubiera pasado. Ahí está, en sus oficinas de Alphaville, en las afueras de Sao Paulo, el mismo hombre de mirada penetrante, risa fácil y físico sin un gramo de más de grasa. Cafú, el único futbolista en la historia de los Mundiales en haber jugado tres finales, que fueron además consecutivas, y de las que ganó dos, Cafú, el que pasó seis meses por el Real Zaragoza y al que le quitaron de las manos la posibilidad cierta de jugar en el Real Madrid.
"Por primera vez en la historia tenemos un entrenador del que se ha hablado mucho más que de los jugadores", dice Cafú en referencia a Carlo Ancelotti. Antes de comenzar la entrevista con EL MUNDO, el ex lateral derecho de Brasil, Sao Paulo, Roma y Milan, entre otros equipos, presenta a sus hermanos, con los que está tomando café en una luminosa mañana en la ciudad más poblada de Occidente, y a su pareja, Mariah. Este 7 de junio cumplió 56 años y habla con libertad: cree que la FIFA de Gianni Infantino se equivoca con la ampliación del Mundial a 48 equipos.
- Usted tiene tres finales del Mundial y dos títulos. Ni Maradona, ni Pelé ni Messi lo lograron. ¿Se considera un grande?
- No sé si sería tan grande. Solo creo que hice bien mi trabajo. Creo que hice lo que debía hacer, lo que un deportista profesional debe hacer. Creo que la conquista de los títulos fue consecuencia de un trabajo a largo plazo. Metas, objetivos. Así que me fui marcando metas en mi vida y acabé alcanzando esas metas que otros jugadores, como Pelé, Maradona, Cristiano Ronaldo y el propio Messi, acabaron sin alcanzar. Fue un trabajo arduo, pero muy gratificante. Para jugar tres finales de la Copa del Mundo consecutivas, tienes que estar realmente comprometido con lo que quieres, con lo que haces. Y yo estuve muy comprometido, por eso al final salió bien.
- ¿Siempre ha sido disciplinado o aprendió a serlo?
- Siempre lo he sido. Desde pequeño era muy disciplinado: al levantarme de la cama y hacerla, tomar el café y lavar mi taza, salir del baño y dejarlo todo bien seco. Así que ya venía con esa disciplina desde pequeño. ¡Fue mi madre! Me decía: "Oye, te has levantado de la cama, haz la cama. Has tomado el café, lava la taza. Has comido, lava el plato". Por eso, para mí, convertirme después en una persona disciplinada fue muy fácil, porque sabía lo que podía hacer, dónde podía hacerlo y cuándo podía hacerlo. Así que siempre me centré mucho en el entrenamiento, porque el entrenamiento llevaba a la perfección. Cuanto más entrenara, más cerca de la perfección estaría.
- Era uno de los futbolistas más atléticos de aquellos años, en cierta forma un precursor.
- Es cierto. Sobre todo por el hecho de innovar en el lateral derecho: ir a la línea de fondo, centrar, volver, marcar, defender. Fuimos nosotros quienes lo hicimos. Sabía que tenía ese papel y que necesitaba una buena condición física.
- ¿Cómo se puede describir el alzar el trofeo de campeón del mundo en 2002 en Yokohama?
- Mira, ser campeón del mundo es algo inexplicable. Ahora bien, ser capitán de Brasil en un Mundial y levantar la copa de campeón del mundo para un país que es un apasionado del fútbol, es algo inexplicable, es algo sensacional.
- Tras esa final, un periodista le preguntó a Ronaldo si ganar el Mundial era mejor que el sexo.
- ¿Y qué dijo Ronaldo?
- Que el sexo es placentero.
- Creo que las dos cosas van de la mano, ¿no? Creo que ser campeón del mundo y tener sexo es muy bueno.
- ¿Qué pasó en la final de Francia 98 con Ronaldo?
- Tuvo una convulsión. Eso es un hecho, porque yo lo vi. Una convulsión unas ocho horas antes de la final, justo después de comer. Llegué en medio del lío, con César Sampaio,Roberto Carlos y Edmundo ya con él, y el preparador físico esperando a que llegara el médico. Ronaldo fue al hospital, se hizo unas pruebas y quedó fuera del partido, Zagallo ya había hecho la convocatoria, dijo que Ronaldo no jugaría, que por un problema médico lo iba a dejar fuera y que el titular indiscutible sería Edmundo. Unas dos horas antes del partido, nosotros ya estábamos calentando, llega Ronaldo al campo, con las botas bajo el brazo, y dice: "Zagallo, voy a jugar". Zagallo no lo podía creer: "Acabas de tener una convulsión, fuiste al hospital, ¿Cómo vas a jugar?". Y Ronaldo insistió: "No, estoy bien, voy a jugar". Zagallo le preguntó entonces al médico que dijo que clínicamente Ronaldo no tenía nada. Nos asombró, porque nosotros habíamos visto lo que había pasado. Zagallo lo puso como titular, pero ya había un ambiente un poco tenso, un ambiente difícil. No es por eso que Brasil perdió la Copa, perdimos porque Francia jugó mejor que la selección brasileña, Francia superó a Brasil en ese partido. Pero Brasil no estaba al 100 % mentalmente.
- Y Ronaldo no fue Ronaldo.
- No fue Ronaldo porque ni siquiera sabía dónde estaba. Creo que no tenía ni la más mínima idea de dónde estaba. Tanto es así que, en un momento dado, él fue a saltar, Barthez saltó y los dos cayeron al suelo. Salí corriendo asustado, dije: "Se acabó, Ronaldo". Así que estábamos un poco preocupados, pero ese no fue el motivo por el que perdimos la Copa. Pero que Ronaldo tuvo un problema, eso es un hecho.
- Mirando en retrospectiva, ¿no fue una mala idea que Ronaldo jugara?
- Tío, en realidad ya estaba fuera de la convocatoria, Edmundo ya estaba jugando, Ronaldo no estaba en condiciones de jugar. Pero no soy yo quien puede decir si Ronaldo está en condiciones o no. Si el médico dice que clínicamente no tiene nada, yo jugaría. Oye, el médico dice que estoy bien, es la final del Mundial, voy a jugar.
- Se dijo en aquellos días que la televisión presionó porque quería tener a Ronaldo en la final.
- Entre tener a Ronaldo en la final bajo una presión en la que no está en condiciones, o no tenerlo, prefiero no tenerlo. Pero Ronaldo, cuando está bien, cambia el partido por completo.
- Usted jugó Mundiales de 32 equipos, ¿no?
- Sí.
- Ahora hay 48, y el proyecto de Infantino es de 64. ¿Qué le parece la Copa de la Multitud?
- Dios mío, son muchas selecciones, son muchos equipos. Infantino está dando la oportunidad a todas las selecciones, a todas las naciones, de ir al Mundial. Son decisiones que toma la FIFA, son selecciones que van a tener una oportunidad que nunca han tenido en su vida. Creo que cuantas más selecciones haya en el Mundial, más se desvirtúa lo que es el Mundial. Esa elegancia, la felicidad, el placer de disputar un Mundial, porque esperas cuatro años, con expectación, con ansiedad, quién va a ganar, cómo queda el cuadro, a quién nos vamos a enfrentar, y, de repente... todo el mundo puede jugar un Mundial. Creo que habría que revisar un poco ese aspecto.
- ¿Piensa que el verdadero Mundial empieza en dieciseisavos u octavos de final?
- Ahí es donde las grandes selecciones empezarán a desplegar el gran fútbol. Pero antes de los octavos, servirá como preparación para que puedas llegar realmente bien. Porque habrá muchos equipos, muchos partidos. Y habrá selecciones que sufrirán goleadas. Lo hemos visto en las eliminatorias. Selecciones que encajan 11, 12, 9, 8 goles. Imagínate en un Mundial.
- No pinta bien.
- Queremos ver un Mundial fuerte con las mayores y mejores selecciones del mundo, sin duda.
- Conoce muy bien a Carlo Ancelotti. Hizo grandes cosas con él y ahora es el entrenador de Brasil. ¿Qué puede decir de Ancelotti?
- Ancelotti tiene lo que hace falta para arreglar la dinámica y el estilo de juego de la selección brasileña. Jugué con él cinco años en el Milan y tuve la oportunidad de ver de lo que es capaz Ancelotti. El único problema de Ancelotti en Brasil es el tiempo, no tuvo tiempo para sacar de los jugadores lo que quiere dentro del campo. Porque Ancelotti es el entrenamiento, es el día a día. Es la repetición del entrenamiento para que los jugadores puedan asimilar lo que él quiere tácticamente dentro del campo. Pero con la selección brasileña no tuvo tiempo. Ancelotti tendrá que compenetrar a su equipo, hablando y explicándoles lo que quiere. Por primera vez en la historia hemos tenido un entrenador del que se ha hablado mucho más que de los jugadores. Ahí se ve la enorme importancia que tiene Ancelotti para Brasil hoy en día. Creo que le irá muy bien en la selección brasileña, porque tiene capacidad y competencia, la materia prima es buena.
- En Brasil se ha criticado que en los entrenamientos Ancelotti y su cuerpo técnico hablan inglés con los jugadores brasileños». Es extraño, ¿es normal? ¿es un problema?
- Todo es normal, todo es normal. La mayoría de los jugadores hablan español, italiano, inglés, francés. El idioma del fútbol, un idioma universal: pones el balón en el centro del campo y ya está, ese es el idioma del fútbol. "Para allá", vas para allá, "para aquí", vienes para aquí. Es fácil de entender.
- Son jugadores que juegan en Europa y están acostumbrados a escuchar la lengua franca...
- Exactamente, así que creo que no hay ningún problema si hablas inglés, portugués, español, italiano o ruso con un brasileño: al final nos entenderemos. Eso no es una excusa.
- ¿Tiene contacto con los jugadores de la selección brasileña actual?
- Sí, tengo contacto con la mayoría de ellos.
- ¿Qué opinan de Ancelotti, de esta etapa, de este momento?
- Su opinión es muy buena, es maravillosa. Es un entrenador de primera. Es un entrenador que llega con un palmarés muy sólido. Ha ganado varios títulos allá por donde ha pasado. Los jugadores dicen que realmente es un entrenador que impone respeto.
- Pero los brasileños muestran un poco menos de pasión, de interés, de cariño por la selección brasileña hoy en día, ¿por qué?
- Por los resultados, es muy sencillo.
- Son oportunistas....
- Exactamente. El brasileño es mediático. Así que, si no llegan los resultados, no está contento con la selección brasileña. Todo depende del resultado. Cuando los resultados son malos, cuando la selección brasileña no juega muy bien, el pueblo brasileño acaba sin animar mucho a la selección brasileña. Pero cuando se trata del Mundial, el pueblo brasileño va a animar.
- ¿Y cómo ve el fenómeno de la selección argentina? Porque entre 1986 y 2022, 36 años sin ganar la Copa, y ahora no para de ganar. Gana, gana, gana.
- Es la etapa que vivió Brasil desde 1994 hasta 2002. Argentina está viviendo esa etapa hoy con un gran jugador llamado Messi. Porque Argentina se decidió de verdad y se dio cuenta de que tiene que jugar para Messi. El buque insignia de la selección argentina es un referente. Ha sido el mejor jugador del mundo seis veces. Una referencia para el fútbol argentino. Y no utilizaban esa herramienta que era este jugador. Que era el tipo que controlaba el balón con el pecho, que asumía la responsabilidad, que hacía girar al equipo. Y yo siempre le decía a todo el mundo: cuando la selección argentina se decida a jugar para Messi, Argentina va a dar mucho trabajo. Y eso es lo que ha pasado, lleva dando trabajo desde hace muchos años.
- ¿Cree que Messi tiene posibilidades de ganar en Estados Unidos?
- Le estás hablando a alguien que jugó hasta los 38 años, que disputó un Mundial con 36. Así que sí, tiene posibilidades. Tiene muchas posibilidades, depende de él. El talento es indiscutible, el talento de Messi es algo indiscutible. Si está bien físicamente, si está bien mentalmente y con ganas, estoy seguro de que va a ayudar mucho a Argentina.
- Messi, Maradona, Pelé, ¿qué puede decir del trío?
- Son jugadores que hicieron historia, que dejaron huella, que fueron campeones del mundo. Y jugadores que jugaban con una facilidad increíble. Jugaban con el balón, no hacían fuerza para regatear, no hacían fuerza para chutar, no hacían fuerza para marcar. Era tan bonito verlos jugar. Me encanta el arte del fútbol. Y Maradona es el arte del fútbol. Messi es el arte del fútbol. Pelé es el arte del fútbol. Ronaldinho Gaúcho es el arte del fútbol. Así que, cuando veo a esos jugadores que hacen algo diferente, que nos hacen brillar los ojos, me gusta mucho.
- ¿Pone a Ronaldinho Gaúcho al mismo nivel que Maradona, Pelé y Messi?
- Yo sí.
- Son cuatro, ¿no son tres?
- Son cuatro. Pongo a estos cuatro al mismo nivel. Los cuatro mejores de la historia. Dos brasileños, dos argentinos. Para mí lo son. De la época en la que vi jugar al fútbol, realmente son estos cuatro jugadores los que marcaron y marcan la diferencia en el fútbol.
- Los de más edad podrían decir Di Stefano.
- Sí, pero no tuve la oportunidad de ver jugar tanto a Di Stefano. Entonces dirás: "Pero tampoco tuviste la oportunidad de ver jugar a Pelé". Pero es Pelé. Tuvimos a Cruyff, Di Stefano, Platini, Beckenbauer. Tuvimos a esos jugadores. Pero ahora hablo de mi generación en adelante, me refiero a eso. De mi generación, están Messi y Ronaldinho Gaucho. De la generación anterior, elijo a Maradona y a Pelé. En ese ranking pondría a Pelé, Maradona, Ronaldinho, Gaúcho y Messi.
- ¿Qué tienen en común estos jugadores tan especiales?
- Es la personalidad. No solo el fútbol, sino la personalidad, la forma de jugar, la forma en que salen al campo. Nunca hemos visto a Messi, a Ronaldinho Gaúcho, a Pelé, a Maradona pelearse con nadie en el campo. Los vemos jugar al fútbol. Les dan una paliza, se levantan, se ríen. Van a por todas. ¿Cómo humillan al rival? Regateando y marcando goles. Eso es lo que nos gusta hacer.
- ¿Qué recuerdas de esos seis meses en la Liga española, en Zaragoza?
- Fue mi primer título internacional con un equipo europeo. Ya había ganado con el São Paulo, pero en esos seis meses en el Zaragoza jugué poco, aunque conseguimos el título de la Recopa. No lo podía creer... Fue algo así... Tenía 23 años, a punto de cumplir 24, y ese poco tiempo fue maravilloso, una ciudad maravillosa, un equipo fantástico. El hotel estaba al lado del estadio; salías del hotel y ya ibas andando al estadio, pasabas entre la afición y les saludabas. Fue una época fantástica, una época en la que aprendí mucho. Fue una experiencia muy buena.
- ¿Y tuvo realmente la oportunidad de jugar en el Real Madrid?
- La tuve. En aquella época el São Paulo no me dejó ir. El São Paulo envió a Vitor, lateral derecho, en mi lugar, porque el São Paulo iba a disputar el Mundial de Clubes contra el Barcelona. Entonces el São Paulo dijo: "No, no te vamos a dejar ir porque a final de año está el Mundial y hay clubes. Telé Santana dijo: "Queremos contar contigo para el Mundial". Es el São Paulo, lo sé, pero estamos hablando del Real Madrid, ¿no? Entonces me dijeron: "No, después del Mundial te vas a Madrid". Así que fuimos y ganamos el Mundial. Cuando volvimos, me dijeron: "Nos vamos a quedar contigo un año más".
- ¿Se enfadó? ¿O lo entendió?
- No, lo entendí. Lo entendí porque en ese momento vi que el São Paulo también era importante. El São Paulo, ¡caramba! Pero al mismo tiempo me decía: "Vaya, es el Real Madrid, es el Real Madrid, voy a perder la oportunidad". Yo pienso así: si no fue, fue porque no tenía que ir, no soy de los que se lamentan. Al año siguiente fuimos bicampeones de la Libertadores y bicampeones del mundo. La vida tiene muchos caminos, nunca se sabe.
- ¿Y el fútbol español? En aquella época era la furia. Era algo diferente a lo de hoy. Usted que lo ha observado, ¿qué ve de la transformación radical del fútbol español?
- Era completamente diferente. Vaya, tenías al La Coruña, tenías al Valencia, tenías al Betis, tenías al Atlético de Madrid, al Barcelona, al Real Madrid, tenías equipos extremos, al Zaragoza, tenías equipos extremadamente competitivos en España. La liga era muy dura, era la mejor liga a la que todo el mundo quería ir. A partir de un momento dado, las cosas empezaron a cambiar, llegaron pocas inversiones. La selección española se transformó para bien, con Aragonés y Del Bosque, porque España empezó a creer, a jugar y a revelar grandes jugadores con ese esquema que practicaban. Hoy, España es temida, pero todo está mucho más concentrado en el Real Madrid y el Barcelona.
- ¿Quién juega hoy como jugaba Cafú?
- No me gusta mucho comparar, porque dicen: "¿Quién jugaba mejor, Cafú o Carlos Alberto?". Él fue campeón en el 70, yo fui campeón en 1994 y en 2002. Así que, comparar jugadores... No me gusta comparar, pero he visto jugadores que se han acercado al nivel que yo alcancé: Daniel Alves fue uno que llegó muy lejos, Maicon también se acercó. Hoy veo a Hakimi como uno de los grandes laterales que tiene más o menos ese perfil, que sube al ataque, que marca goles, que regatea, que no le importa nada; creo que hoy en día Hakimi acaba destacando mucho más incluso que Carvajal.
- ¿Qué podría haber sido de Cafú si en su época de jugador hubieran existido las redes sociales?
- No lo sé, pero no me veo en el perfil de estar haciendo vídeos y mostrando dónde estoy, qué estoy haciendo. Si hubiera habido redes sociales en nuestra época, quizás no habríamos ganado todos los títulos que ganamos. Son épocas. Esta es la época de la tecnología, es la época de las redes sociales, y hay que respetar eso.
- Cuando ve a Neymar, ¿qué ve?
- Un genio, un talento, un chico de oro que podría sacar aún más partido a su talento, porque la calidad y la capacidad las tiene, solo tiene que quererlo.
- ¿Qué quiere decir con eso?
- Quiero decir que solo depende de él, ¿no? Calidad tiene, talento tiene. Si quiere renunciar a muchas cosas, si quiere entrenar, si quiere dedicarse.
- ¿Ha tenido esa conversación con él?
- Todavía no he tenido esa oportunidad. Con otros chicos sí, pero con él todavía no he tenido esa oportunidad.
- Neymar es un jugador con experiencia, ¿por qué no ve eso todavía?
- ¡Esa es una pregunta que nos hacemos todos los días! Caramba, si tuviera idea, la noción de lo que es ser campeón del mundo, sería otra historia. Es diferente a ser campeón de la Libertadores, ser campeón de la Champions League, ser campeón mundial de clubes. Es campeón del mundo. Es darse una palmada en el pecho y decir: "Soy el campeón del mundo". Zico dice que cambiaría todos los títulos por el título de campeón del mundo. Cuando eres campeón del mundo, no representas a tu club, representas a tu país. Representas a una nación. Así que creo que eso es lo que aún no ha interiorizado. Lo importante que es ser campeón. Pocos tendrán el privilegio de decir: "Soy campeón del mundo". Pocos.