Cenar a las 20.00, en la cama a las 22.30, desayunando (con poco aguacate) a las 8.00... las rutinas de España para los partidos matinales del Mundial
Una de las ventajas de que la selección española fuera primera de grupo era, para los aficionados en España, el horario. Todos los partidos que juegue desde pasado mañana serán a las 21.00. Prime time. Las televisiones, encantadas. Ocurre que para que el equipo juegue a las 21.00 en España, deberá hacerlo en Los Ángeles a las 12.00 y, si avanza, en Dallas a las 13.00. Unos horarios que ya probó en Atlanta las dos primeras jornadas.
El viaje ayer a Los Ángeles ya fue difícil. El equipo entrenó, a puerta cerrada, por la mañana, y a las 18.00 horas de Chattanooga cogió el avión. Estuvo en él, en el avión, más o menos cuatro horas y media, y llegó a LA a las 19.30. Es decir, tras un vuelo largo, sólo habrán consumido una hora de su nueva ciudad, que tiene tres horas menos que Chattanooga, un nuevo huso horario para complicar un poco más las cosas. Entre que aterricen y disputen el partido pasarán apenas 40 horas, tiempo del que disponen los servicios médicos y la nutricionista del equipo para preparar a los chicos en este nuevo horario matinal.
«La estrategia pre partido cambia un poco, claro, y comienza con los horarios del día previo», avanza Claudio Vázquez, jefe médico de la selección. ¿En qué se sustancian esos cambios? «Tenemos que adelantar la cena, y en torno a las 20.00 horas, 20.30 como tarde, estar cenando. Luego hacemos los tratamientos de fisioterapia que cada jugador necesite y en torno a las 22.00, como mucho 22.30, es ideal que los jugadores ya estén acostados», cuenta Vázquez, en el cargo desde enero de 2023. Eso sí, si alguno tiene hambre antes de acostarse, hay la opción, como en las bodas, de alguna recena ligerita, alguna barrita energética, por ejemplo.
La hora de levantarse no es fija. «Tenemos que tener un poco de laxitud en eso, y que cada uno duerma lo que necesite, porque el descanso es lo más importante en estos torneos tan cortos, y es obligatorio hacer preparaciones específicas, individualizadas, también en materia de horas de sueño», prosigue Vázquez, que programa el desayuno alrededor de las 8.00 de la mañana.
DESCANSO
«Cuatro horas antes del partido», intercede Toscana Viar, la nutricionista, la que controla, y sabe de memoria, qué alimentos le vienen bien y mal a cada jugador, los gustos culinarios de cada uno, las manías, etc... Conversa con este periódico mientras unas chucherías deambulan por sus manos sin que nadie sepa cómo han llegado hasta ahí. Toscana explica qué comen los jugadores para estos mediodías que les esperan.
«Los objetivos son los mismos sea la hora que sea el partido, y siempre comienzan el día anterior. Hay que recargar los depósitos de glucógeno, que es como la gasolina, ingerir nutrientes para proteger el músculo y los suficientes electrolitos y líquidos para asegurar la correcta hidratación. Y todo esto sin que tenga molestias estomacales y se sienta ligero», cuenta Viar, que controla la alimentación del primer equipo desde 2019. «Cuando el partido es por la tarde, tenemos más tiempo para cumplir esos objetivos, pero cuando es por la mañana, del día sólo tenemos el desayuno».
«Pero no sirve», sigue, «hacer bien solamente la última comida. Son muy importante las comidas del día anterior. Los depósitos de glucógeno no los puedes llenar de golpe. Es como si tienes un depósito en el coche que te caben 100 litros de gasolina, pero tu tarjeta de crédito sólo te permite echar de 30 en 30», dice, didáctica. «Así que el desayuno es la última comida pre partido, y ahí está la cuestión. Hay jugadores a los que a las 8.00 de la mañana no les apetece comerse un plato de pasta con pollo a la plancha. Hay muchos a los que sí, y lo hacen, o arroz o pescado, pero a los que no, pues les orientamos hacia unos huevos revueltos, una tostada con miel, un bizcocho casero, plátano, dátiles, unas tortitas, unas crepes...».
También están permitidos los batidos personalizados que les preparan para los post-partidos, todo con una obsesión: que los futbolistas hayan hecho la digestión y se sientan ligeros a la hora del partido. ¿Algo prohibido? «Pues una ensalada, por ejemplo, de lechuga, pepino, cebolla... no se puede. ¡Es que ni se les pasa por la cabeza! Son alimentos que ralentizan la absorción de los nutrientes. Ni mucha fibra ni mucha grasa, ni siquiera de la buena como puede ser el aguacate, que lo pueden tomar, pero con moderación en ese desayuno».
¡Ah! Dos cosas que no faltan. El arroz con leche casero como postre de la cena del día anterior y el café. No hay límite para el café más allá de la cantidad que le siente bien a cada uno. Y si los partidos han de ser a mediodía, los hay que necesitan mucho. Y una última cosa. El miedo al calor ha desaparecido, pues todos los estadios, excepto el de la final, son cubiertos. «Con el calor el cerebro se estresa, aumenta el ritmo cardiaco y la sensación de fatiga, así que en eso somos optimistas», cierra el doctor.