Cesc, Kroos, Ronaldo... Y ahora Julián o Enzo, estrellas en el mercado del Mundial: "¿Cómo podemos controlarlo?"
En un Mundial se habla de fichajes, se negocian fichajes, se producen fichajes. Es inevitable y lógico. Causa-efecto del gran escenario en el que se juega. Hay entrenadores y presidentes que deciden salidas y llegadas según lo que vean en el torneo, así ha pasado siempre. Ronaldo Nazario en 2002, Cannavaro en 2006, Yayá Touré o Cesc en 2010, James, Kroos o Luis Suárez en 2014, Cristiano en 2018, Gakpo en 2022... Y Julián Álvarez, Cucurella, Enzo Fernández o Bouaddi este verano.
La petición del delantero argentino al Atlético de Madrid para encontrar una salida con la que «cumplir mi sueño» llega en un momento crítico para su selección, centrada estos días en los récords históricos de Leo Messi, y le pone directamente en el foco principal de los nombres que más se están moviendo en los despachos del fútbol continental. Muchos aseguran que eso puede descentrar al futbolista, aunque otros, como Thomas Tuchel, seleccionador inglés que tiene en nómina a varios jugadores pendientes de definir su futuro, creen que es «inevitable».
«Si se hace de forma privada, eficiente y discreta, siempre estaremos encantados de ayudar. Ayuda tener claridad sobre la situación de cualquier jugador. Si alguien tiene la oportunidad de cambiar de club, no nos interpondremos en su camino», ha dicho esta semana en la concentración de la selección británica en Kansas City. En su vestuario, nombres como Elliot Anderson, que está negociando su salida del NottinghamForest para firmar por el Manchester City a cambio de más de 100 millones de libras. Aun así, es titular indiscutible para el técnico. «Es una cuestión de sentido común. No me gustaría que ocurriera el día antes de un partido o el mismo día del encuentro. Esa es la norma», afirmó Tuchel ante la prensa.
«Lo ideal sería que no hubiera traspasos, pero la realidad es otra. La cuestión es hasta qué punto debemos preocuparnos. Aunque les dijera a los jugadores que no se ocupen de ello ahora, sus teléfonos seguirían echando humo. ¿Cómo podemos controlar eso?», reflexionó el alemán, el seleccionador que más y mejor se ha expresado sobre el tema en este torneo.
El mismo día del debut de España, por la mañana, se anunció oficialmente la llegada de Cucurella al Real Madrid. Un movimiento a contrarreloj y ejecutado en 24 horas precisamente para evitar tener conversaciones durante el torneo, una preferencia del jugador y del propio conjunto blanco, que trató de hacer lo mismo con Konaté, Bernardo Silva y Dumfries. «Naturalidad. Naturalidad», repitió Luis de la Fuente, cuestionado sobre la influencia del anuncio en el día a día de la selección. «Si el jugador está feliz, todos estamos felices», añadió.
Se trata de un Mundial con muchas estrellas en el foco del mercado. Al nombre de Julián Álvarez se unen también sus compatriotas Enzo Fernández y Nico Paz. El mediocentro está pendiente del Chelsea y del Real Madrid, que está interesado en él pero espera a realizar algunas salidas para saber con qué cartas exactas juega. El canterano madridista, por su parte, lleva varias semanas esperando a que el conjunto blanco y el Como acuerden el siguiente paso en su carrera profesional, ya sea que el Madrid ejerce la opción de recompra para después dejarle salir a otro equipo o que el club italiano consiga mantenerle en nómina en esta nueva etapa de Champions.
Uno que sabe muy bien lo que se siente al ser el protagonista del mercado durante un Mundial es el entrenador de Paz en el Como, Cesc Fábregas. En 2010, en plena conquista de Sudáfrica, el catalán fue pretendido, indirecta y directamente, por el Barcelona y por los jugadores culés que estaban en la selección, que hasta le pusieron una camiseta azulgrana en la celebración del título. Cuatro años después, en 2014, anunció que se iba al Chelsea justo cuando empezaba el torneo para los españoles. El resultado de Sudáfrica y la actuación de Cesc en aquel Mundial invita a pensar que tener el foco no afecta.
Más allá de España, las estrellas de un Mundial siempre han brillado entre rumores. Y ahí el Madrid ha sabido trabajar. El torneo de 2002 tuvo a los blancos pendientes de Ronaldo Nazario, en 2006 de Cannavaro y en 2014 de Kroos o James. En el caso del alemán, su fichaje se cerró días antes del Francia-Alemania de cuartos. ¿El resultado? Alemania campeona del mundo. En esos mismos días, Luis Suárez firmó con el Barcelona.
Un día antes de las semifinales de 2018, la Juventus cerró el fichaje de Cristiano Ronaldo, que había estado negociando con el club italiano durante el torneo. Lo mismo con Gakpo, revelación neerlandesa en 2022 y fichado por el Liverpool justo al terminar el Mundial.
La Copa del Mundo es un evento de estrellas. Y las estrellas se fichan y se venden. Siempre ha sido así.