Charlize en 'La Isla de las Tentaciones'
Voy a empezar con una broma un poco tabernaria, perdonad la confianza: me pareció que está muy bien La Odisea de Nolan, muy bien de verdad, pero la parte de Charlize Theron en el papel de Calipso tiene la estética de La isla de las Tentaciones y eso me distrajo y me molestó. Además, el personaje de Theron me planteó un problema de verosimilitud bastante paradójico en una historia lleno de cíclopes, lestrigones y cosas así.
O sea, ¿eres un marinero griego de uñas ennegrecidas, naufragas, caes en una isla idílicamente celeste y dorada y ahí te recibe Charlize Theron en la plenitud de su belleza?¿Y, entonces, Charlize te cura, te escucha, hace el amor contigo (eso no aparece en la película pero todos lo damos por hecho), te da drogas que no causan resaca ni dependencia ni estropean los dientes y, cuando intuye que te viene el tedio de la felicidad, te dice «oye, por mí no te preocupes, estaré bien, sal al mundo y encuentra tu paz»? Lo siento pero, como dice Aitana Ocaña, no es fácil enamorarse de una superestrella.
¿Sabéis a qué más me recuerda el personaje de Theron en La Odisea? A un artículo que leí sobre las negociaciones del Brexit hace mil años Se decía ahí que el acuerdo que los representantes del Reino Unido buscaban en esa época era el equivalente de un divorcio del tipo Te dejo/para mí el dinero/para mí el piso/para mí el coche/veo a los niños cuando me apetece/nos acostamos de vez en cuando/y cuando me dé la malea/me llevas al cine. Lo pongo en cursiva y con barritas en medio, que es como transcribimos la poesía en el periódico.
Un reproche más para La Odisea: la escena final, convencionalmente ocupada por un combate de espadachines, se hace larga, es demasiado oscura para mis ojos cansados y se parece al final de Los descendientes más que al Hamlet de Laurence Olivier. Lo apunto porque las escenas de Ítaca de La Odisea, toda la parte de Anne Hathaway y Robert Pattinson, tienen rollazo shakespeariano y si no lo digo, reviento.
Y ahora, una hipótesis: todo eso da igual. Las imperfecciones de La Odisea no hacen que admire menos la película, más bien al contrario, porque estoy convencido de que hay una nobleza especial en el arte que se expone al ridículo, en el que acepta caminar sobre un cable de funambulista, de modo que a un lado le quede lo sublime y al otro, el bochorno, buena suerte con tu caída. Se me ocurre pensar que toda la ópera es así, ¿no? Y el ballet y la comedia y la pintura barroca y el Quijote y casi todo el arte que merece la pena. Por cierto, me encantaría preguntarle a Nolan por el Quijote, ahora que ser español es lo más.