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EEUU lanza ataques "intensos" contra Irán tras un intento de agresión contra sus tropas en Oriente Medio

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El ejército de Estados Unidos ha completado esta pasada noche una extensa serie de bombardeos contra posiciones estratégicas en Irán, en lo que supone una severa reactivación del conflicto que sacude a Oriente Medio desde hace cinco meses. La ofensiva de Washington responde al reciente lanzamiento de misiles iraníes contra una base militar estadounidense en Jordania y a la interceptación de ataques coordinados en la zona, justifica la Casa Blanca. 

La operación militar de Washington coincidió con un despliegue conjunto sin precedentes entre las fuerzas aéreas de EEUU y Arabia Saudita. Ambos países bombardearon posiciones de las Fuerzas de Movilización Popular y otras milicias proiraníes en el este de Irak, tras denunciar ataques con drones dirigidos contra la infraestructura petrolera del reino saudí. Según fuentes militares citadas por Reuters, las incursiones conjuntas en suelo iraquí dejaron al menos 20 combatientes y seis asesores iraníes muertos.

El Ejército de Jordania sostiene que ha interceptado y derribado cinco misiles lanzados contra su territorio y acusó a Irán de este ataque, por el que, de momento, Teherán no reivindica autoría. "A primera hora del jueves, cinco misiles provenientes de Irán que atacaron los territorios del Reino fueron detectados, interceptados y derribados según los planes defensivos preparados con este propósito", apuntaron en un comunicado las Fuerzas Armadas de Jordania. El texto asegura que la ofensiva "fracasó" y no ha provocado víctimas.

Por su parte, medios iraníes como las agencias Fars e IRIB publican en Telegram que se han escuchado explosiones cerca de la base aérea jordana de Mawfaq al-Sultan, objetivo en ataques anteriores de Irán por albergar aviones del Ejército estadounidense, sin aportar más detalles.

Golpes a infraestructuras clave y comandancias

El Mando Central de EEUU (CENTCOM) confirmó que durante un operativo de dos horas se atacaron decenas de objetivos vinculados a la Guardia Revolucionaria de Irán. Entre los emplazamientos bombardeados se encuentran centros de mando, depósitos de drones y misiles, y sistemas de vigilancia costera en la isla de Qeshm -en pleno estrecho de Ormuz- y en la provincia suroccidental de Juzestán.

Por su parte, la tensión marítima se extendió hasta las costas de Egipto, donde un dron alcanzó dos buques metaneros en el puerto de Damietta, provocando incendios en las embarcaciones aunque sin causar víctimas mortales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la firmeza de la respuesta militar desde el Despacho Oval de la Casa Blanca. Al ser preguntado sobre la responsabilidad de Teherán en las agresiones a buques y bases aliadas, el republicano aseguró que se trataba de "más de lo mismo" y advirtió: "Vamos a golpearlos muy duro porque es nuestro turno de responder".

En el plano político y diplomático, la reunión en Washington entre el ministro de Defensa saudí, el príncipe Khalid bin Salman, con el presidente Trump y el vicepresidente JD Vance, subrayó la alianza entre ambos países para frenar lo que consideran incursiones inaceptables contra la industria energética global.

Es lo único en lo que avanza la diplomacia, porque desde luego no hay avances con Teherán, pese a que el propio Trump, hace tres días, anunció una pausa en los bombardeos contra Irán para dar paso a las conversaciones, con mediación de Pakistán y de Egipto. En total, sólo ha habido cinco días de calma. 

A pesar de los esfuerzos de mediadores regionales por devolver a las partes a la mesa de negociación y restaurar la tregua, los analistas señalan que las posibilidades de una desescalada a corto plazo son sumamente escasas, dado el intercambio continuo de ataques aéreos y la falta de concesiones de ambas partes.

El recrudecimiento de las hostilidades ha volatilizado de nuevo, además, los mercados internacionales. El precio del petróleo registró un repunte cercano al 5 %, mientras que las bolsas mundiales sufrieron fuertes caídas ante el temor de un bloqueo prolongado en el estrecho de Ormuz, paso clave por el que transita una cuarta parte del crudo mundial.