Donald Trump en estado puro. Sin filtros, sin contención y con las redes sociales ardiendo a niveles que ya superan tanto a sus aliados como a la diplomacia mundial. En cuestión de pocas horas, el presidente de Estados Unidos ha condensado todo su catálogo de provocaciones: una escalofriante advertencia bélica sobre si debería "volar por los aires a toda una nación" como Irán, una desconcertante foto proclamando su control sobre Groenlandia (y de todo el hemisferio norte, de paso) y una surrealista encuesta para rebautizar la Inteligencia Artificial (IA).
Un cóctel de polémicas en cadena que ha llevado a sus detractores y a amplios sectores en Washington a tildarlo directamente de "ególatra, desquiciado y corrupto", en medio de un nerviosismo creciente ante la inminencia de las elecciones de medio mandato y cuando justo esta semana otra ciudad norteamericana, Nueva York, celebra la Asamblea General anual de las Naciones Unidas, un evento llamado a hablar de concordia, paz y cooperación, pero ante el que el republicano tiene su propia agenda.
“¿Cuándo debo volar por los aires a toda la nación?”
La frase hiela la sangre, pero define a la perfección la retórica de la Casa Blanca. Según reveló una conversación con un periodista de Fox News, Trump se preguntó abiertamente sobre el conflicto con la República Islámica: "¿Cuándo debo volar por los aires a toda la nación?".
El magnate aseguró encontrarse en una “fase de decisión” y prometió que sucederán “cosas muy importantes” en un futuro inmediato, todo ello mientras la tensión militar no da tregua en Oriente Medio, entre la escalada con los rebeldes hutíes, los ataques a infraestructuras petrolíferas y las advertencias directas de Teherán. Días antes, en una entrevista con Axios, el mandatario ya había dejado claro su talante: "Tengo que tomar una decisión importante. ¿Quiero entrar y aniquilarlos o no? Conmigo, cualquier cosa puede pasar", dijo.
El delirio cartográfico
Por si la mecha en Oriente Próximo no fuera suficiente, Trump decidió abrir otro frente en Truth Social. El presidente publicó una controvertida fotografía bajo el rotundo título "Su hemisferio" (Your hemisphere), en clara alusión al acuerdo que asegura haber alcanzado con Dinamarca para que EEUU asuma un "control permanente de la seguridad" de Groenlandia.
La imagen muestra el territorio en primer plano, y se publica pocos días después de que EEUU llegara a un acuerdo con Dinamarca para ampliar la presencia militar estadounidense en ese país.
Con el argumento de blindar el Ártico frente a la influencia militar y económica de Rusia y China, Trump insiste en tratar el territorio como una pieza más de su tablero geoestratégico personal: "A partir de ahora, ningún adversario podrá tener presencia militar en Groenlandia sin nuestra aprobación expresa".
Trump ha pasado años obsesionado con Groenlandia , diciendo que quería convertirla en un estado de EEUU, una idea que se remonta a su anterior mandato. Las autoridades de Groenlandia han dejado claro que la isla no está en venta y que no quieren formar parte de EEUU y un candidato pro-Trump en las elecciones del año pasado fracasó en las encuestas.
El nuevo acuerdo parece satisfacer el deseo de Trump de una mayor presencia estadounidense en la zona, al tiempo que permite que el territorio mantenga su estatus actual como región semiautónoma de Dinamarca. Sin embargo, lo que el acuerdo no hace es convertir ninguno de los hemisferios del globo en el territorio personal de Trump, y los críticos se apresuraron a señalarlo en redes como X, donde se leen comentarios como "lástima que su hemisferio cerebral no está del todo a la altura" o "este es un comportamiento enfermo".
La guerra contra la tecnología... y la prensa
La guinda de este maratón mediático llegó de la mano de Silicon Valley y los medios de comunicación. En lugar de abordar la urgente regulación de los modelos avanzados que le reclaman figuras como el expresidente demócrata Barack Obama, Trump ha optado por lanzar una encuesta pública para cambiarle el nombre a la Inteligencia Artificial.
Para el líder republicano, el término IA resulta "poco preciso" y "anticuado", sugiriendo en su lugar etiquetas como “Inteligencia Superior” (SI) o “Inteligencia Extrema / Suprema” (EI). Según sus propias palabras, el único control real que necesita esta tecnología es contar en el Despacho Oval con un presidente "fuerte e inteligente".
Todo ello mientras ejecutaba su última represalia contra los medios: vetar el acceso a la sala de prensa de la Casa Blanca a cadenas y cabeceras críticas como CNN o Politico, una decisión calificada por asociaciones de prensa y Reporteros Sin Fronteras como un ataque frontal e intolerable a la libertad de información.
La acumulación de salidas de tono en apenas 48 horas ha provocado una oleada de estupor. Entre los demócratas y las voces críticas de la opinión pública estadounidense, la reacción ha sido unánime: denuncian el comportamiento de un mandatario "completamente desbocado" que frivoliza con la destrucción de un país entero mientras juega a rediseñar mapas y renombrar algoritmos.
Incluso en las filas republicanas, según deslizan analistas en Washington, cunde la preocupación ante la posibilidad de que este torrente de fuego cruzado termine pasándoles una abultada factura en las urnas del próximo noviembre. Sin embargo, para Trump, el espectáculo nunca se detiene.