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El Camp Nou se llena de esteladas como en los momentos más acalorados del 'procés'

El Camp Nou se llena de esteladas como en los momentos más acalorados del 'procés'

Tal y como Joan Laporta anunció, el momento previo al arranque del duelo con el Athletic fue un decidido "acto de exaltación" de la estelada. Las gradas del Spotify Camp Nou prácticamente se inundaron con esta enseña independentista. Tanto, que fue imposible no pensar en los momentos en los que el grueso de los seguidores barcelonistas fue más combativo en este aspecto, coincidiendo precisamente con la etapa de más ebullición de todo lo que el denominado procés removió a nivel independentista hace tan solo unos años en el panorama político tanto catalán como español. El rival al que tocaba recibir, el Athletic, parecía a todas luces el más adecuado, por mucho que ahora las relaciones entre ambas aficiones estén enrarecidas por el fallido fichaje de Nico Williams. El equipo cuya afición se sumaba a los pitos al himno español cuando ambos coincidían en una final de Copa fue, en este caso, el blanco de ese gesto por parte de una grada azulgrana en la que un aficionado especialmente exaltado rompió el minuto de silencio por los socios fallecidos con un exabrupto tremendamente poco decoroso contra España gritado a pleno pulmón.

Dos horas y media antes de que se iniciara el partido ya había un nutrido número de aficionados paseándose por los aledaños del Spotify Camp Nou. La inmensa mayoría, luciendo únicamente camisetas, bufandas y otros accesorios con los colores azulgrana. Prácticamente, las únicas referencias a la senyera eran segundas o terceras equipaciones antiguas, como las correspondientes a la temporada 2013-14, la 2020-21 o la 2022-23. El reparto de esteladas previsto por asociaciones soberanistas como la ANC (Assemblea u Òmnium Cultural, en este caso, no iba a arrancar hasta las 19.30 horas. Y un poco antes, eso sí, ya pudieron verse muchos aficionados que habían decidido llevar sus enseñas directamente desde casa. Muchas, anudadas al cuello, como una suerte de capa, rememorando así otro objeto de inspiración de la multinacional deportiva que viste al equipo azulgrana para diseñar otra de sus equipaciones con los colores de la bandera catalana. Por supuesto, sin estrella, en este caso. Ese símbolo en el uniforme, por ahora, solo se atrevió a llevarlo el modesto Figueres, hace ya 11 años.

Por supuesto, a la hora prevista, los voluntarios empezaron el reparto de las, según la ANC, 10.000 esteladas que querían introducir en el Spotify Camp Nou para llevar a cabo la reivindicación de esta bandera que había anunciado el martes el propio presidente azulgrana, Joan Laporta, como respuesta al incidente protagonizado por las fuerzas del orden y un joven aficionado barcelonista en los instantes previos al partido contra el Elche del pasado domingo en el Martínez Valero. Muchos seguidores azulgrana se acercaron a recoger una o más de ellas. Con el compromiso de, llegado el momento, mostrarlas en las gradas del estadio. Gente de todas las edades. Desde niños que apenas levantaban unos palmos del suelo, algunos con una estelada perfectamente anudada al cuello, hasta personas decididamente en el otoño de la vida. No faltaron tampoco varios aficionados con acento extranjero, de las más variadas destinaciones, que quisieron recoger también la suya. Quizás, desconocedores de su reivindicativo significado. Como tampoco faltaron, a su vez, quienes les preguntaban a los voluntarios, por ejemplo, por dónde debían acceder al recinto. Gajes de llevar un peto en día de partido.

Justo antes de empezar el partido, desde luego, hubo ese acto de exaltación de la estelada anunciado por Laporta este pasado miércoles. Mientras sonaban las notas del himno azulgrana, en la grada se multiplicaron estas enseñas. Tanto las entregadas por la ANC, reversibles, para que cada cual eligiera si la estrella iba a ser blanca enmarcada por un fondo azul o roja con el fondo amarillo. Una elección que, hace años, era a su vez una clara apuesta política entre derecha e izquierda, pero que ahora se ha ido diluyendo. Y, también, cómo no, dos grandes esteladas, desplegadas desde las primeras filas del segundo graderío. Dada la densidad de su presencia, por momentos recordó a los momentos más exaltados de un procés que en los últimos años ha parecido ir perdiendo fuelle de manera cada vez más acelerada. Incluso Laporta, especialmente combativo en este aspecto político, había venido mostrando una actitud mucho más contemplativa que antaño. Por lo menos, hasta que llegó su encendida proclama del día antes del encuentro. Está por ver si eso, a su vez, significará un retorno decidido al perfil más combativo en lo político. Tanto del dirigente como del propio club.


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