Economía

El consejero delegado de Audi, en el punto de mira en Alemania por su aparición en un mitin de Trump

El consejero delegado de Audi, en el punto de mira en Alemania por su aparición en un mitin de Trump

El consejero delegado del fabricante de coches de lujo Audi está en el punto de mira en Alemania por aparecer en un mitin junto a Donald Trump apenas unos días antes de las elecciones de mitad de legislatura en EEUU, para anunciar una inversión de miles de millones de dólares en Georgia, un estado clave en las elecciones.

Gernot Döllner se unió a Trump en el escenario después de que el presidente norteamericano pronunciara un discurso que la presidenta del comité de empresa de Volkswagen, la empresa matriz de Audi, calificó de “lleno de racismo, sexismo, transfobia [y] desprecio por la democracia”.

Daniela Cavallo, presidenta del comité de empresa de VW, añadió que cualquiera que hubiera escuchado el discurso de Trump y luego viera que Döllner se había convertido en un participante activo del acto debería “hundirse en el suelo de vergüenza”, según comunicaciones internas de la empresa facilitadas a los medios de comunicación alemanes.

Afirmó que el acuerdo de inversión y la presencia de Döllner demostraban que la dirección de VW se había dejado “convertir en un títere en el espectáculo propagandístico de una figura política sumamente dudosa”.

Isabel Cademartori, portavoz de transporte de los socialdemócratas alemanes —que forman parte de la coalición gobernante del país—, calificó las acciones de Döllner de “vergüenza”. Añadió que esto era especialmente cierto “teniendo en cuenta la historia del Grupo Volkswagen”, en una aparente referencia a la fundación de VW como empresa modelo bajo el régimen nazi.

Un portavoz del Gobierno alemán se negó a hacer comentarios al respecto, calificándolo de “una decisión empresarial sobre dónde invierte la empresa y, en este caso, dónde aparece el director ejecutivo de la misma”.

Döllner y Trump anunciaron el sábado ante la multitud que Audi invertiría 4.000 millones de dólares para construir su primera fábrica en EEUU y crear 4.500 puestos de trabajo, a pesar de que VW tiene previsto recortar decenas de miles de puestos y cerrar plantas en Alemania.

“Tenemos previsto traer nuestros SUV más grandes y de mayor gama y fabricarlos aquí, en Macon (Georgia)”, declaró Döllner en el mitin celebrado en Perry, cerca de Macon, en una iniciativa muy inusual para un ejecutivo europeo en plena campaña electoral estadounidense.

Calificó estos planes —que prevén el inicio de la construcción de la fábrica el año que viene y el comienzo de la producción de automóviles en la década de 2030— como “una inversión a largo plazo porque creemos en el mercado estadounidense”.

Audi es el único fabricante de coches de gama alta que carece de una fábrica propia en EEUU, lo que le hace especialmente vulnerable a los severos aranceles de importación del 15 % impuestos por Trump, que le supusieron un coste estimado de 1.200 millones de euros el año pasado. La planta de Macon fabricaría 200.000 SUV al año.

La presidenta del poderoso sindicato alemán IG Metall, Christiane Benner, calificó la comparecencia de Döllner en Estados Unidos de “extremadamente vergonzosa, políticamente inaceptable e indigna de la empresa, pero sobre todo de los empleados de Audi”.

Acusó a Döllner de incurrir en una “infracción flagrante” del código de conducta de la empresa, “que exige expresamente la neutralidad política en el período previo a las elecciones”.

Advirtió de que cualquier inversión importante, como la planta de Macon, tendría que someterse a la aprobación del consejo de supervisión de VW. Benner es la vicepresidenta de dicho consejo.

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