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El fenómeno Iyana Martín, el talento que surgió a los pies del Naranco: "Ya tenía esa mirada, de no tener miedo a nada"

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"Era una cría, pero su actitud, su alegría, el desparpajo que tiene ahora es el mismo. Algo inconfundible, su seña de identidad". Esa niña en el recuerdo, inmensos ojos azules, que botaba y tiraba compulsivamente con su mano izquierda en las faldas del Monte Naranco, es Iyana Martín (Oviedo, 2006). El origen del fenómeno. A la vera de la pasión de sus padres, Juanjo y María, entrenadores ambos del Centro Asturiano y ex jugadores, se forjó un talento como no recuerda el baloncesto español. Con 14 años no dudó ya en hacer las maletas para irse a vivir a Barcelona, becada por el Segle XXI. Con 17, menor que el resto, fue MVP de un Mundial sub 19. Con 18 ya era internacional absoluta. Y con 20 ha llegado el boom: número 7 del último draft de la WNBA y, sobre todo, protagonista total del bronce mundial de la selección en Berlín (elegida en el quinteto ideal tras promediar 17,5 puntos).

«Un torbellino», admite ella, la chica de moda del deporte español, de vuelta a la realidad, rodeada de un impacto mediático que no desvía su foco, de highlights virales que no mutan su sonrisa contagiosa. «En casa es donde me mantienen con los pies en el suelo, con humildad», pronuncia del influjo familiar; especialmente clave es el vínculo con su madre, que la entrenaba cuando era niña. «Es una familia muy de a pie. Nunca tuvieron pretensiones, fueron paso a paso. Su hermana Llara sigue en el club, en cadetes», explica Paula Bergel, directora de cantera del Oviedo Baloncesto, el segundo escalón de Iyana: «Necesitaba volar y nosotros la acompañamos hasta donde buenamente pudimos».

Los que la han escoltado en este crecimiento exponencial confirman en EL MUNDO esa personalidad especial. Todos coinciden en una evidencia: en su mente se esconde tanto el éxito como en sus manos. "A pesar del ruido alrededor, cuando ha tenido que tomar decisiones, lo ha hecho desde la calma, independientemente de que no pareciera lo lógico. Fue drafteada en primera ronda y no se ha ido a la WNBA. En su momento decidió no irse a una Universidad americana, como la mayoría. Ha dado prioridad siempre a lo que ella creía que era mejor. Y los hechos le están dando la razón", reivindica Silvia Domínguez, espejo y confidente.

La ex jugadora internacional tuteló el primer año profesional de Iyana mientras ella se despedía del baloncesto. En Salamanca se creó un lazo especial entre las dos bases, que también comparten agente. "Seguimos hablando mucho. Tiene algo diferente, es súper competitiva. Estos dos años en el Perfumerías Avenida ha aprendido a ver lo que es el mundo profesional, que no es todo de rositas. Haber seguido siendo Iyana a pesar de las dificultades es lo que le hace ser diferente. Tiene los pies en el suelo", detalla sobre Martín, que esta temporada ha dado otro paso más fichando por el Spar Girona.

Esa 'mili' de dos años en Salamanca la confirma quien fue su entrenadora, Anna Montañana, también asistente de Miguel Méndez durante el reciente Mundial. "El aprendizaje ha sido abrupto. No era sólo la exigencia del baloncesto: era vivir sola, aprender inglés... Como en todo, se ha saltado fases. Y siempre con esa actitud. Cuando la apretaba me bromeaba: "¡Hay que estar positiva!".

Un poco antes del salto a ese profesionalismo, hubo otro entrenador sin el que nada de su evolución se entendería. Javi Torralba, uno de los técnicos con mayor reputación en España en desarrollo de talento y actual entrenador del Valencia Basket, meció a esa niña recién llegada a Cataluña desde Asturias, becada por el Segle XXI, viviendo y estudiando en la Residencia Joaquim Blume, lejos de su familia por primera vez. "Adoptó con ella una estrategia para tenerla siempre en tensión y que tuviera retos y complicaciones delante", detalla Bernat Canut, otro de los elementos clave del proceso.

Con el entrenador del Jairis, Iyana llamó por primera vez la atención planetaria. En el Mundial sub-19 de Madrid en 2023, con dos años menos que el resto, la ovetense fue nombrada mejor jugadora del torneo pese a la plata de España. "Ya tenía esa mirada de ambición, de no tenerle miedo a nada", recuerda Bernat, que destaca cómo fue capaz ya de "entender su rol". "Su rendimiento fue espectacular, pero comprendió que tenía dos años menos. No jugó ningún partido de titular. Salía desde el banquillo para dar brillantez", relata quien, un año después, también la tuvo a sus órdenes en el Europeo sub 18.

Y desvela una anécdota de las que explican muchas cosas. En aquel torneo en Matosinhos (Portugal), Martín y Awa Fam -inseparables desde categorías de formación- acudieron desde unos días de concentración con la selección absoluta, que preparaba los Juegos de París. Y bajar un peldaño... "Estaban relajadas. Me tomé un café con ella en el bar del hotel. Y escuchó y se dio cuenta. Cambió brutalmente su actitud, su predisposición, su entrega... Porque si ella sonreía, el equipo sonreía...".

"En esos momentos ya había renunciado a la Universidad americana, a mucho dinero. Creo que fue su primera gran decisión y habla muy bien de su mente y de su entorno", sigue Canut, que se detiene en intentar explicar lo inexplicable, el talento natural de una jugadora que ha dejado en el Mundial de Alemania acciones hipnóticas. "Ha mejorado tácticamente, físicamente, mentalmente, pero ese talento especial... se nace con ello. Como Alba Torrens o Juan Carlos Navarro. Jugadores que no siguen una técnica de tiro, una estructura lógica. Ella tira y la mete. Tienes que dejar que fluya, que invente", elogia. Algo que confirma Montañana: "Es un talento propio, incomparable. No ha habido nada igual. Me llaman desde EEUU preguntando por ella, alucinados. Tienen alguna duda con su físico, pero es que engaña: puede parecer endeble, pero tiene envergadura, fuerza, pone el cuerpo...".

Iyana atraviesa etapas, no las salta. En Portland, las Fire siguen aguardando su inevitable llegada a la WNBA (la eligieron en el puesto 7 del último draft, el mismo en el que Awa Fam fue la tercera), más después de asombrar ante el USA Team en semifinales. «Mucha gente no entiende la decisión. Fui súper sincera. Antes del draft se lo dije a todos los equipos. Escuchar y respetar al cuerpo es importante. No me arrepiento», dice ella sobre la delicada decisión de aplazar su llegada a EEUU: priorizó su estado físico para ayudar a la selección en el Mundial que los beneficios deportivos, mediáticos y económicos de la WNBA. En su brazo, un tatuaje: «Actitud». Los pies en el suelo. Sigue estudiando Logopedia y piensa en iniciar un grado en Comunicación, Márketing y Publicidad. «Escuchará a su cuerpo e irá a EEUU si tiene que ir, si cree que se lo va a pasar bien. Ese es su secreto», concluye Montañana.