Joan Laporta volvió a vivir una asamblea de compromisarios tremendamente plácida. De nuevo, telemática, con presencia en sala de la junta, los senadores, ex presidentes, el presidente de la comisión económica estatutaria y el Síndic del Soci.
En el máximo órgano de gobierno del club fueron aprobadas sin problemas tanto la liquidación del ejercicio anterior como el presupuesto de la presente temporada, que prevé unos ingresos de 1.195 millones de euros, así como la ampliación de la financiación para la construcción del Espai Barça, que engloba el Spotify Camp Nou y sus alrededores, en 300 millones de euros, con un interés fijo de alrededor del 6% y a 30 años, y la emisión de bonos garantizados con derechos audiovisuales adicionales del club por valor de 210 millones a 10 años. El especialmente dulce momento deportivo que vive el primer equipo, con un arranque de temporada del todo fulgurante y dos últimas campañas plagadas de títulos, así como la materialización del tan deseado retorno al estadio azulgrana, propicia, cómo no, que todo sea una balsa de aceite.
Algo de lo que el presidente quiso sacar pecho en el discurso con el que arrancó el acto. «Vivimos un momento de alegría colectiva pero también quiero transmitir que, con el máximo optimismo, es momento de renovar responsabilidad y compromisos con la entidad. Vivimos un momento clave de la historia. Todas las decisiones tomadas hoy afectarán a las siguientes décadas. Protegimos el modelo de club y trabajamos para consolidar la situación económica. La sostenibilidad financiera y estabilidad institucional son los dos factores para lograr un proyecto fuerte y duradero. En los últimos cinco años, la hoja de ruta ha sido gestionar con responsabilidad los recursos para dejar atrás los momentos de dificultad y garantizar un futuro estable», arrancó un Laporta que no dudó tampoco a la hora de lanzarle un dardo en toda regla al Real Madrid.
«Un club de la grandeza del Barça siempre tiene retos importantes. Querer al Barça nos obliga a ir siempre a más, no hay espacio para la autocomplacencia. Así nos lo reclaman la historia y el firme compromiso que tenemos con la institución. Pido seguir con este crecimiento en todos los ámbitos para los próximos año. Estamos obligados a ir un paso más adelante que los rivales que son sociedades anónimas o clubes estado que, cuando tienen dificultades, les recalifican un terreno y tan panchos», insistió el dirigente azulgrana, que justificó dos medidas económicas que, además de la tradicional liquidación del ejercicio anterior y la aprobación del presupuesto del presente, iban a ser sometidas al escrutinio de los socios: la ampliación de la financiación para la construcción del Espai Barça y la emisión de bonos garantizados con derechos audiovisuales adicionales.
«Desde abril de 2023 hasta ahora, se han producido una serie de circunstancias que han provocado el atraso de las obras y aumento de los costes. Ha habido más intervenciones en la tercera gradería porque priorizamos mantener la estructura adaptándolas a las necesidades actuales. A consecuencia de los conflictos bélicos ha aumentado en toda Europa el precio de los materiales... Por todo ello, les pedimos la autorización para pedir un financiación de 300 millones de euros que no impactarán en la política deportiva. Este dinero es para acabar definitivamente el Spotify Camp Nou, que es imprescindible. Y, también para acelerar la generación de ingresos que serán de mínimo 1450 millones en 2030, con el estadio a pleno rendimiento», expuso Laporta quien aclaro que el nuevo Palau Blaugrana no entra en estos 300 millones, que suponen que el coste inicial del Espai Barça, presupuestado en 1.500 millones de euros, pasa a 1.800 millones. El nuevo Palau, en este caso, debería autofinanciarse además a través de la organización de eventos.
MUCHOS NÚMEROS
«También pediremos autorización de bonos por unos 200 millones de euros, que irán destinados a proveer de liquidez al club en su operativa ordinaria y para fortalecer al equipo. Lo podemos hacer ahora porque estamos en un buen momento. Este endeudamiento, contemplado en los estatutos, no compromete el modelo asociativo ni supone ninguna derrama para los socios», agregó el presidente. Ambas propuestas fueron refrendadas por los compromisarios con el margen reforzado de dos tercios requerido por los estatutos. La primera, con 562 votos a favor, 45 en contra y 12 en blanco. La segunda, con 486 votos favorables, 55 negativos y 28 en blanco. En cuanto a la liquidación del ejercicio 2025-26, se anunciaron unos ingresos de 1.060 millones de euros con un balance ordinario positivo de 200.000 euros y uno extraordinario negativo de 14 millones de euros.
Esta pérdida fue justificada por el deterioro de la empresa creada para la venta en su momento de los derechos televisivos, una de las famosas palancas del club, compensada en parte con la venta de otros activos. Y, además, se explicó un aumento de la deuda, que ha crecido hasta los 607 millones de euros por los atrasos de las obras del estadio y, también, el fichaje de Anthony Gordon, llevado a cabo antes del cierre del ejercicio. No obstante, el vicepresidente económico, Ferran Olivé, quiso destacar como puntos positivos el récord de ingresos, el resultado ordinario positivo, el valor de la plantilla, que ascendería a 1.260 millones de euros, el valor del club estimado por Forbes en 6.500 millones de euros y la consecución de le regla 1:1 en el Fair Play financiero de la Liga.
Los compromisarios, en este caso, le dieron asimismo su visto bueno a esos números, con un total de 609 votos a favor, 32 en contra y 23 en blanco. A su vez, también le dieron su particular espaldarazo al presupuesto previsto para el presente ejercicio, en el que se prevé que habrá unos ingresos récord de 1.195 millones de euros, con un beneficio previsto de un millón de euros. Las cifras de la presente campaña recibieron un total de 583 votos favorables, 43 negativos y 27 en blanco.