El futuro avión armado más rápido del mundo, que promete superar los 6.174 km/h, supera otra barrera y cambia la historia
Durante décadas, superar la velocidad del sonido ha sido uno de los grandes retos de la aviación. Ahora, el reto va mucho más allá, ya que Estados Unidos trabaja en un avión capaz de alcanzar velocidades superiores a los 6.000 km/h, y su desarrollo acaba de superar una nueva prueba que lo acerca un poco más a ese futuro. Un nuevo paso en una carrera que promete cambiar la aviación.
El último avance ha llegado de la mano del Quarterhorse, el avión no tripulado experimental de la compañía Hermeus. El pasado 31 de julio, el Pentágono confirmó que había completado con éxito una prueba de liberación de carga útil durante el vuelo, un ensayo que acerca al proyecto a su objetivo final: desarrollar el Darkhorse, una aeronave militar capaz de superar Mach 5, es decir, los 6.174 km/h.
La prueba fue anunciada por la Defense Innovation Unit (DIU) y se realizó dentro del programa HyCAT, que busca acelerar las pruebas de tecnologías hipersónicas mediante la colaboración con compañías como Hermeus. El ensayo supone además el quinto vuelo del Quarterhorse desde la primavera de 2026, consolidando un ritmo de pruebas poco habitual en este tipo de proyectos y permitiendo avanzar paso a paso hacia velocidades cada vez mayores.
Un objetivo cada vez más cercano
A primera vista, conseguir que un avión suelte una carga durante el vuelo puede parecer una operación sencilla. Sin embargo, a velocidades elevadas el comportamiento del aire alrededor de la aeronave cambia radicalmente. Una carga que se desprenda de forma incorrecta podría golpear el propio avión, alterar su estabilidad o desviarse de la trayectoria prevista. Por eso, esta prueba permite comprobar que la aeronave puede transportar y liberar una carga sin comprometer el vuelo.
Por ahora, el Quarterhorse todavía está lejos de alcanzar las velocidades para las que ha sido diseñado el programa. La versión Mk 2.1 rompió por primera vez la barrera del sonido el pasado 26 de mayo y llegó a Mach 1,21, unos 1.497 km/h. Hermeus pretende que las siguientes versiones vayan aumentando progresivamente el rendimiento, con el objetivo de alcanzar Mach 3 para 2027, casi cuatro veces la velocidad de crucero de un avión comercial.
La pieza fundamental será el motor Chimera, un sistema de propulsión de ciclo combinado diseñado para utilizar distintos modos según la velocidad. La idea es que el avión pueda despegar desde una pista como una aeronave convencional, acelerar progresivamente y, cuando alcance velocidades mucho mayores, recurrir al funcionamiento tipo estatorreactor. Si Hermeus consigue llevar esta tecnología hasta su objetivo, el resultado sería un vehículo capaz de regresar, ser recuperado y volver a volar.
La prueba de julio no significa, por tanto, que Estados Unidos ya tenga un avión de combate capaz de superar los 6.174 km/h. El Quarterhorse sigue siendo un demostrador tecnológico y todavía quedan numerosos desafíos antes de llegar a esas velocidades. Por ahora, cada prueba sirve para acercar un poco más al país a una aeronave que podría marcar un antes y un después en la aviación militar.