El Real Madrid y Jose Mourinho siguen en guerra contra los árbitros. Estamos en la jornada 8 y podría parecer demasiado pronto en el campeonato, pero el conjunto blanco y el técnico portugués han decidido no frenar en su lucha. Después de la expulsión de Vinicius contra el Villarreal por tirar del pelo a Saliba, el entrenador luso decidió no salir a hablar a la sala de prensa del Santiago Bernabéu, llena de periodistas, alegando, según fuentes consultadas por este periódico, que "quiero entrenar al equipo contra el Sevilla y el Barcelona". Es decir, no quería ser sancionado.
La situación, que recuerda a épocas pasadas, llegó tras una noche de delirio colectivo en Chamartín. Primero con los tímidos abucheos al equipo en la previa, después con la mala primera parte y los pitos del descanso, más tarde con la entrada de Vinicius al campo, también con críticas por parte de la grada, luego con los aplausos al brasileño por sus gestos de ánimo a la afición y para acabar con la expulsión del futbolista después de marcar el 2-0 y tras la carrera de Mourinho desde el banquillo para celebrar con él el tanto.
El delirio colectivo lo completó Isidro Díaz de Mera al expulsar con roja directa al brasileño por tirar del pelo a Saliba durante la jugada, sin balón en juego y en pleno forcejeo por la posición. Según la norma, la acción se considera violenta y se castiga con roja. No lo entendió así el brasileño, que se fue contra el árbitro, ni Mourinho, ya amonestado, que hizo lo mismo.
El Madrid consiguió aguantar con diez, pero el tramo final fue una ración de cánticos del público contra los árbitros: "Negreira sigue pitando", "corrupción en la Federación", "Tebas vete ya" o "estamos hasta los huevos".
En la hemeroteca hay ejemplos de otros jugadores expulsados por tirar del pelo a rivales, como Joao Neves, sancionado con roja directa en la final del Mundial de clubes por tirar del pelo a Cucurella. La acción, además, mete en un problema al Madrid y a Vinicius para próximos partidos, porque se suele sancionar con dos encuentros. Uno lo cumpliría contra el Sevilla y el otro sería el del Camp Nou contra el Barcelona, un duelo decisivo por el campeonato que el Madrid, salvo sorpresa, podría jugar sin una de sus estrellas.
"No entiendo lo que pasa con los árbitros, no entiendo esa tarjeta roja", explicó Tchouaméni en los micrófonos de Real Madrid Televisión. Fue el único integrante del Madrid que habló después del partido. No salió ningún jugador a zona mixta ni Mourinho o algún asistente a la sala de prensa. Voto de silencio en un Madrid enfadadísimo, un día más, con el colectivo arbitral.