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El minuto 3.27, la obsesión de Justin Gaethje y el no a una revancha con Ilia Topuria: "Es un niño tan bonito, que enseguida le preocupó la sangre"

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En el minuto 3,27 del primer round todo cambió para Ilia Topuria. En ese instante, todas sus opciones de triunfo se desvanecieron no por arte de magia sino por un uppercut que destrozó su ojo derecho y sus esperanzas de conseguir su victoria número 18. El Matador se llevó la mano a esa zona y la intentó proteger el resto del combate, pero no sólo no fue capaz, sino que la falta de visión le mermó hasta el punto de que salió con el rostro irreconocible del octógono que la UFC colocó en la Casa Blanca.

"No veo nada", le dijo a su hermano Aleksandre en el descanso entre el cuarto y el último round. El también luchador y miembro de su equipo no dudó e hizo lo que haría cualquier hermano mayor, llamó al médico y soltó las cuatro palabras que nadie quería oír: "Acabamos con la pelea". Con su ayuda y la de su mánager, El Matador dejó el octágono hasta un carrito de golf que le llevó a una ambulancia que le trasladaría al hospital de Washington, como confirmaba Dana White en rueda de prensa. "Está hecho polvo. No soy médico, pero parecía que tuviera una fractura en el hueso orbital", adelantó el CEO de la UFC.

Lo cierto es que el luchador americano de 37 años detectó pronto la debilidad de Topuria y centró sus esfuerzos durante el combate en castigarla. Sus jabs fueron bisturíes y sus golpes significativos se centraron en la cara. Mientras que Topuria repartió sus 162 golpes entre cabeza (56%), cuerpo (38%) y piernas (5%). Gaethje hizo del rostro de Ilia el principal objetivo de sus 192 impactos: cabeza (86%), cuerpo (8%), piernas (4%).

El americano, muy entero al finalizar los cuatro rounds del combate, bromeó con Joe Rogan sobre su cara: "Tengo la piel muy gruesa", rió respecto a la diferencia entre su estado y el del hispanogoergiano. Ya transcurridas unas horas del combate principal del Freedom 250 de la Casa Blanca, el de Arizona mantuvo su tono burlesco acerca de las heridas sufridas por su rival. "Es un niño tan bonito que inmediatamente se preocupó por la sangre. Empezó a tocarla una y otra vez", respondió en la entrevista postpelea.

Se pudo observar que la preocupación de Ilia respecto a su ojo derecho no era cosmética, era porque efectivamente le impedía ampliar su arco de visión periférica, imprescindible en una pelea de este nivel y le produjo un déficit que sólo pudo superar en el segundo asalto, donde cometió su segundo gran error y quizás definitivo. Tras varios derechazos demoledores al cuerpo, Topuria encogió a Gaethje hasta tirarlo al suelo y, en lugar de finalizarlo a golpes en la lona, intentó una sumisión para la que se quedó sin tiempo. De esa acción ya no se recuperaría.

La rosa blanca destinada a Gaethje se quedó en un cajón. No pudo el hispanogeorgiano continuar con su récord inmaculado, y su contrincante, en un primer momento, le ha negado cualquier posibilidad de revancha. "He quebrado su espíritu", declaró el nuevo campeón del peso ligero de la UFC y añadió: "le he hecho abandonar en un taburete, definitivamente digo no [a una revancha]".

La alegría de los enemigos

Esta victoria cambia drásticamente no sólo la categoría del peso ligero sino el estatus quo de la propia UFC donde Ilia Topuria pugnaba por ser el mejor luchador libra por libra de la liga. Sus enemigos han corrido a las redes sociales para criticarle. "Ilia "no más" Topuria", escribió Arman Tsakuryan, mientras que Paddy Pimblett, el rival al que derrotó Gaethje para entrar en esta pelea, le llamó "pequeña zorra" y "aspirante chorizo". También le criticó el boxeador Terence Crawford, al que dijo Topuria que le noquearía, y sorprendentemente Connor McGregor, otro de sus némesis salió en su defensa. "¿Qué coño dices? No sabes luchar y te da miedo pelear en MMA", respondió The Notorious.