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El PSG asalta el Etihad bajo la mirada de Guardiola

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Una primera parte tiránica y un error de Donnarumma en un segundo tiempo en el que el City recuperó sus mejores galas le bastaron al PSG para llevarse un contundente triunfo por 2-4. Guardiola estaba en el campo para apoyar al club después de que el Manchester City fuera castigado por sus infracciones financieras, en un contexto marcado por las sanciones relacionadas con el llamado dopaje económico.

Doué, Dembélé y Vitinha castigaron a los locales en un primer tiempo sonrojante para los sky blues, con un 0-3 que llegó a parecer inamovible. Pero la recuperada garra de los de Maresca en el segundo tiempo, ensombrecida por un error de su guardameta, héroe después tras pararle un postrero penalti a Ferran, acabó por convertirlo en un 2-4 que, quizás, habría sido un poco más justo con al menos un gol más de los ingleses.

La primera parte solo tuvo un dueño: un PSG que no tardó en dejar grogui al City. Antes del minuto 15, logró ponerse 0-2, gracias a un disparo lejano de Doué que pilló demasiado por sorpresa a Donnarumma y a un remate de cabeza de Dembélé tras combinación con el propio Doué y medida asistencia de este último. Los locales trataron de sobreponerse, con más ímpetu que ideas y reclamando penaltis que ni el árbitro ni el VAR consideraron como tales, pero los de Luis Enrique, además de hacer daño en ataque, sabían muy bien también armarse en defensa.

Mientras las dudas atenazaban cada vez más al City, el PSG siguió mostrándose tremendamente incisivo en busca del 3-0. Achraf, con un remate de cabeza que se estrelló en el marco rival, avisó. Vitinha, tras una gran recuperación y estética prolongación de Zaïre-Emery después de un buen pase de Akliouche, en cambio, no perdonó. Maresca movió el banquillo buscando un revulsivo para la segunda parte. Y una de sus apuestas, Ndiaye, fue determinante. Tuvo el gol en sus botas, con un disparo muy poco colocado bien rechazado por Safonov. Haaland, en cambio, no desaprovecharía su asistencia, casi acto seguido, para poner el 1-3 en el luminoso.

Con todo, cuando parecía que los locales iban a poder meterse en el partido, Donnarumma no estuvo del todo fino para sacar un potente disparo de Akliouche que se convertiría en el 1-4. Pese al mazazo, los sky blues retomaron muy pronto el pulso al duelo. Y, justo cuando el destino parecía ensañarse con ellos, acabaron por encontrar el 2-4, de nuevo gracias a un remate del noruego. Herido en su orgullo, el City mantuvo la espada en alto, en busca de, por lo menos, maquillar un poco más el resultado y hacer mayor justicia a su mejoría en el segundo tiempo. La parada de Donnarumma al penalti ejecutado por Ferran, eso sí, impidió también que la diferencia fuera más sangrante.