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El repentino bajón de Juan Ayuso: "Si tienes dos días malos..."

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Logrado el objetivo inicial ("sobrevivir") que Juan Ayuso se marcó en este su primer Tour como líder absoluto de un equipo (equipazo, el Lidl-Trek) y aspirante al podio, las dudas han asaltado de golpe al único español que parece capaz de decir algo en la presente edición de la Grande Boucle. Cuando camino de la cima de Plateau de Solaison, el domingo, intentó agarrar la rueda de Remco Evenepoel e Isaac del Toro (algo que había hecho en los días previos con más o menos apuros), seguir el ritmo que marcaba esta vez sin ataque Tadej Pogacar, algo no funcionó (ni siquiera pudo después acompañar a Paul Seixas y Florian Lipowitz). Y desde entonces, todo son incertidumbres en él.

Y en su entorno. Que el día antes, el de descanso en el hotel de concentración en Annecy, buscaba respuestas a la inquietud de un ciclista moderno que quiere cifras que corroboren el porqué. La contrarreloj entre Évian y Thonon-les-Bains confirmó las sospechas. Porque Juan, que siempre se presumió como un estupendo especialista en la lucha contra el crono, sólo pudo acabar 15º, perdió 2:22 con Evenepoel y, sobre todo, un minuto con los otros dos que pelea por la gloria en París, Seixas y Del Toro (está a ahora a 2:31 del podio). La mayor parte, quizá lo más preocupante, se lo dejó en los 10 primeros kilómetros de ascensión.

«No me he encontrado bien, en mi nivel habitual, durante ningún momento de la contrarreloj». No pone vendas Ayuso, quien, sin embargo, ascendió un puesto en la general (es quinto por la caída y abandono de Lipowitz, que también venía marcando mejor tiempo que él): «Si tienes dos días malos, no puedes aspirar al podio».

Y, pese a que cuando a Evenepoel le preguntaron en rueda de prensa por sus rivales por el segundo puesto no incluyó al español, Ayuso mantiene algo de optimismo. Especialmente de cara a lo que está por venir, una resolución del Tour tan dura como no se recordaba. Tras la tregua del miércoles hacia Voiron (jornada marcada por su compañero Mads Pedersen), el jueves llegan los Alpes con toda su crudeza, aunque la cima en Orcières-Merlette sólo será un aperitivo para el doblete del Alpe d'Huez. «Aún quedan dos duras jornadas de montaña y hay que intentarlo todo», se animó el de Jávea.

Que quizá todavía no había recapacitado sobre una aspecto que puede jugar a su favor: el estupendo rendimiento de su compañero (y gregario reconocido), Mattias Skeljmose. Sólo Evenepoel y Pogacar fueron mejores que el danés en la contrarreloj y es sexto en la general. Escalador brillante y gran tapado, esa doble baza por el podio puede jugar a favor del Juan.

Ayuso llegó al arranque del Tour en Barcelona con confianza, nueva mentalidad pero tras un comienzo de temporada sin tregua. Una caída a comienzo de año en la París-Niza a 70 km/h "porque había aceite en la carretera". Una gripe A días atrás durante el Tour Auvergne-Rhône-Alpes, a pesar de la cual, acabó tercero.

«Cuando te pasan estas cosas piensas: "Joder, por qué otra vez a mí". Pero, por otro lado, también creo que al final todo es un proceso. Esto no es un camino de rosas y cuando llegan los buenos momentos se valoran mucho más. Espero que esté este julio sea un buen momento y pueda valorar todos los malos tragos que he tenido. Cada vez disfruto más el proceso, porque el resultado no lo puedes controlar y entonces tu felicidad no puede depender tanto de lo que pase en una carrera. Hay que encontrarla, dando la mejor visión de ti mismo cada día. Esa es mi filosofía ahora», reconocía.