«Pues estamos un poco desfondados después de esto». Y, un minuto después, al otro lado del teléfono, se oye un grito: «La Pantoja de Puerto Rico, la puta Pantoja de Puerto Rico». El primero es José; el segundo, David. Hace casi tres décadas que los Muñoz, más que hermanos, son una unidad única e indivisible. Desde el 18 de octubre de 1999, al menos de forma oficial, son Estopa. Pero antes hubo algo que ahora emerge.
Los catalanes presentaron ayer su nuevo disco, La Maketa, en la Facultad de Geografía e Historia de la Universitat de Barcelona y una gira de cuatro estadios para junio y julio de 2027. Solo que lo nuevo, siéndolo, no lo es tanto. El doble álbum, que sale a la venta el 20 de noviembre, lo componen las 30 maquetas que los Muñoz crearon entre 1996 y 1998, algunas incluidas en sus dos primeros trabajos: Estopa y Destrangis. Diez de ellas, sin embargo, nunca formaron parte de ninguno de sus álbumes. Siete sí recorrieron internet en un sonido muy precario, pero hay tres que ni siquiera se grabaron.
Hasta que, por casualidad, han aparecido en un casete en la casa familiar mientras su madre, que es madre de Estopa, las encontró en una limpieza general. «Cada vez que escucho alguna de esas canciones o alguna de esas frases, me echo las manos a la cabeza. No me acuerdo de lo que quería decir en aquel momento, de verdad que no me acuerdo. Si me preguntas por una canción que hice ayer sí...», detalla José. Y le completa David: «Pero nos siguen representando, eh. Porque, en el fondo, seguimos siendo los mismos chavales de Cornellá con más canas».
Ahora esos chavales, que empezaron cantando por los bares, van a llevar esas canciones a estadios: el 12 de junio, al Ciutat de València; el 18, al Olímpic de Barcelona; el 26, a La Cartuja de Sevilla y el 9 de julio al Metropolitano de Madrid. La venta de entradas se iniciará el 17 de noviembre hacia las 22 horas, pero quienes precompren el disco tendrán ventaja: un código personal e intransferible para acceder a una preventa el día antes. «Nos hemos visto en la circunstancia de que un concierto que hacemos este año en Valencia se agotaron las entradas en un minuto. ¿Cómo se van a agotar las entradas para vernos a nosotros en un minuto? Y por redes me llegaron mensajes de gente indignada como si hubiéramos hecho algo malo. Entonces yo he pensado que vamos a hacer esto en sitios grandes porque así cabrá todo el mundo. Digo yo, vamos. Si no nos cabe ya todo el mundo en cuatro estadios, nos tendremos que ir a otro planeta», arranca David. Y le sigue esta vez José: «Tenemos que darle la preferencia de comprar entradas a gente que va a comprar nuestro disco, que lleva casi 30 años con nosotros».
P. ¿Hay algo de reivindicación, de declaración de principios, en volver a sus maquetas del inicio?
DM. Al revés, este disco permitía poca innovación, hemos tenido que frenarla para conservar el espíritu originario.
JM. Estas canciones pertenecen a la remesa que nutrieron el primer disco. Y nunca pudieron salir, pero por hache o por be nunca salieron, siempre había una nueva que las solapaba. Lo que sí tengo claro es que podemos decir que esas canciones demuestran que nunca hemos renunciado a nuestros principios. Nuestros principios están marcados a fuego desde el primer día. Por lógica y por sentido común seguimos teniendo que defenderlos.
[Y aquí se oye el grito de La Pantoja de Puerto Rico dirigido a su stage manager al que se han encontrado por la calle durante esta conversación telefónica con manos libres].
P. Uno de esos temas, Incendio, va sobre las manifestaciones en las que ustedes participaban en los 90. Parece que han elegido el momento para recuperarla.
JM. Esta frase da igual cuando la oigas porque siempre va a estar vigente. Siempre hay algo por lo que manifestarse, siempre hay algo que reivindicar y siempre hay algo que se pueda mejorar. Y nosotros siempre vamos a estar con esa gente. Ahora tenemos un altavoz que antes, cuando se hicieron estas canciones, no teníamos. Nunca pensamos que nos iba a escuchar tanta gente, que nos iban a presentar un disco en una universidad ni que íbamos a sonar en estadios.
P. Y además llegan dos tipos del Baix Llobregat, de clase obrera y que siempre han apostado por la música popular, a presentar su disco en una universidad pública, referencia del ascensor social como se han encargado de dejar claro.
JM. La verdad es que todo pilla más seriedad y más poso cuando se presenta en una universidad. No es lo mismo presentar un disco en una universidad que en El club de la comedia.
DM. O en una pollería.
JM. O en una pescadería.
DM. Si es que mi hermano no me deja hablar, será posible.
Esto es Estopa.