Financiación irregular, nexos con Rusia y esvásticas: lo que esconden los 421.000 correos hackeados a la ultraderecha de AfD
Es el equivalente digital a dejar la puerta de casa abierta de par en par. La formación de extrema derecha alemana Alternativa para Alemania (AfD), actual líder en gran parte de las encuestas del país, se enfrenta a una crisis sin precedentes tras filtrarse en la red más de 421.000 correos electrónicos y decenas de miles de documentos internos.
El ataque, atribuido a un grupo de hackers anónimo autodenominado Hexane, ha sacado a la luz casi 300 gigabytes de información confidencial fechada entre 2013 y septiembre de 2026. Aunque la dirección del partido ha intentado restar importancia al incidente asegurando que afectaba a "buzones de correo antiguos", las revelaciones publicadas por diversos medios europeos ya están provocando un auténtico tsunami político y judicial.
¿Qué hay exactamente en esta montaña de datos y por qué pone contra las cuerdas a la ultraderecha alemana?
El escándalo de la caja B y la 'amnesia' de Alice Weidel
Uno de los descubrimientos más comprometedores salpica directamente a la copresidenta de la formación, Alice Weidel. Allá por 2018, la líder de AfD aseguró que no tenía ni idea de una serie de donativos ilegales de campaña (132.000 euros procedentes de Suiza fraccionados en 18 tramos) hasta semanas después de que se produjeran.
Sin embargo, los correos filtrados cuentan una historia muy distinta. Según investigaciones de cadenas como NDR y WDR, Weidel escribió emails en 2017 dando instrucciones precisas a su círculo de confianza y advirtiendo por adelantado de la llegada de ese dinero. Aunque en 2021 se libró de una causa penal por falta de pruebas -si bien el partido sí pagó una multa de 400.000 euros-, estos nuevos documentos reabren de golpe las sospechas sobre las maniobras financieras del partido.
El "Eje MAGA" y los peligrosos lazos con Siria y Rusia
La política exterior de AfD también ha quedado al desnudo. Los documentos revelan una estrategia orquestada para estrechar lazos con la órbita de Donald Trump, incluyendo gestiones en 2018 para concretar una reunión entre Weidel y Steve Bannon, el polémico exasesor del movimiento MAGA estadounidense.
Pero lo más turbio viene de Oriente Medio. Los correos arrojan luz sobre el polémico viaje que siete políticos de la ultraderecha alemana hicieron a Siria en 2018. Los mensajes sugieren que este desplazamiento, que generó fuertes fricciones internas, habría sido organizado con la ayuda de los servicios secretos rusos y del grupo chií libanés Hezbolá.
Racismo, esvásticas y datos al descubierto
Si se escarba en el funcionamiento interno del partido, el panorama no es mucho mejor. Periodistas de investigación y analistas que están peinando los datos han encontrado un reguero de comunicaciones con un tono abiertamente ultranacionalista, comentarios racistas, antisemitas y hasta referencias a la negación del Holocausto y uso de esvásticas.
Entre ellos figuran casos de perfiles ya polémicos, como el del diputado Matthias Helferich, quien en el pasado llegó a autodefinirse como "el rostro amable del nacionalsocialismo".
A esto se suma un grave escándalo de privacidad. La filtración ha dejado expuestos los datos personales de miles de jóvenes votantes en la región de Mecklemburgo-Antepomerania. El partido había solicitado esta información a las autoridades antes de las elecciones regionales del pasado mes de septiembre para enviar propaganda. Ahora, el comisionado de Protección de Datos ha abierto una investigación y AfD se enfrenta a posibles multas millonarias por su negligencia al proteger los datos y por no avisar a los afectados tras el ciberataque.
¿Munición para su ilegalización?
AfD ha confirmado el ciberataque ocurrido a finales de septiembre contra un proveedor externo, calificando la filtración como una actuación "ilegal contra el sistema de partidos alemán". Por ahora, intentan capear el temporal, pero el reloj corre en su contra.
El partido ya se encontraba bajo la lupa de los servicios de inteligencia y en pleno debate nacional sobre una posible ilegalización por sus posturas contrarias al orden constitucional democrático. Aunque una filtración de correos no basta por sí sola para prohibir a una formación política, las irregularidades destapadas -especialmente las financieras y los nexos internacionales- aportan nueva y valiosa munición para las investigaciones en curso.
La caja de Pandora de la ultraderecha alemana acaba de abrirse. Quedan más de 400.000 correos por examinar al milímetro, y todo apunta a que seguirán dando titulares (y dolores de cabeza a AfD) durante mucho tiempo.