Irán ha anunciado este sábado, 18 de julio, que suspende los compromisos asumidos en el acuerdo provisional de alto el fuego firmado con Estados Unidos el pasado 17 de junio. La decisión acerca todavía más a ambos países a una nueva fase de guerra abierta, después de siete noches consecutivas de bombardeos estadounidenses y ataques iraníes contra países aliados de Washington.
“Hemos suspendido nuestros compromisos adquiridos en virtud del memorando de entendimiento y ya no los estamos implementando”, ha declarado el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, según la agencia Tasnim.
Teherán acusa a la Administración de Donald Trump de haber incumplido el pacto y responsabiliza a Estados Unidos del derrumbe definitivo de la tregua.
Siete noches de ataques y al menos 50 muertos
El anuncio llega tras una nueva noche de bombardeos estadounidenses contra territorio iraní. El Comando Central de Estados Unidos, el Centcom, ha confirmado otra oleada de ataques destinada a “degradar” las capacidades militares de Irán.
Estados Unidos mantiene desplegados a más de 50.000 militares en Oriente Medio y ha reforzado su presencia aérea y naval en el golfo Pérsico. Las operaciones han alcanzado radares, sistemas de defensa, almacenes de armamento y posiciones próximas al estrecho de Ormuz.
El Ministerio de Sanidad iraní cifra en 50 los muertos y en 500 los heridos durante las últimas semanas de ofensiva. Solo durante la noche del viernes al sábado habrían fallecido otras ocho personas.
Los ataques también han dañado puentes, vías ferroviarias y una planta desalinizadora en la provincia meridional de Hormozgán, provocando problemas de suministro de agua en varias localidades. Las cifras proceden de las autoridades iraníes y no han podido ser verificadas de forma independiente.
Irán responde atacando a los aliados de Washington
Teherán ha contestado con drones y misiles dirigidos contra objetivos en Kuwait, Baréin, Jordania y Arabia Saudí, varios de ellos vinculados a la presencia militar estadounidense.
Kuwait ha reconocido impactos en una planta desalinizadora y en instalaciones petroleras. Irán también asegura haber alcanzado centros de comunicaciones y destruido aeronaves militares, aunque estas afirmaciones tampoco han sido verificadas independientemente.
El cruce de ataques amplía el conflicto a países que hasta ahora trataban de contener la escalada y aumenta el riesgo de que otros actores regionales terminen implicados directamente.
El estrecho de Ormuz, en el centro del conflicto
El principal punto de fricción continúa siendo el estrecho de Ormuz, una ruta marítima por la que circula alrededor del 20% del petróleo y el gas comercializados en el mundo.
La Guardia Revolucionaria iraní sostiene que dos petroleros explotaron tras entrar en una zona minada y afirma que la vía permanece cerrada debido a la ofensiva estadounidense. Washington, por su parte, defiende la libertad de navegación y asegura que Irán no tiene derecho a controlar unilateralmente el paso.
La paralización o reducción del tráfico marítimo ya está provocando inquietud en los mercados energéticos y amenaza con elevar los precios del petróleo.
Irán ha pedido al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que actúe contra lo que considera una “agresión estadounidense” y acusa a Washington de cometer crímenes de guerra al atacar infraestructuras civiles.