Cuando parecía que la siguiente fase del acercamiento entre Estados Unidos e Irán estaba a punto de arrancar, la Casa Blanca ha pisado el freno. La Administración estadounidense confirmó este jueves que la delegación encabezada por el vicepresidente, J.D. Vance, no viajará finalmente esta noche a Suiza para reunirse con los negociadores iraníes, tal y como estaba previsto inicialmente.
La explicación oficial apunta a problemas logísticos, aunque Washington evitó concretar cuándo podrá celebrarse finalmente el encuentro. "La logística de este tipo de negociaciones nunca ha sido sencilla ni predecible", señalaron fuentes de la Casa Blanca durante una comparecencia ante la prensa.
Por el momento, la Administración de Donald Trump no ha ofrecido una nueva fecha para el desplazamiento y se ha limitado a asegurar que informará cuando existan novedades concretas.
Una negociación que entra en su fase decisiva
El aplazamiento llega apenas un día después de que Estados Unidos e Irán activaran formalmente el memorando de entendimiento que pone fin a más de tres meses de conflicto y abre una ventana de 60 días para negociar un acuerdo definitivo.
Ese documento ya firmado establece el cese de las hostilidades y fija una hoja de ruta para abordar las cuestiones más delicadas que siguen separando a ambos países. Entre ellas destaca el futuro del programa nuclear iraní, considerado el principal escollo de unas conversaciones que prometen ser complejas.
Horas antes del anuncio del retraso, el propio Vance había reconocido que las negociaciones técnicas exigirán un importante trabajo previo de organización. "Nuestro plan es ir a Suiza; no sé exactamente cuándo", declaró el vicepresidente estadounidense.
El uranio enriquecido, en el centro del debate
Vance adelantó además algunos de los asuntos que deberán abordarse en las conversaciones.
Según explicó, además de la participación directa de los líderes políticos de ambos países, habrá equipos técnicos encargados de analizar aspectos especialmente sensibles relacionados con el programa nuclear iraní. "Habrá personal sobre el terreno que impulse directamente las conversaciones técnicas y las conversaciones sobre el tema nuclear", señaló.
Entre los asuntos que Washington considera prioritarios figura el destino del uranio altamente enriquecido acumulado por Irán y los mecanismos necesarios para garantizar que no pueda ser utilizado con fines militares.
Se trata precisamente de uno de los puntos más delicados de la negociación y uno de los principales objetivos de Estados Unidos desde el inicio del proceso diplomático.
Contrarreloj hacia un acuerdo definitivo
El memorando firmado esta semana ha abierto una cuenta atrás de 60 días.
Durante ese plazo, ambas partes deberán intentar transformar el actual entendimiento político en un acuerdo de paz definitivo que posteriormente tendrá que ser respaldado mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
La firma electrónica del documento permitió activar inmediatamente algunas medidas iniciales, pero los aspectos más complejos siguen pendientes de negociación. Por eso el viaje de Vance era visto como el primer paso práctico hacia esa nueva fase.
Ahora, el retraso introduce una pequeña dosis de incertidumbre en un proceso que avanza entre gestos de acercamiento, anuncios históricos y una enorme complejidad técnica y política.
La paz ya está firmada sobre el papel. Lo difícil empieza ahora: convertirla en un acuerdo capaz de resistir el paso del tiempo.