La gran transformación de Anthony Gordon: "En Inglaterra nunca respetaron la calidad y la inteligencia con la que juego"
Anthony Gordon, sin duda, ha sido capaz de borrar en las últimas semanas todas las suspicacias que provocaron su llegada al Barça. Antes de que terminara oficialmente la temporada 2025-26, el club azulgrana decidió invertir 70 millones de euros, a los que se les pueden añadir hasta 10 más si se cumplen una serie de variables, en un jugador que, para muchos, no valía el precio que asumió la entidad que preside Joan Laporta. Por mucho que su llegada supusiera un innegable impacto en las cuentas del club del curso pasado, el tiempo ha acabado por darle la razón a los servicios técnicos, encabezados por un Deco que no tuvo dudas a la hora de lanzarse a por su fichaje.
La explicación que dio la entidad azulgrana en mayo a la hora de justificar la premura por cerrar la operación fue que el jugador podía revalorizarse en el Mundial. Y, aunque lo cierto es que allí ya empezó a dejar señales que reforzaban la apuesta barcelonista, ha sido en el arranque de la presente campaña cuando todo se está alineando aún más en ese sentido. Gordon dejó buenos detalles en sus primeros partidos oficiales con la elástica azulgrana, pero su explosión definitiva llegó en el último parón por las selecciones.
Con la camiseta de Inglaterra, selección que comparte grupo con España en la Liga de Naciones, jugó un total de tres partidos, frente a España, en Wembley (2-3), la República Checa (0-2), en el Fortuna Arena de Praga, y Croacia, en el estadio Rujevica de Rijeka (0-7), en los que consiguió anotar un gol en cada uno de ellos y, además, dio también una asistencia en el duelo ante los croatas. En el último compromiso, de nuevo contra la República Checa, en Londres, saldado con 3-0 para los ingleses, en cambio, no llegó a salir del banquillo, después de sumar un total de 221 minutos.
De vuelta a Barcelona, se trajo esas buenas sensaciones consigo. Y ante el Getafe, el pasado sábado, logró por fin su primer gol oficial con el Barça. Un tanto que, además, abría la lata terriblemente pronto y desmontaba en un periquete los planes de Bordalás. «Para mí, lo está haciendo muy bien, y pienso que también lo hizo en los partidos anteriores, aunque no marcara. Ya se vio en el parón, con Inglaterra. Marcó, se le notó que tenía confianza y quería seguir en esa línea. Nos aporta mucho, tiene velocidad, controla muy bien la pelota y siempre llega a balones difíciles. Alguien con su velocidad y regate siempre nos ayuda a crear ocasiones», le elogió Hansi Flick tras el duelo.
Para Gordon, el primer jugador que ha llegado al Barça procedente del Newcastle, el cambio de aires ha sido absolutamente liberador. «Creo que me he convertido en un jugador diferente a ojos de mucha gente, porque en Inglaterra siempre sentí que me respetaban por ser rápido y por presionar, pero, en realidad, nunca respetaron la calidad y la inteligencia con la que juego. Solo los compañeros con los que jugaba parecían darse cuenta de ello», llegó a señalar el propio futbolista hace tan solo unos días en unas declaraciones recogidas por ITV Sport. Sus ganas por integrarse al máximo tanto en el club como en la ciudad, además, son absolutamente innegables. Hasta tal punto que está tomando clases tanto de castellano como de catalán. Aunque por ahora, eso sí, prefiere seguir expresándose en público en inglés.
Su actitud y sus esfuerzos por encajar, desde luego, le han permitido hacerse ya con el corazoncito de muchos seguidores culés. Hasta tal punto que, en los primeros compases de la temporada, circuló una pancarta por los alrededores del Spotify Camp Nou que apostaba por apropiárselo plenamente, como si hubiera nacido en tierras catalanas y forjado en La Masia. Antoni Gros és català, señalaba una pancarta en la que, tal vez con un exceso de euforia, eso sí, y sobre el fondo de la bandera inglesa (una muy oportuna cruz de San Jorge, al fin y al cabo patrón de Cataluña), podía verse un dibujo del jugador ataviado con una barretina, gafas de sol, la elástica azulgrana y un Balón de Oro en sus manos.