Voice of Freedom Повна версія

La historia de Denis Undav, el kurdo que ha conquistado Alemania y recibe insultos en Turquía: "No soy turco, soy kurdo"

· Sport

"Es uno de los tipos más graciosos del vestuario. De los más queridos por todos". Denis Undav (Varel, Baja Sajonia, 1996) es la sonrisa de Alemania en este Mundial. La gran sorpresa. El delantero del Stuttgart aterrizó en el torneo con perfil bajo, con el dorsal 26 a la espalda y con sus 19 goles en la Bundesliga, sólo superado por Kane, como argumento, y se ha ganado a todo el mundo. Y eso que detrás de esa alegría contagiosa hay una historia de racismo, insultos, trabajos en fábricas y muchos años de espera para llegar a la élite.

Undav, de 179 centímetros, moreno de piel, moreno de pelo y moreno de barba, es todo lo opuesto que podría ser alguien al clásico delantero alemán. Y que es alemán, nacido en Varel, en la Baja Sajonia, y criado en Achim, cerca de Bremen. Pero también es, y no lo esconde, kurdo y yazidí.

En un combinado alemán que se empieza a acostumbrar a la diversidad, Undav es un caso único. Es el primer futbolista de origen yazidí que disputa un torneo internacional con la selección, una circunstancia que en Turquía ha generado una gran polémica política y social. Y para entenderlo hay que rebuscar en la historia, siendo los yazidís una comunidad religiosa de origen kurdo que ha sufrido persecuciones durante siglos.

La familia del padre de Undav procede de Viranehir, en el sureste de Turquía, una región de mayoría kurda situada cerca de la frontera con Siria. Del otro lado de dicha frontera es la familia de la madre, de Hasakah, en el noreste sirio. Dos zonas que pertenecen a dos países diferentes pero donde la mayoría de los ciudadanos son kurdos. Este pueblo constituye el mayor del mundo sin Estado propio, entre 30 y 40 millones de personas, repartidas, principalmente, entre Turquía, Irán, Irak y Siria.

Los abuelos paternos de Undav abandonaron Turquía tras el golpe militar de 1980 y la represión contra la población kurda, y se asentaron, como muchos miles, en Alemania, donde hoy viven alrededor de un millón de personas de origen kurdo. Uno de ellos es Denis Undav, que entró en la cantera del Werder Bremen pero a los 14 años fue descartado por ser "muy pequeño", contó. Creció entre clubes amateurs y la mayoría de edad le encontró jugando en cuarta división de Alemania y trabajando a la vez en una fábrica operando una máquina de láser. "Me levantaban a las cuatro de la mañana, iba a la fábrica, luego a entrenar y a casa. No podía vivir solo del fútbol y estaba lejos de mi familia", explicó hace un tiempo en una entrevista en Bélgica.

Explosión tardía

Su explosión tardó mucho tiempo. Nunca le llamaron las selecciones inferiores ni las grandes canteras. Jugó en Cuarta alemana y luego en Tercera, hasta que después de un buen año le contactó el Unión Saint-Gilloise, en aquel momento en la Segunda de Bélgica. Tenía ya 24 años. Allí enlazó un Pichichi, un ascenso y otro Pichichi. Le fichó el Brighton por siete millones y luego el Stuttgart. Más goles. Con 27 años y después de toda una vida sin vestir la camiseta, recibió la llamada de Alemania. Primero una Eurocopa y con 29, el Mundial. Algo inesperado.

A pesar del éxito deportivo, a Undav, por desgracia, le persigue su origen y el "no" a representar a Turquía cuando su nombre empezó a sonar a nivel internacional. "No soy turco, soy kurdo", contestó durante la Eurocopa. Una respuesta que en Turquía se recibió como una afrenta política. "Sé que después de dos o tres malos partidos con Turquía, me hubieran insultado mucho", había dicho antes. En redes sociales, muchos usuarios del país otomano le acosaron durante meses, llamándole "traidor", "terrorista" y "perro sin nación". Y durante una visita del Stuttgart al Fenerbahce en Estambul, recibió insultos xenófobos por parte de la grada local, siendo la cuestión kurda uno de los asuntos más delicados de la política turca.

"Gracias a mis padres siempre estoy al tanto de cómo me ven en nuestro pueblo natal. Eso me hace sentir orgulloso. Soy como soy, no pretendo ser otra persona. Estoy orgulloso del ejemplo que doy a los jóvenes y que gracias a mí puedan empezar a tener interés por el fútbol. Es maravilloso", aseguró esta semana en rueda de prensa.

El delantero es suplente de Havertz, pero ha conseguido ya tres goles en la fase de grupos, siendo el héroe de la victoria alemana ante Costa de Marfil con un doblete. "Mi rol está perfecto. Aporto, ya sea como titular o como suplente. Para mí lo más importante es que el equipo llegue lejos. Y luego pues es un honor estar en lo alto de la lista de goleadores con una compañía tan increíble. Messi es mi favorito, lo que hace a los 39 años es increíble", añadió.