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La historia del "no" del belga Fernández-Pardo a España: del "sí" a la RFEF y "mi corazón está con España" a su debut con Bélgica en el Mundial

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Este viernes en el vestuario de Bélgica habrá un futbolista que sangre española. Se trata de Matías Fernández-Pardo Picogna, nacido en Bruselas en febrero de 2005. De padre español y madre italiana, mezcla que le abrió las puertas de tres de las federaciones más importantes del fútbol europeo. Hace un par de años, el joven delantero del Lille tenía claro que su futuro internacional pasaba por vestir la camiseta de España, habló con la RFEF, le dio el «sí» a Aitor Karanka... Pero en unos meses la situación se torció y ahora defiende los intereses de los Diablos Rojos.

A sus 21 años, Fernández-Pardo ha anotado ocho goles y ha dado cinco asistencias en 29 partidos con el Lille de la liga francesa, con el que jugará la Champions la próxima temporada. Unos números que mejoran los cuatro tantos y dos pases de gol que consiguió el curso pasado, el de su debut en el fútbol francés. Ha sido internacional con Bélgica en categorías inferiores sub'15, sub'17, sub'18 y sub'19, hasta que cuando llegó a la mayoría de edad su nombre empezó a aparecer en los despachos de Las Rozas.

Esas primeras estadísticas con el Lille a mediados de 2024 le sirvieron para llamar la atención de la Federación Española, que se interesó por su situación. El chico había nacido y crecido en Bélgica, pero la ascendencia española por parte de padre le tiraba mucho, tanto que recibió con buenos ojos la idea de representar a España hasta el punto de que a finales de 2024, cuando apenas llevaba unos meses en Lille, dijo «mi corazón siempre está con España». «Si me quieren, no hay duda», aseguró en una entrevista en Marca. Lo tenía claro, y la Federación también.

En ese momento tenía 19 años y venía de marcar ocho goles con el Gent de la liga belga en el curso 2023-2024. Apenas estaba apareciendo en el panorama futbolístico del continente. Antes había pasado por las canteras del Anderlecht y el Lille, mudándose entre Bélgica y Francia en su juventud. Siempre en esos países, pero dejándose querer por España.

El primer "sí"

Cuando llegó el interés de la Federación, el futbolista, capaz de jugar en distintas posiciones del ataque, dio el «sí» a la organización española, que inició los trámites para que pudiera jugar. España, recientemente campeona de Europa, le ofrecía la sub'21, algo que el jugador aceptó de buena gana en esas fechas. En la RFEF habían perdido a jóvenes promesas como Assane Diao (Senegal) y Fernández-Pardo era una gran adquisición para el futuro de la delantera nacional. «Quiero jugar con España, sin duda», insistió.

Los primeros "no"

En las primeras semanas de 2025 la Federación tramitó toda la documentación y en el parón de selecciones de marzo Santi Denia, técnico de la sub'21, le llamó para la concentración. El joven, sin embargo, no acudió aludiendo a una lesión muscular, aunque después siguió jugando con el Lille con normalidad. En mayo de 2025 y después de haber metido un par de goles con el Lille, Denia le dejó fuera de la lista definitiva de 23 jugadores para el Europeo sub'21.

En esas semanas, Bélgica, que le había tenido entre sus redes en la adolescencia, apretaba para hacerle cambiar de opinión y lo iba consiguiendo. Thomas Meunier, lateral veterano de la selección, jugaba en el Lille y era uno de los más le insistía en elegir Bélgica, haciéndole ver que Romelu Lukaku se iba a retirar pronto y tenía muchas opciones de ser su sucesor.

En septiembre, Paco Gallardo quiso contar con él para el Mundial sub'20, pero el futbolista alegó que el Lille no le dejaba participar. Un mes después, David Gordo le llamó para la sub'21, pero ahí la respuesta ya fue «no». Fernández-Pardo pidió «un tiempo», dicen las fuentes consultadas, para considerar su futuro y la Federación se lo tomó como un «no» definitivo.

«Es belga, ¡es belga! Maldita sea», publicó Meunier en Instagram adjuntando una fotografía del videojuego FC25 en el que el joven salía con una bandera de España. Su nombre cada vez crecía más en el entorno de los Diablos Rojos, e igual que en España no se entiende cuando un futbolista nacido en el país se va con otra selección, en Bélgica no entendían que un chico nacido en Bruselas e internacional con ellos en inferiores se fuera con España.

Llegó el año del Mundial y Bélgica, carente de fondo de armario en su ataque, le puso en bandeja la opción de ir la Copa del Mundo. Una oportunidad única que confirmaba las sospechas que se habían generado en Las Rozas. «Cuando dijo 'no' a finales de 2025, temíamos que en Bélgica le habían prometido la absoluta», admiten desde la RFEF.

Cuando se anunció su decisión, dio una entrevista a la televisión pública belga RTBF en la que aseguró que «nunca dije que quisiera jugar con España, fueron declaraciones deformadas». «Mi mentalidad es más belga que española». Unas frases muy distintas a las declaradas meses antes. Debutó en un amistoso previo al Mundial y se estrenó de manera oficial en el 1-5 contra Nueva Zelanda en la tercera jornada. 34 minutos que ya le convertían definitivamente en jugador de Bélgica.