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Las 58 páginas que marcan "el camino japonés": un libro de estilo sobre fútbol, físico, educación y táctica para "ganar el Mundial antes de 2050"

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Japón se mide este lunes a Brasil en el que puede ser el partido más importante de su historia en los Mundiales. Una eliminatoria de semejante calibre ante la selección más laureada del fútbol internacional. Un cruce que llega bajo el mando de un técnico, Hajime Moriyasu, que ya lleva ocho años en el cargo y sobre las espaldas de un grupo de jóvenes futbolistas con peso en las mejores ligas de Europa. Pero para Japón esta Copa del Mundo, y las que quedan, tienen su forma de ser en la Japan's Way (El camino japonés), una especie de constitución o libro de estilo que el país asiático ha clavado en la cabeza de todo el fútbol nipón con un único objetivo: "Ganar el Mundial antes de 2050".

No hay un seleccionador con ideas revolucionarias cada cuatro años. Todo lo marcan las 58 páginas, actualizadas en diciembre de 2025, que marcan el camino a seguir para todo el país. La primera edición se publicó en 2005, justo después de organizar junto a Corea el Mundial 2002, con el foco en "construir un gran país de fútbol". "Queremos tener una familia futbolística de 10 millones de personas", asegura el texto. Todo calculado.

No se habla de resultados, sino de filosofía, de cultura deportiva, de educación, de ciencia y de desarrollo. Algo que hasta hace unas décadas era ciencia ficción. Japón siempre ha sido un país de béisbol hasta que en los 80 algo cambió. El propio documento reconoce la influencia de Oliver Atom y su Capitán Tsubasa (Campeones), los famosos dibujos animados, y marca dos momentos clave para la evolución del fútbol en el territorio asiático: la creación de la J-League, la liga profesional, en 1993, y el Mundial de 2002.

Ocho Mundiales seguidos

A partir de ahí llegó una evolución que les ha llevado a disputar ocho Mundiales seguidos, con los octavos de final siempre como techo. En Qatar, eso sí, vencieron a Alemania y España y terminaron primeros de su grupos. Fue la confirmación de que el plan estaba dando sus frutos.

"Quiero que cambie la creencia de que Japón no puede ser la mejor selección del mundo", repite Moriyasu, que enfoca el duelo contra Brasil: "Será una experiencia muy valiosa para el desarrollo de nuestro fútbol. Tenemos posibilidades de ganar".

Esa creencia del técnico proviene de El camino japonés. Un sistema que crece sobre cuatro pilares: la selección, la formación de los jugadores, la educación de los entrenadores y la estructura del fútbol base. En todas las categorías nacionales se juega con la misma identidad, cada futbolista dispone de un "Plan de desarrollo individualizado" y a los entrenadores se les juzga por la formación, no por los títulos: "Los jugadores mejoran jugando, no escuchando interminables explicaciones", añade el texto.

El libro de estilo establece las virtudes que debe tener cada jugador en cada posición, las distancias que debe recorrer un futbolista en cada partido, el número de sprints, las cargas de entrenamiento, la nutrición... El resultado ya está aquí. Este curso Japón tenía a más de 100 futbolistas en clubes europeos, una constante desde hace años que ha obligado a la Federación nipona a abrir una oficina física en el Viejo Continente para un mayor contacto con los jugadores.

Suzuki (Parma), Ito (Bayern), Sugawara (Southampton), Itakura (Ajax), Tomiyasu (Ajax), Tanaka (Leeds), Kamada (Crystal Palace), Kubo (Real Sociedad), Doan (Eintracht), Sano (Friburgo) o Maeda (Celtic) son algunos de los ejemplos de una convocatoria en la que solo los dos porteros suplentes y el veterano Nagatomo juegan en la liga japonesa. La mayoría, eso sí, han sido formados en suelo japonés, donde la educación y la etapa colegial y universitaria siguen siendo claves. En el pasado Mundial, nueve de los 26 eran graduados universitarios.