Economía

Las bebidas vegetales se disparan un 7,7% y ya mueven 546 millones en ingresos

Las bebidas vegetales se disparan un 7,7% y ya mueven 546 millones en ingresos

El mercado minorista de alimentos y bebidas de origen vegetal en España alcanzó los 546 millones de euros en 2025, un 7,7% más que el año anterior, mientras que el volumen de ventas creció un 6,6%, según el informe anual elaborado por The Good Food Institute (GFI) Europe a partir de datos de Circana y NIQ Homescan.

El crecimiento, sin embargo, no es uniforme. Mientras las bebidas vegetales ya forman parte de la cesta de la compra de casi la mitad de los hogares españoles, los productos, por ejemplo basados en soja, que buscan ser una alternativa a la proteína animal, a la carne, no crecen en tanta medida, en gran parte, por el precio: cuestan más del doble y sus ventas cayeron un 7% durante el último año.

Basta recorrer el pasillo de lácteos y bebidas vegetales de cualquier supermercado para comprobar cómo ha cambiado la oferta. Junto a la leche de vaca conviven productos con base en avena, soja o almendra, además de variedades “barista” para el café. Las alternativas vegetales han dejado de ser un producto de nicho y empiezan a consolidarse.

Las bebidas vegetales lideran el crecimiento

Las bebidas vegetales continúan siendo el principal motor de este segmento del mercado. Concentraron 355 millones de euros en ventas y ya representan el 10,4% del mercado minorista de este tipo de bebida. El 47,6% de los hogares las compró al menos una vez durante 2025, frente al 43,8% registrado en 2023. Además, los compradores habituales —quienes las adquieren al menos una vez al mes— pasaron del 16% al 18,2% en ese mismo periodo, según el citado estudio.

La evolución del mercado, sin embargo, no es homogénea. El yogur vegetal fue la categoría con mejor comportamiento en 2025. Sus ventas crecieron un 22,8% en volumen, hasta alcanzar los 118 millones de euros, impulsadas principalmente por productos de marca y de mayor valor añadido. Para GFI Europe, este comportamiento refleja que una parte de los consumidores empieza a priorizar factores como el sabor, la textura o la calidad nutricional.

En el extremo contrario se sitúan los productos que buscan ser una alternativa a la carne. Sus ventas en volumen descendieron un 7% y su cuota de mercado se situó en el 0,4% de este tipo de proteínas envasadas. El principal obstáculo sigue siendo el precio. El kilo de este tipo de proteínas vegetales cuesta de media 15,40 euros, frente a los 7,44 euros de la carne animal. Es un sobreprecio del 107%, muy superior al de mercados como Francia, donde ronda el 25%.

Aun así, el interés por estos productos se mantiene. Casi uno de cada cinco hogares compró estos productos vegetales al menos una vez durante 2025. Además, el tofu y el seitán, con un precio medio de 6,80 euros por kilo, incrementaron sus ventas un 8,6%, una evolución que apunta a la sensibilidad del consumidor al precio.

Una encuesta europea realizada en 2023 ya mostraba esa tendencia. El 41% de los consumidores españoles identificaba el precio como el principal freno para incorporar más alimentos y bebidas vegetales a su dieta.

Un consumidor más exigente

El informe también detecta un cambio en el perfil del comprador. Tras varios años de crecimiento impulsado principalmente por la marca blanca, en 2025 las marcas de fabricante recuperaron terreno en categorías como las bebidas y los yogures vegetales.

Para GFI Europe, este cambio refleja un consumidor que empieza a valorar otros factores además del precio. El sabor, la innovación y el perfil nutricional ganan peso en la decisión de compra. Más allá, incluso, de alérgenos o intolerantes a las bebidas o productos de origen animal.

“Los consumidores buscan cada vez más opciones alineadas con la salud y la sostenibilidad, pero también valoran el sabor, la asequibilidad y la conveniencia. Las categorías que mejor responden a esas expectativas son precisamente las que más crecen, mientras que el precio sigue siendo una de las principales barreras para ampliar su adopción”, explica Carlos Campillos, responsable regional de GFI Europe para España y Portugal.

El comportamiento de algunas categorías apunta en esa dirección. Las bebidas vegetales tipo 'barista', diseñadas para café y bebidas calientes, siguieron creciendo pese a costar un 64% más por litro que las variedades lácteas. También aumentó un 36% el volumen de ventas de las bebidas de almendra entre 2023 y 2025, una de las opciones con mayor precio dentro de la categoría, mientras la soja perdió cuota de mercado.

Campillos señala que parte del éxito de los productos denominados 'plant-based' reside en su normalización progresiva. “Ahora es habitual encontrarse bebidas de soja o avena en cualquier bar de pueblo, y eso es un gran logro”, afirma.

Otro factor determinante, según el responsable, es el posicionamiento en el lineal del supermercado: mientras que las grandes compañías pueden permitirse adquirir secciones enteras para sus referencias, los productos vegetales suelen proceder de empresas de menor tamaño, lo que dificulta su visibilidad en el punto de venta. Una excepción son las bebidas vegetales, que sí han logrado integrarse de forma consolidada en la distribución convencional.

Un mercado con potencial de crecimiento

Más allá de la evolución del consumo, el sector mira al largo plazo. Un análisis citado por GFI Europe estima que el mercado español de proteínas alternativas podría alcanzar un valor de 6.700 millones de euros en 2040 y generar hasta 34.000 empleos.

La mayor parte de ese crecimiento correspondería a los alimentos de origen vegetal, un mercado ya consolidado y mucho más desarrollado que otras tecnologías como la fermentación o las proteínas alternativas a la carne animal, que todavía se encuentran en fases más tempranas de desarrollo.

Campillos sostiene que España reúne las condiciones para convertirse en uno de los referentes europeos del sector gracias a su capacidad agrícola, científica e industrial. Cree que las bebidas vegetales “ya forman parte de la cesta de la compra habitual de millones de hogares españoles”, indica. Aún así, defiende que el reto es que las administraciones y la industria inviertan para que otras alternativas puedan competir también en precio, accesibilidad y experiencia de consumo.

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