Las claves de la batalla judicial del a UEFA contra Infantino: "gestión criminal", enriquecimiento propio, corrupción de funcionarios y secretismo
La UEFA ha empezado la batalla judicial contra el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y lo ha hecho reclamando que los tribunales de dos estados norteamericanos recaben y protejan información relevante sobre el fallido proyecto para la privatización de los derechos comerciales de los Mundiales de fútbol que se anunció a finales del pasado mes de julio. La intención es usar estos documentos para poner contra las cuerdas al máximo dirigente del fútbol mundial en un procedimiento judicial en Suiza por una «gestión criminal».
El organismo que preside Aleksander Ceferin ha puesto en marcha dos vías y, una de ellas, salpica directamente al entorno de Donald Trump. Los abogados de la UEFA han acudido al tribunal federal de Manhattan para solicitar la citación del empresario Joshua Kushner, hermano del yerno del presidente americano, así como toda la documentación sobre el desarrollo y valoración del proyecto que realizó su fondo de inversión, Thrive Capital, así como las comunicaciones entre los potenciales inversores y la FIFA. La empresa de Kushner estaba llamada a ser una de las principales inversoras de la nueva sociedad FIFA Forward Entreprise ( FFE), con un capital de 4.200 millones de dólares a cambio de una participación del 20% en una entidad valorada en unos 20.000 millones.
Además, el organismo europeo ha acudido también a un tribunal de Florida para que emita una orden de conservación de toda la documentación de dos sociedades que la FIFA constituyó en Miami, FIFA America's y FWC2026, que pueden haber jugado un papel relevante en este proceso. «Las pruebas pertinentes están sujetas al control de Infantino y ha demostrado reiteradamente su disposición a utilizar su cargo en la FIFA para su propio beneficio personal, sin tener en cuenta las obligaciones internas y externas», recoge el escrito. También acusan a Infantino de «gestión desleal».
La UEFA insiste en que la propuesta para la privatización «se elaboró en secreto, se excluyó a altos cargos de la FIFA y al menos un funcionario disidente fue expulsado de la organización a los pocos días de criticarla; circunstancias que aumentan, en lugar de disminuir, el riesgo de que los materiales pertinentes se pierdan, se alteren o se desechen sin una orden judicial».
En su escrito, alega que Infantino ideó el plan para ceder los derechos de las competiciones a una empresa con participación privada convertida en un «vehículo» para que él mismo «y ese pequeño círculo», «adquirieran una participación permanente y se beneficiaran de los activos más valiosos de la FIFA, en detrimento de la propia FIFA, sus miembros y otras partes dentro de la familia del fútbol».
Además, acusa al presidente de la FIFA de hacerlo de espaldas a toda la organización y de empujar para que su plan se aprobara internamente apenas días antes de anunciarlo, «en una reunión que se convocó a toda prisa y en la que se le dio a un número limitado de directivos y empleados de la FIFA, algunos de los cuales ni siquiera habían oído hablar del plan, apenas horas para que le dieran el visto bueno al multimillonario esquema sin precedentes».
«La estructuración, valoración, financiación y comercialización secretas infligieron un daño directo y concreto a la reputación, la autoridad de gobierno y las relaciones comerciales de la FIFA, en detrimento de sus 211 miembros, incluidas las 55 asociaciones miembro de la UEFA», reitera, no sin recordar «el largo historial de corrupción entre los funcionarios de la FIFA».
La batalla judicial va en paralelo a los movimientos para evitar que Infantino pudiera salir reelegido en el Congreso que la FIFA celebrará en Rabat el 18 de marzo. La UEFA y la Confederación Asiática de Fútbol están en su contra. La Concacaf, que agrupa América del Norte y el Caribe, está dividida, aunque su presidente, Víctor Montagliani, pidió hace unos días por carta a Infantino que no acudiera a un torneo juvenil organizado por la Unión Caribeña en la República Dominicana.
Sin candidato alternativo, el abogado italosuizo cuenta con el respaldo de la Conmebol -las federaciones sudamericanas- y de la CAF, que engloba a las africanas. Pero los movimientos que le piden que se aparte van creciendo conforme avanzan los meses. Jugadores como Luis Figo o los franceses Petit, Silvestre o Dacourt le han pedido, en una carta compartida también por Lucy Bronze, la jugadora inglesa subcampeona del mundo y doble campeona de Europa, que se retire de su cargo.