Raphinha y Fermín se han empeñado en demostrar que el Barça no necesita un 9, que ya les tiene a ellos. El brasileño se ha disfrazado de goleador clásico y abrió el castigo a un Athletic que, durante todo el partido, se sujetó en los guantes de Unai Simón para no recibir un golpe más duro, porque los azulgranas encontraron mil formas de ponerle a prueba hasta que lo logró Fermín. [Narración y estadísticas: 2-0]
Como si tuvieran un don para adivinar por dónde le iban a hacer daño, el portero Lamine Yamal fue frustrando a los atacantes del Barça. Fue la pesadilla de Lamine, a quien le sacó, a mano cambiada, su primer zurdazo. A la estrella la sujetaba el joven Johaneko, pero Gordon, con gasolina de la Premier, incombustible en la presión, se empeñaba en auxiliarse para generar peligro. No quería hundirse el Athletic pero, cada vez que buscaba una contra, se encontraba a un atento Joan Garcia que veía a sus compañeros engrasarse.
Un testarazo de Raphinha a la cepa del poste fue el segundo aviso. Le había colgado la pelota Xavi Espart y, escupida, la cazó Lamine sin que cogiera puerta porque Laporte la desvió. Estaba siendo fácil atosigar y, si bien el gol de Pedri no subió al marcador por fuera de juego, el canario sacó su visión mágica para poner un balón profundo entre los centrales a la carrera de Raphinha que, mano a mano con Unai Simón, lo regateó y lo batió. No cesó el trabajo del guardameta, que tuvo que volver a amargar a Lamine al borde del descanso y al inicio de la segunda parte, cuando el azulgrana estrelló una pelota en el larguero.
El duelo era cómodo para el equipo de Hansi Flick, sin embargo no lograban sentenciarlo. Los vascos tenían un marcador corto que les daba alguna esperanza... si hubieran podido salir de su campo. Todo se jugaba en una mitad y desde el banquillo azulgrana decidieron meter una revolución más. Rodri debutó en el Camp Nou aclamado y Raphinha dejó su sitio a Dani Olmo. Por momentos, en la delantera se alternaba con Fermín, Lamine y hasta Gordon. El descaro del inglés le ha hecho encajar muy bien en este Barça.
Sin embargo, la vida se la complicó Terzic refrescando a su equipo y metiéndole colmillo. Tanto que en el minuto 75, en una jugada aislada, Sancet estrelló un disparo en el poste. Fue la única amenaza del Athletic. Se pedían calma los jugadores culés y Flick la buscó con Adeyemi, que resultó decisivo. El alemán se coló por el carril izquierdo y puso un centro que tocó Laporte para dejarla muerta ante Unai Simón y que la rebañara Fermín para amarrar los tres puntos.
A la desgracia se rehízo Unai con dos paradas al ex del Dortmund, una increíble en pleno vuelo en una acción invalidada creada por Lamine, y otra sobre la misma línea de gol. El Barça, sin goleador, suma siete tantos en dos partidos, dos porterías a cero y se encarama al liderato.