Y París volvió a arder una noche más, todavía con aquella duda de un mayo de 1968 de si bajo los adoquines aún estará la playa. Las revueltas sociales por la carestía de la vida, desatadas por las protestas estudiantiles y a las que se han sumados sindicatos y colectivos como el de los chalecos amarillos, ya han escrito nuevas páginas en la historia de una Francia acostumbrada a que el descontento social se traduzca en organización, movilización y lucha, pero también en escenas de disturbios y saqueos. En este caso, el balance del pasado fin de semana supera ya los 2.400 detenidos y más de 500 agentes heridos.
Sin aceptar la dimisión de su ministro de Interior, el mandatario Emmanuel Macron reclama el despliegue "lo antes posible" de lo que ha denominado como "nuevas modalidades de actuación" contra "los alborotadores", al tiempo que comenzará a reunirse ya con representantes de las organizaciones convocantes de las movilizaciones. No obstante, la capital gala —y grandes urbes como Marsella— han vuelto a amanecer con restos de mobiliario y vehículos quemados, así como centenares de comercios asaltados y con desperfectos.
Estas son las principales imágenes y vídeos que están dejando unas revueltas en las que las imágenes de manifestantes caracterizados de variopintos personajes se entremezclan con duras escenas como la de la calcinación de la cubierta del histórico Ayuntamiento de Limoges.
Los manifestantes galos están saliendo a la calle preparados para plantar cara a las actuaciones de las fuerzas del orden y antidisturbios empleando medidas de protección como cascos de bicicletas o motos y mascarillas para protegerse del humo de los botes de gas lacrimógeno que no dudan en devolver a los agentes. No obstante, en medio de esas indumentarias o de los chalecos amarillos también se están colando instantáneas muy comentadas con el mismo telón de fondo de las calles en llamas.
Prueba de esto últimos son fotos como la de una particular pasión cristiana, en la que un hombre caracterizado como Jesucristo camina por los aledaños de la Plaza de la República arrastrando una cruz y un surtidor de combustible, ante un coche en llamas y la icónica estatua de Marianne que corona el espacio.También llegan infinidad de imágenes de la huella que la generación Z está imprimiendo a las revueltas en Francia. Poses de un joven con gafas de sol ante una barricada en llamadas, realizando un doble corte de manga botella en mano y con aspecto desenfadado, ha copado portadas de diarios.
El arlequín o el 'jesucristo' no son las únicas muestras de cómo se está utilizando la cultura popular francesa en esta serie de protestas. Se ha visto también a algún manifestante con la típica camiseta de rayas negras y blancas de los mimos, en medio del estruendo de la revuelta, devolviendo botes de humo. Todo ello entre numerosas participaciones de personas que llevaron la bandera gala a la calle.
La dureza de las protestas han derivado en que se implementen medidas extremas como los toques de queda parciales en varias ciudades del país vecino. Durante el fin de semana, los antidisturbios y gendarmes franceses han empleado distinto material y equipamiento en la calle. Desde cargas policiales a proyectiles de goma y botes de humo, pero también han vivido la respuesta de los manifestantes en forma de artefactos incendiarios o el lanzamiento de objetos, piedras o pintura. Algunos grupos han logrado resistir el envite de los gendarmes, al pie de barricadas en las que podían leerse lemas como 'A.C.A.B.' ('All cops are bastards' o 'Todos los policías son unos cabrones').Estos momentos han transformado por completo la realidad diaria de las principales ciudades francesas, donde las escenas cotidianas de ciudadanos tratando de desplazarse por los cascos urbanos contrastaban con grupos policiales con protecciones y escudos de metacrilato recibiendo el impacto de material pirotécnico.
La Plaza de la República comenzó siendo el epicentro de los altercados y las protestas, dando lugar a la reconversión de un símbolo ya mítico. La estatua de Marianne —la figura femenina simbólica retratada en inmortales óleos como La libertad guiando al pueblo— ha sido blanco de retratos al lucir un gran chaleco amarillo que rezaba: 'In 2026 the police maims school girls' ("En 2026 la policía mutila a las escolares"). Cabe recordar que un adolescente perdió una mano por sostener una granada aturdidora de la policía.
Otro de los colectivos protagonista de estas revueltas en las calles francesas lo están siendo los bomberos, los profesionales que están colaborando para extinguir el mobiliario urbano o vehículos que son quemados. Ha habido varios de ellos que han resultado heridos.Bonus track. ¿Y la pantera rosa? Una de las grandes preguntas que han acompañado a las revueltas galas es qué había de cierto es una serie de imágenes y vídeos que recogen a una persona disfrazada del personaje de animación de la Pantera Rosa en medio de las manifestaciones. En una cuestión que recordó mucho al Pikachu que se viralizó durante las protestas en Turquía por la represión del Gobierno de Receip Tayyip Erdogan y la Justicia de dicho país contra el principal partido de la oposición del socialdemócrata CHP y el exalcalde de Estambul Ekrem Imagoglu.
Según un análisis de verificación de Newtral y otro de la Agencia EFE, dichas imágenes, en las que se ven a una pantera rosa huyendo heroicamente de una tanqueta con cañones de agua, alzándose entre el gentío haciendo un doble corte de manga o siendo sacada entre dos gendarmes y detenida, han sido generadas por inteligencia artificial (IA), es decir, son un bulo.