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Las tripas de las 'novatas' del Mundial: de los proyectos de Estado al éxito basado en la diáspora

Las tripas de las 'novatas' del Mundial: de los proyectos de Estado al éxito basado en la diáspora

De las 211 selecciones nacionales que forman parte de la FIFA, 132 nunca han jugado un Mundial. No es fácil lograrlo, menos aún cuando todo el país tiene menos habitantes que la ciudad de Madrid o su relación con el fútbol de élite se ha limitado a ejercer como sparring. Uzbekistán, Jordania, Cabo Verde y Curaçao son las novatas de esta Copa del Mundo y centrarán las miradas cuando se vean las caras con Alemania, Argentina, España y Portugal. Sus jugadores se han ganado el derecho de intentar ser héroes por un día, aunque el camino para llegar hasta aquí ha sido distinto. Mientras que las selecciones de Asia Central trazaron un plan de detección y fomento del talento dentro de sus países, con el apoyo económico del Gobierno, las federaciones de Cabo Verde y Curaçao, con recursos más moderados, buscaron en la diáspora, echando mano hasta del big data. Unos siguieron el ejemplo que hace décadas impulsaron Japón y Corea; los otros, el que nutre a media África o a Albania.

Uzbekistán fue la primera en conseguir el billete, un éxito fruto de 30 años de construcción estructural. Desde que lograron la independencia en 1992, intentaron una clasificación que no llegaba. Doloroso fue ver cómo se quedaban a un gol de ir a Brasil en 2014: Corea del Sur se llevó el billete por la diferencia de goles. Cuatro años después, el objetivo de la federación cambió y pasó a crear bases sólidas para alcanzar esa meta. Aparecieron campos y academias por todo el país, se modernizaron las ligas juveniles y las canteras y eso hizo que el talento aflorara en un país de 38 millones de habitantes.

En la selección que dirige Fabio Cannavaro, solo un futbolista, el portero Yusupov, no es nacido en Uzbekistán, sino en la vecina Kazajistán. El resto son producto nacional, incluido su estrella, Abdukodir Khusanov, central del Manchester City y primer uzbeko que juega en la Premier. A sus 22 años, lleva dos a las órdenes de Pep Guardiola y, con Cannavaro es el líder de una defensa que solo encajó siete goles en los 10 partidos de clasificación. Se apoyará en el veterano goleador y capitán Eldor Shomurodov para buscar la proeza de pasar la fase de grupos ante la Portugal de Cristiano Ronaldo, la República del Congo y Colombia.

El apoyo de la familia real

Parecido ha sido el camino de Jordania. Lleva años intentando disputar la mejor competición del mundo, pero no le alcanza. Cerca estuvo en 2014, pero se cruzó con Uruguay en la repesca y recibió un 0-5 en la ida. La proeza fue sacar un 0-0 en Montevideo que ya no servía para nada. Para Qatar no estuvo ni cerca y tuvo que conformarse con jugar un amistoso ante España en el que perdieron 1-3 con goles de Ansu Fati, Gavi y Nico Williams. Impulsado por la monarquía hachemita y con el apoyo estatal, ha logrado crear una estructura que le ha impulsado a jugar con Argentina, Argelia y Austria. Entre sus estrellas, el 10, Mousa Al-Tamari, delantero que juega en el Stade Rennais y que huye de su apodo de 'Messi jordano'. Es el mayor arma de la selección nacional, que solo tiene tres jugadores nacidos fuera de su territorio. Uno de ellos es Mo Abualnadi, nacido y criado en Kansas.

La fórmula utilizada por Cabo Verde y Curaçao es distinta. Su crecimiento viene dado por la formación que han adquirido jugadores que han crecido en la diáspora. Hasta 14 jugadores no solo nacieron lejos del archipiélago africano, sino que crecieron en un fútbol europeo y llegaron a jugar en categorías inferiores de históricas selecciones. La mayoría provienen de Países Bajos, pero también de Francia, Portugal, Irlanda o Estados Unidos. Su reclutamiento no fue fácil y usaron herramientas de big data y hasta redes sociales como LinkedIn. Los 'Tiburones Azules' hicieron explotar el país con su clasificación. Llegarán liderados por dos defensas de élite del Villarreal y el Benfica: Logan Costa, recuperado de la rotura del cruzado, y Sidny Lopes Cabral. Cruzarse en el grupo con España y Uruguay, además de Arabia Saudí, les complica el escenario.

Curaçao fue la última debutante en clasificarse con un grupo de futbolistas de los que solo uno, el delantero del Sheffield United Tahith Chong, ha nacido en la antigua colonia holandesa en las Antillas, de apenas 156.000 habitantes. Es el país más pequeño que juega la competición más grande y se enfrentará a gigantes como Alemania, Costa de Marfil y Ecuador. Su selección nacional se creó en 2011 y tuvo que buscar la manera de acelerarse con un plan de rastreo que lideraron Patrick Kluivert y Guus Hiddink. Ellos convencieron a los jugadores que tenían raíces en la isla de que Curaçao tenía una oportunidad que quizá no les llegara con Países Bajos. El boca a boca de los primeros jugadores hizo el resto, pero en 2018 y 2022 fue imposible.

Por eso la federación miró al banquillo y eligió a Dick Advocaat, con experiencia en siete selecciones (Países Bajos, Emiratos Árabes, Corea del Sur, Bélgica, Rusia, Serbia e Irak ) y 78 años, lo que le convierte en el más veterano de todo el Mundial. El seleccionador se perdió la final ante Jamaica y, en febrero, anunció que renunciaba al Mundial por la enfermedad de su hija, pero su mejoría ha hecho que vuelva para liderar un grupo en el que está un viejo conocido de la Primera y Segunda RFEF, Jürgen Locadia, que jugó en el Amorebieta y el Intercity.


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