Los adolescentes del Mundial: la generación que acompaña a Lamine Yamal y pide paso
Lamine Yamal es un futbolista único. Se ve cada vez que pisa un campo de fútbol y también en las calles comerciales de cualquier sede del Mundial, sea en Estados Unidos, México o Canadá. No es necesario esperar a que tenga 23 años, la edad que Arsène Wenger defiende que marca la diferencia entre quienes serán estrellas del fútbol y los que se quedarán en grandes jugadores, por mucho que hayan despuntado en la adolescencia. El extremo del Barça es la imagen de la nueva generación de futbolistas que no había nacido cuando Leo Messi y Cristiano Ronaldo debutaron en la Copa del Mundo de Alemania en 2006, y que empiezan a enseñar sus cartas. Pisan por primera vez un Mundial en el que aún mandan las dos superestrellas, cuando nadie ya lo esperaba, para dar batalla a los millennials Kylian Mbappé, Erling Haaland, Jude Bellingham o Vinicius.
El aura de Lamine hace mucho tiempo que le permite sentarse en la mesa de los mayores y jugarles de tú a tú. Es cierto que no asoma un rival de esa quinta que augure una rivalidad directa y retroalimentada, como la protagonizada por argentino y portugués, pero no está solo. Los jugadores que acaban de cumplir la mayoría de edad reclaman atención.
Lamine es el debutante que levanta estadios y lidera a España, una de las favoritas, tras su explosión en la Eurocopa. En el Barça su papel es similar y, por eso su cotización es la más alta: 200 millones de euros. Está a la altura del goleador noruego del City y del capitán francés.
Llamado a marcar una época
Por debajo aparece Pau Cubarsí. No suele ser habitual la presencia de defensas centrales entre los jugadores a los que se le augura más proyección y valor, 80 millones, pero el catalán está llamado a marcar una época en la zaga de España y del Barça, donde es indiscutible para Hansi Flick y ha convencido plenamente a Luis de la Fuente. Pero los defensas pocas veces se llevan los titulares.
La magia, la ilusión y los traspasos millonarios aparecen cruzando la línea del centro del campo. Ahí es donde emerge un marroquí precoz que enamora: Ayyoub Bouaddi. Debutó en la selección el pasado mayo y se ha convertido, con 18 años, en imprescindible para Marruecos por su capacidad para armar el juego del equipo sin empequeñecerse ante rivales como Brasil o Escocia. Formado en las categorías inferiores de Francia, eligió vestir la camiseta del país de sus padres en un giro similar al que ha dado medio equipo de Mohamed Ouahbi. En ese momento, el peso del juego del Lille ya estaba sobre sus espaldas y se había convertido, con 16 años y tres días, en el futbolista más joven en debutar con el equipo en competición europea. No se está arrugando en la Copa del Mundo, como tampoco lo hizo ante el Real Madrid en la Champions, lo que ha hecho que José Mourinho tenga los ojos puestos en él, porque todo hace indicar que saldrá de su equipo en este mercado estival.
Un camino parecido ha recorrido Ibrahim Mbaye. Nacido en Francia y criado en las inferiores de los bleus, optó por defender a Senegal. «Es una bendición que debemos proteger», dice su entrenador, Pape Thiaw, que ya le ha visto marcar un gol. Su potencia por las bandas y su colmillo llevaron a Luis Enrique a hacerlo debutar con el PSG con 16 años pero, con la nómina de estrellas que le rodean, no está teniendo minutos. Este verano su intención es buscar una salida y el Aston Villa de Unai Emery anda al acecho.
Tampoco tiene claro su futuro Endrick, que en un mes cumplirá los 20 y trata de recuperar el brillo de estrella. El Real Madrid lo fichó del Palmeiras por 35 millones, y el compromiso de 25 más por objetivos, pero no acabó de explotar en el Bernabéu ni bajo las órdenes de Carlo Ancelotti ni con Xabi Alonso en su primera etapa, por lo que salió cedido al Lyon, donde jugó 21 partidos y marcó ocho goles. El Mundial es su escaparate para convencer a Mourinho. De momento, el técnico italiano solo le ha dado minutos ante Haití y aún no ha marcado su primer tanto. El brasileño es, de todos los menores de 20 años en este torneo, el que más expectativas generó con su explosión y el primero que ha atravesado problemas para responder a lo que se esperaba de él.
Como el resto de nuevas estrellas, también desata pasiones Gilberto Mora, el mexicano que, con 17 años, es el jugador más joven de esta Copa del Mundo. En todos los partidos que el Tri ha jugado, siempre en su propio país, las gradas han reclamado la presencia del talentoso mediapunta. Javier Aguirre lo frena y, de momento, apenas ha jugado 24 minutos en el debut ante Australia en el Azteca, que le ovacionó cuando saltó al campo. Pese a que tiene contrato con el Tijuana, el club en el que se formó desde pequeño, su futuro ya se ve en una de las grandes ligas europeas por un precio que rondará su cotización actual: 10 millones.
En esta lista de jugadores que acaba de superar la mayoría de edad también debe estar el central croata Luka Vuskovic. Formado en la cantera del Hajduk Split, lo compró el Tottenham el pasado verano por 11 millones de euros y lo cedió al Hamburgo. Fue titular en la derrota ante Inglaterra, pero Zlatko Dalic le dejó en el banquillo en el duelo frente a Panamá. Por último, mencionar al mediocentro senegalés Sapoko Ndiaye, captado por el Bayern de la academia africana Gambinos Stars el pasado mes de enero, que no jugó en la Bundesliga y que aún no ha disfrutado de minutos en este campeonato.
Todos ellos caminan en una dirección que, con Lamine Yamal, les debe llevar a ser protagonistas del Mundial de España, en 2030.