María León: "Me lo pasé tan bien en La Casita de Bad Bunny que esa noche dormí como una reina. La gente es muy cateta"
María León (Sevilla, 1984) es un torbellino. Mantiene el poderío de las mujeres levantadas con la expectactiva de hacer algo especial. Que centran su energía en captar la atención de los otros. Es rematadísimamente andaluza. 9 lunas, la última película de Patricia Ortega, cuenta la historia de Fran, un hombre embarazado. María León interpreta a su hermana, la tía de un niño nacido de un padre transexual.
- ¿Qué es un hombre embarazado?
- Un hombre embarazado. Tal cual. Es algo que no nos suena. Que no vemos en la pantalla, pero existe. No tenemos el oído acostumbrado. Es una realidad.
- La película contiene un montón de tensiones, ¿la realidad es así?
- Sí. Hay realidades así. Y otras realidades más crudas. Conozco muchas familias con hijes que han transicionado. Las familias acompañan a estos seres humanos y es verdad que lo han afrontado con dudas y desconocimiento. Porque no había un referente para estas familias. En la película, el padre [Jorge Sanz] no lo comprende ni lo entiende pero intenta adaptarse. Existen muchas más familias de las que creemos que acompañan en esta transición vital a sus hijos.
- Las nuevas directoras proponen otros temas. ¿Hasta qué punto se puede hablar de cine de mujeres?
- Claro. La narrativa femenina se nota y hay una diferencia. El cine de mujeres se mancha más a la hora de hablar de emociones. La mirada es femenina es necesaria. Son miradas que nos ayudan a todos. También a los chicos, a la hora de buscar historias. Se ha quedado todo en un punto masculino, no es por juzgar al hombre, que no tiene culpa de nada. La tendencia debe ser más repartida. Para que tanto nosotras como ellos tengamos la opción de tener más lenguaje. Las mujeres, al haber estado más reprimidas, tienen un nuevo impulso a la hora de contar.
- ¿Qué les pasa a los hombres?
- Están desdibujados por el mundo. No tienen culpa de la sociedad que se ha desarrollado. Parece que les favorece en unos aspectos, pero a la larga no. Les hace vivir en una cárcel. Los hombres tienen todo tipo de formas, emociones, pueden ser lo que les de la gana, pero están cohibidos y amargados. No saben. Están encarcelados en un corsé. Deberían tener más derechos y libertad para ser ellos mismos. Si más de uno se descubriera... Me encantaría ver todos los colores y la capacidad que habitan dentro de un hombre. Te hablo de un hetero que se muestre con su debilidad, fortaleza, colores, con todo lo que tenga dentro. Nosotras tenemos un tipo de limitaciones y ellos tienen otro tipo. Cuanto más unidos estemos, mejor. Las churras, perdona que te diga, son interesantísimas. Hay que darles hueco, que se puedan expresar porque están acorbadados. Es muy bonito que se puedan dibujar.
- ¿Cree que la gente tiene envidia de quienes estuvisteis en La Casita?
- La gente tiene un aburrimiento, tío... Además nadie sabe que es la segunda vez que iba. La primera vez fue en Puerto Rico. La gente es muy cateta. Está aburrida. La envidia es un sentimiento tan pobre. Cuando veo a alguien disfrutar me alegro. Me lo pasé, gordi, muy bien. Me coge el vecino y me dice 'te vi en La Casita'. Me lo pasé tan bien que esa noche dormí como una reina. Entiendo que la gente quiera estar en La Casita.
- ¿Le molestó que no se hablara de usted?
- ¿Por qué van a tener que hablar de mí? Estaba allí oliéndole el culo a todo el mundo. Ester Expósito está en un momento concreto, tiene una pareja concreta, mi niña es valiente y honesta para hacer lo que le dé la gana. Estábamos nerviosas. Íbamos al concierto con ganas, nervios e ilusión. Es una chica divina que se lo pasa bien y lo está compartiendo con todo el mundo. Fue tan bonito, como de adolescentes, maquillándonos juntas y todo, fue un día increíble. Después de La Casita hubo una fiesta en el Florida. No fui. Bailé tanto que no iba a dar más en ningún sitio como ya lo había hecho. Estas chavalitas tienen otra edad. Se fueron para el Florida. Hubo una reunión muy bonita y celebraron fuerte.
- ¿Por qué a una propuesta como 'Silencio' no se le puede valorar artísticamente y ya está? Todo va impregnado de ideología.
- No hace mucho que venimos de un lugar, hemos pasado por una Transición, no tenemos un espacio seguro. Es miedo. Una obra de arte como la de Eduardo Casanova te da la opción de abrir tu mente. Es mucho más fácil juzgar y cerrar la puerta que abrirte y valorarlo. Vivimos en un país donde nos ponemos límites. Tenemos mucha riqueza y la riqueza no se muestra por miedo a lo desconocido.
- ¿Qué le parece subtitular a los andaluces?
- De vergüenza. Volvemos al odio. Mira. Soy actriz. Llevo 20 años trabajando. Lo que a mí me ha costado defender mis personajes en andaluz. En escuela de teatro aprobaba todas las clases. Era una pesada. Sacaba dieces. Mi profesor de voz era un gallego que me ponía a hacer flexiones cada vez que no decía el trabalenguas. Al final de curso, le expliqué con mi acento que tenía una dificultad para aprender con él y le propuse llegar a un acuerdo. Me respondió que no me había entendido. Que se lo mandara por escrito. Me fui. Carmina o revienta ha sido mundialmente entendida sin subtítulos. No me importan los subtítulos si tienen una justificación. Quien no nos entiende es que no quiere entender. Los andaluces no hablamos solo con la palabra, hablamos con el cuerpo. Igual es que no me estás mirando.
- ¿Quién es?
- Nadie.