"Meses, no años": la creciente alarma en Europa ante la posibilidad de que Rusia busque poner a prueba a la OTAN
En las últimas semanas, varias capitales europeas y altos mandos militares han elevado el tono de sus advertencias sobre las intenciones de Rusia. Ahí está Polonia, que afirma que Moscú busca realizar incursiones camufladas como accidentes para probar la reacción aliada. También Francia, que la semana pasada reunió a todos los partidos parlamentarios para un encuentro sobre inteligencia del que todos salieron llevándose las manos a la cabeza y anunciando tiempos duros.
Ahora, este lunes, se suma la información en exclusiva publicada por el diario británico The Guardian, que sostiene que "los jefes de los servicios de inteligencia europeos advierten que Moscú está planeando acciones más decisivas contra la OTAN". Aunque la Alianza Atlántica insiste en que no ve indicios de una invasión militar convencional inminente, la multiplicación de sabotajes, violaciones del espacio aéreo e incidentes con drones ha encendido las alarmas de seguridad en el viejo continente.
La inquietud parte de una pregunta central: ¿está Moscú buscando comprobar si el Artículo 5 de defensa mutua de la OTAN es un compromiso real o una promesa vacía?
La advertencia de la inteligencia: antes de lo esperado
La discusión cobró fuerza hace tres días, tras una advertencia formulada ante el Parlamento por el primer ministro de Polonia, el conservasdor Donald Tusk, que señaló que evaluaciones de inteligencia apuntaban a que Rusia podría lanzar ataques con drones o misiles contra territorio de la OTAN en los próximos meses. Según dijo, el propósito del Kremlin sería intentar demostrar que "el Artículo 5 es más teórico que práctico".
En París, el presidente Emmanuel Macron calificó estas advertencias de "sólidas y bien documentadas", convocando de urgencia a líderes políticos y candidatos presidenciales para abordar la amenaza. Y paralelamente, el jefe del servicio de seguridad BIS de la República Checa, Michal Koudelka, declaró a The Guardian que un ensayo ruso -mediante provocaciones de bandera falsa, campañas masivas de influencia o incluso una incursión fronteriza limitada- podría producirse en cuestión de "meses, no años". Coincidente.
A juicio de Koudelka, la táctica rusa responde al principio de "escalar para desescalar": Moscú intentaría presionar las debilidades occidentales para debilitar el apoyo europeo al esfuerzo bélico de Ucrania.
La "zona gris": del sabotaje a los drones armados
Los expertos coinciden en que, más que una invasión masiva con carros de combate, la ofensiva de Moscú ya se libra en la denominada "zona gris": acciones por debajo del umbral de un conflicto armado abierto que complican una respuesta colectiva inmediata.
Entre los episodios recientes que han causado mayor preocupación destacan, por ejemplo, los sabotajes a infraestructuras críticas: se ha identificado un desplazamiento desde actos incendiarios aleatorios hacia objetivos específicos de redes ferroviarias e instalaciones vinculadas al suministro de defensa para Ucrania.
También hay incidentes aéreos graves multiplicados. Así, las autoridades alemanas atribuyeron a la inteligencia rusa un incidente con un dron armado en el aeropuerto de Leipzig, un hecho que Thomas Nilsson, jefe de la inteligencia militar sueca, describió como un verdadero "punto de inflexión" por el riesgo para vidas humanas y nodos de transporte críticos.
Las incursiones y el hostigamiento ya son casi diarios, pues se han registrado interceptaciones de drones sobre Lituania, vuelos de bombarderos rusos cerca de Noruega e interferencias de señales GPS en la región del Báltico.
El ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, resumió la situación advirtiendo que "no estamos en paz, pero tampoco estamos en guerra con Rusia". Barrot confirmó que Francia ha duplicado su presupuesto de defensa en la última década ante la aceleración de estas intimidaciones, y remarcó: "Lo que está en juego no es Dinamarca, Lituania o Francia; lo que está en juego es Europa".
4.000 páginas de planes y el "Escudo Oriental"
Frente a este escenario, la cúpula militar de la Alianza insiste en que no se encuentra desarmada. Durante una reunión de jefes de Estado Mayor de 32 naciones aliadas en Copenhague, el almirante Giuseppe Cavo Dragone, presidente saliente del Comité Militar de la OTAN, subrayó la preparación del bloque: "La Alianza está lista, la estructura está lista, los soldados… las armas están listas", afirmó Cavo Dragone a la cadena pública polaca TVP World, precisando que la OTAN cuenta con más de 4.000 páginas de planes militares operativos para defender el flanco oriental ante diversos escenarios de provocación.
En el terreno, Polonia lidera la construcción del denominado East Shield (Escudo Oriental), un extenso plan de fortificaciones fronterizas y sistemas defensivos frente al enclave ruso de Kaliningrado y Bielorrusia. El jefe del Estado Mayor polaco, general Wiesław Kukuła, abordó en Copenhague con el mando supremo de la OTAN en Europa la integración acelerada de radares, sensores y defensas contra sistemas aéreos no tripulados.
El dilema báltico: firmeza sin psicosis
Pese a la gravedad de los informes, en las capitales más cercanas a la frontera rusa predomina la llamada a la cautela sobre la retórica pública. Representantes de seguridad de los países bálticos han señalado que una exageración del riesgo de invasión puede favorecer involuntariamente la guerra psicológica del Kremlin, cuyo objetivo es sembrar miedo, división e incertidumbre económica en Occidente.
Normunds Mežviets, director general del Servicio de Seguridad del Estado de Letonia (VDD), explicó que no observan indicios de un ataque militar inminente, dado el desgaste sustancial de recursos del ejército ruso en Ucrania. Por su parte, el secretario general del Ministerio de Exteriores de Estonia, Jonatan Vseviov, pidió evitar el pánico en redes sociales: "Si hay razones para temer un ataque, tengan la seguridad de que lo dejaremos claro. Hasta entonces: calma, sigan adelante y apoyen a Ucrania".
La incógnita estratégica y el desmentido del Kremlin
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha desestimado las informaciones sobre supuestos planes rusos para agredir a países de la OTAN, asegurando que "no tienen nada que ver con la realidad ni con las intenciones de la Federación Rusa". Sin embargo, en las cancillerías europeas pesa el recuerdo de los meses previos a la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, cuando las advertencias de los servicios occidentales fueron igualmente desmentidas por Moscú.
A ello se suman las tensiones políticas de cara al futuro: las demandas históricas de Vladímir Putin de retrotraer la arquitectura de seguridad europea a 1997, los calendarios de rearme europeo que no alcanzarán su plenitud antes del final de la década y la incertidumbre en torno a la consistencia del compromiso de Estados Unidos con la defensa transatlántica.
Por ahora, los cuarteles generales de la OTAN intentan trazar una delgada línea roja: demostrar la fuerza suficiente para disuadir cualquier error de cálculo, sin permitir que la campaña de intimidación paralice al continente.