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Más loba, más empoderada: Shakira arrasa Madrid a golpe de cadera y de nostalgia en su regreso a España

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Escoltada por mujeres y niños, saliendo de la tierra del desierto en los visuales, Shakirase apareció en España ocho años después con la luna ya en cuarto creciente sobre el cielo de Madrid. Como una loba esperando el aullido de su manada, mantuvo el silencio. Y, cuando la manada aulló, hizo que sus gafas futuristas se levantaran para esbozar una sonrisa, acompañada de un guiño de complicidad a su público. No había dudas, estaba de vuelta.

"Bienvenidos a mi residencia europea. No puedo creer que esté aquí, parece un sueño. Todos me dicen: Shaki, con la cara que te fuiste, y con la cara que volviste", dijo la colombiana la primera vez que se dirigió al público después de despachar sus tres primeros temas. "No saben lo feliz que me hace tenerles otra vez aquí porque esta es una enorme prueba de amor y cariño. No hay nada como cuando una loba se encuentra con su manada", incidió antes de soltar el primer aullido de la noche, que fue inmediatamente replicado por un estadio a rebosar.

Aunque el espectáculo empieza y acaba con temas de su última etapa, una robótica y desentonada La fuerte y una arrolladora Las mujeres ya no lloran, la aspiración de su residencia en Madrid es trascender esa etapa y desplegar 30 años de carrera en algo más de dos horas. Uno tras otro. Y hacerlo además a golpe de hits que casi cualquiera sabría cantar. La Shakira actual que llama a todas las mujeres traicionadas a empoderarse y a vengarse de quien las ha abandonado es el punto central. "Las mujeres solas somos vulnerables, pero juntas somos invencibles", aseguró citando a la chilena Isabel Allende.

Desde sus inicios, con el pop-rock cargado de despecho que la catapultó en Pies descalzos, ese fue el discurso que sostuvo a Shakira. Y su público parece no haberlo olvidado por el volumen al que se recibieron Estoy aquí -convertida en una versión electrónica-, Inevitable -agarrada a una guitarra eléctrica-, Pies descalzos, sueños blancos o Si te vas.

Hasta quienes no habían nacido en aquel ya lejano 1995 coreaban esta última como si el pedazo de cuero -en España, sería cabrón- que tenían por novio las hubiera cambiado por otra y ahora fueran ellas las que no quisieran que volviera nunca más. Para olvidarle, unos minutos después estaban moviendo sus caderas al ritmo que imponía la Shakira latina, acompañada de su equipo de baile, que conecta con toda la idea del parque temático que se ha montado en el Espacio Iberdrola del distrito madrileño de Villaverde. Ya en Girl like me, el segundo tema del show, hizo un repaso por todas las nacionalidades latinas que allí se congregaban, incluyendo la española. Esto iba sobre disfrutar sin que nada más importara en exceso -salvo el dinero, claro-.

La colombiana se ha impregnado del lema que la acompaña como una huella indeleble desde 2023: Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan. Hasta el momento son 115 las fechas que ha dado desde febrero de 2025 y son más de 417 millones de euros los que ha facturado con sus espectáculos de Las Mujeres Ya No Lloran World Tour en todo el continente americano. Desde Montreal a Buenos Aires para convertirse en la artista latina con la gira que más tiques ha venido nunca, a la que aún hay que sumar las 12 noches de Madrid con sus 650.000 espectadores que iban a ver a la artista, sí, pero también a comer algo en el espacio gastronómico gourmet que se había montado, a tirarse un par de selfis en su museo interactivo o a salir peinados y maquillados como ella de otro pabellón.

Después de eso, y de otro buen puñado de actividades que ya habían empezado a primera hora de la tarde, ya estaban todos las fans, mayoritariamente mujeres y de edades entre la cincuentena y la prepubertad, preparadas para bailar. Primero vinieron unas rockeras Don't bother y Can't remember to forget you -con ella a la batería- y una emocional Acróstico, dedicada a sus hijos, con un par de lobitos custodiados por su madre en los visuales de la pantalla y unas algo perturbadoras imágenes generadas por IA de Milan y Sasha. Ese era el preámbulo de toda una batería de temas latinos bailables que fueron desfilando sin respiro.

Copa vacía y La bicicleta, con una cascada arrollando por la pantalla, fueron las encargadas de dar calor a un ambiente que cuando llegó La tortura parecía a punto de explotar. No salió Alejandro Sanz -ni ningún otro invitado- para reunir aquel dúo que sentó las bases de la actual ola latina en el año 2005 con un tema que sonó por todas las radios estadounidenses y que fue la primera actuación en español en unos MTV Video Music Awards, pero la potencia de esa letra y ese baile sigue vigente dos décadas después en las pistas.

Shakira mueve su abdomen y sus caderas y detrás van las miles de personas que la están viendo como poseídas por ese pop latino. Y el mismo efecto sigue generando Hips Don't Lie, el otro himno del perreo que cierra esa parte central del espectáculo con Chantaje -cambio de look en directo incluido- y Loca. Precisamente en ese tramo es el baile el que lleva el espectáculo. Las coreografías de la colombiana siguen siendo igual de precisas que lo eran hace dos décadas. Aunque su voz baje en algunos tramos, las caderas no mienten como ella se encarga de recordar en las pantallas: "Dicen que de la costilla del hombre nació la mujer. De las caderas de la mujer nace el hombre".

"Todo lo que uno necesita para ser feliz, como siempre me dijo mi padre, está dentro de una misma. Por eso mis queridas solteras y solteros hay que aprovecharlo. Yo digo que se puede ser feliz estando soltero o casado, pero lo importante es ser libre. El amor por otro es muy bonito, pero más bonito es el amor por una misma", afirmó Shakira antes de lanzar Soltera, uno de los temas que acompañaron su ruptura de Gerard Piqué. La colombiana insistió en que existe una cierta "ansiedad" sobre las mujeres por estar en pareja y que al inicio de la soltería "te quedas sin brújula" y dudas sobre cómo "sacar adelante a tus hijos".

Tumbada sobre una plataforma, con un bedlah de brillante rojos, volvió Shakira para una versión de Ojos así que reivindicara sus orígenes árabes, acompañada de su habitual danza del vientre. La esperada y celebrada Pies descalzos y la potente Antología, dieron paso al homenaje que la de Barranquilla guardaba para Madrid. Te dejo Madrid, previo cuento de un amor fallido con un "ejemplar ibérico", anunciaba que el show encaraba el final al menos por esta noche -aún quedan otras 11-.

Para ese cierre se guardaba Shakira un clásico como Suerte y sus dos canciones mundialistas: Waka-Waka y Dai dai. Y, sobre todo, faltaba un apoteósico vis de Loba y, claro, Las Mujeres Ya No Lloran -el nombre oficioso de la sesión con Bizarrap-. Ese canto de despecho sigue, tres años después, disparando el cortisol de los presentes como una ruptura traumática seguida de un estallido de liberación. Un estallido tan profundo y general que arrasa con todo hasta desintegrarlo. Como si en el estadio ya no quedara nada.

Salvo una loba que anda suelta.