Muere la artista japonesa Yayoi Kusama, faro de la vanguardia neoyorquina en los años 60, a los 97 años
La artista japonesa Yayoi Kusama, conocida por sus coloridos diseños de lunares y patrones repetitivos y faro de la vanguardia neoyorquina en los años 60, murió el 14 de agosto en un hospital de Tokio a los 97 años, según un comunicado publicado en su página web este jueves.
La publicación no da más información sobre las causas del fallecimiento. Kusama "siguió pintando hasta sus últimos días, sin dejar nunca el pincel, y continuó explorando el amor eterno y el alma inmortal", se limita a señalar el texto.
La japonesa, figura clave de la psicodelia, fue una de las artistas más relevantes del último siglo, expuso en museos de todo el mundo y recibió multitud de galardones, como la Orden de las Artes y las Letras de Japón o la Orden de Cultura japonesa.
En 2006 se convirtió en la primera mujer en obtener el Praemium Imperiale de la Asociación de Arte de Japón, uno de los premios internacionales de arte más prestigiosos del mundo.
Nacida en la ciudad de Matsumoto el 22 de marzo de 1929, Kusama comenzó a pintar sobre los 10 años, usando como motivo la repetición obsesiva de lunares y patrones como redes y arcos, que plasmó en acuarelas, pastel y óleos.
En 1990 se internó voluntariamente en una institución mental, desde donde siguió produciendo obras en diversos formatos. "A lo largo de una vida extraordinaria dedicada por entero a la creación artística, Kusama desarrolló una carrera aclamada internacionalmente como artista de vanguardia pionera, cuya práctica creativa abarcó las artes visuales, la representación, la ficción y la poesía", detalló su página web.
El museo que fundó, que lleva su nombre, tiene las entradas agotadas hasta el 30 de agosto, cuando termina esta exposición, Kusama's Pop. Hasta la galería ubicada en Shinjuku se acercaron seguidores de la artista, locales y extranjeros, recién enterados de la noticia de su fallecimiento.
"Ya teníamos las entradas desde hacía días, ha sido una casualidad", dijo a Efe la española Ágata Martín, tras visitar el museo durante su último día de un viaje por Japón que ha hecho junto a su familia. "Una pena, pero muy bonito", expresó.
Su hermana Aitana, que explicó que conocieron a Kusama por su madre, asegura que su experiencia visitando este espacio artístico ha sido interesante, muy "bonito" y "diferente".Por su parte, Hibiki Karasowa acudió al museo con su pareja, que lleva unos pantalones negros con lunares y se declara fan de Kusama. Ambos visitaron el verano pasado la isla de Naoshima, conocida por las esculturas monumentales de calabazas de colores con patrones de lunares creadas por la artista japonesa.