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Mujeres jodidas, oscuras, antipáticas, arquetípicas, indescifrables... Todas ellas son 'Furious'

Mujeres jodidas, oscuras, antipáticas, arquetípicas, indescifrables... Todas ellas son 'Furious'

La primera temporada de Furious no ha llegado a los Emmys de 2026, que se entregan dentro de seis semanas. La serie de Elizabeth Meriwether se ha estrenado fuera del periodo de elegibilidad de la temporada 2025-2026, con lo que tendrá que esperar un año entero antes de postularse en los premios televisivos más importantes... de 2027. Puede que entonces (aunque es muy improbable) Furious estará promocionando su segunda temporada, lo cual revitalizaría la primera. Pero por otro lado Meriwether se ha especializado últimamente en series de una única temporada.

The Dropout y Dying for Sex son suyas. Ambas llegaron a los Emmys con un buen puñado de nominaciones. En 2023, The Dropout, la fascinante historia de la más fascinante si cabe Elizabeth Holmes, le dio un Emmy a su protagonista, Amanda Seyfried.

Tres años más tarde, Dying for Sex, una serie arriesgadísima, se fue de vacío de la gala a la que acudió como una de las producciones favoritas. No ganó ni Michelle Williams, adelantada, justa y sorprendentemente, por la Cristin Milioti de El Pingüino. De cualquier manera, con o sin Emmys, Elizabeth Meriwether es una gran creadora de series. De series encabezadas por mujeres complejas y nada obvias.

Dos de esas mujeres están ahora en el centro (doble) de Furious. Por un lado, Alice,una agente del FBI que, aunque se esfuerce por parecer de acero ante el mundo, está rota por dentro. Por otro, Catherine, una chica temible a la que una vida penosa le ha dejado una herida abierta, muchas ganas de venganza y las herramientas perfectas para llevar a cabo su violento desquite.

Furious comienza con un hombre agonizando. Es la primera víctima de Catherine de la que Alice tendrá noticia. Pero habrá más. A su manera, ellas dos también lo son. Sus caminos terminarán cruzándose y las líneas que las separan, difuminándose.

Esta premisa, que recuerda poderosamente a la de la relativamente reciente Killing Eve (Sally Woodward Gentle), bebe mucho más de un clásico menor de los 80: El caso de la viuda negra, película de 1987 dirigida por Bob Rafelson. Las icónicas interpretaciones de sus dos icónicas protagonistas (Debra Winger y Theresa Russell) no recibieron premios entonces. Víctimas ellas también (disculpen el chiste de mal gusto).

En Furious hay humor. Negro, negrísimo. Porque las historias tanto de Alice como de Catherine no son precisamente divertidas. Esperemos que sus actrices, Emmy Rossum y Lola Pettycrew, sí participen en la carrera de premios, aunque tenga que ser al año que viene. Los 110 episodios de Rossum en Shameless se tradujeron en cero nominaciones a unos premios que, para más humillación, se llaman igual que ella. Humor negro, negrísimo, nuevamente. Como que su compañero de serie, William H. Macy, no sólo sí fuese reconocido (nada menos que siete nominaciones a los Emmy recibió), sino que disfrutase de un salario mucho más abultado que ella, algo que sólo cambió cuando Rossum hizo pública la diferencia de sueldos.

Esa historia bien podría ser la premisa de una serie escrita por Elizabeth Meriwether. Y ella conseguiría que, sabiendo que la protagonista tiene razón, no nos cayera bien del todo. Las dos mujeres centrales de Furious están enfrentadas pero no son antagónicas. Ahí está el principal atractivo de esta serie, recién estrenada en España en Disney+.

Mujeres jodidas, mujeres oscuras, mujeres antipáticas, mujeres peligrosas, mujeres arquetípicas o indescifrables, según el momento. ¿Y la trama? Un gato y ratón en el que a veces el felino es el que corre a esconderse. O dos leonas furiosas, frente a sendos espejos.

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