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Munar pierde ante Lehecka y deja a Davidovich como único español en octavos de Wimbledon

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Un año más, Jaume Munar se marcha de Wimbledon con la cabeza alta. Aquel tenista prototípico de tierra batida, lucha, lucha y más lucha, ha encontrado en los últimos tiempos un juego más poliédrico y lo demuestra siempre que puede, ya sea en pista dura o sobre hierba. Como en la temporada pasada, al español se le acabó el sueño en tercera ronda, esta vez ante Jiri Lehecka, por 6-4, 6-4, 4-6 y 6-4 en dos horas y 56 minutos de juego.

Munar se marchó del encuentro este sábado con un set como único rédito, pero conviene no perder la perspectiva. Este 2026 parecía condenado al olvido por culpa de un codo que no ha dejado de protestar -y de otros dolores, como una muela del juicio que le complicó la preparación-, y pese a ello brilló durante el Grand Slam. De hecho, seguramente fue su Wimbledon más sólido: venció a todo un Top 20 como Francisco Cerúndolo, que además venía de ser campeón en el ATP 500 de Queen's, y luego derrotó al inglés Jacob Fearnley, un jugador local, con lo que ello implica.

Lo que no pudo Munar fue contra el saque de Lehecka. El checo, que llegaba a Londres como uno de los sacadores más temibles del circuito sobre hierba, desplegó de nuevo esa artillería directa que le ha llevado a codearse con los mejores en esta superficie: primeros saques imposibles de descifrar, puntos resueltos en dos o tres golpes y una capacidad para no dar opciones al resto que Munar, pese a su enorme resistencia desde el fondo de pista, no logró contrarrestar.

Pelea hasta el final

No es la primera vez que Lehecka enseña esas credenciales en césped: el año pasado fue finalista en el propio Queen's, cediendo ante un Carlos Alcaraz que tuvo que exprimirse a fondo para llevarse el título. Ese antecedente explica por qué, cuando el checo enciende el brazo, son pocos los que aguantan el pulso. Munar lo intentó, compitió, pero el guion terminó siendo el que tantas veces se repite frente a un saque de ese calibre: pocas bolas de break, partidos cortos y la sensación de que el margen de error era mínimo. En el tercer set, cuando el viento redujo la precisión de Lehecka, Munar se alzó, remontó un break en contra y alargó la pelea, pero en el cuarto claudicó.

Con la marcha de Munar, el tenis español pierde a su penúltimo representante en este Wimbledon, aunque salva el honor de tener a un jugador en octavos de final. Alejandro Davidovich, que ha ido creciendo partido a partido en Londres, se erige ahora como el único español que queda en el cuadro masculino. Jugará este domingo ante Felix Auger-Aliassime (sobre las 16.00 horas, Movistar), un examen exigente pero no imposible para un tenista lanzado, en una racha inmejorable tras ser campeón en el ATP 250 de Mallorca. Si vence, además, en cuartos podría encontrarse con NovakDjokovic, un duelo de los que todo tenista anhela.

Con la ausencia de Carlos Alcaraz, lesionado y fuera de esta edición, toda la ilusión española recae ahora sobre los hombros de Davidovich: es, a estas alturas, la última bala para celebrar un buen resultado en el torneo londinense.