El vigente campeón necesitaba darse un gusto así en Hungaroring, donde este fin de semana, con motivo del 40º aniversario del circuito, se han bautizado las curvas con los nombres de las grandes leyendas de la F1. Quizá nunca llegue Lando Norris a las cotas de dos heptacampeones como Michael Schumacher o Lewis Hamilton, pero al menos pudo arrebatar al británico la 'pole' de la undécima carrera del Mundial 2026 (1:17.207). El líder de McLaren, autor de un fabuloso segundo parcial, aventajó a Hamilton en 12 milésimas y en 23 centésimas a Charles Leclerc.
La recuperación de Norris, el único piloto que había bajado de 1:18 durante las tres sesiones de entrenamientos libres, coincidió con el mal momento de Mercedes. Andrea Kimi Antonelli, líder del Mundial, partirá desde la cuarta plaza de la parrilla, tres puestos por delante de George Russell, con 46 puntos menos en la tabla. La imagen del británico, al que su coche dejó tirado a final de recta cuando ya había caído la bandera a cuadros, deja esasos motivos para el optimismo en las Flechas de Plata.
Las opciones de Antonelli, no obstante, quedan a expensas de la investigación en curso a propósito de una bandera amarilla provocada por un trompo de Max Verstappen. Víctima de las dificultades aerodinámicas de su Red Bull, el holandés perdió el control del coche afrontaba la última curva de su definitivo intento de la Q3.
Posible sanción a Hamilton
"Es una agradable sorpresa. Nuestras mejoras están funcionando bien; hemos ganado unas décimas, aunque nunca pensamos podríamos luchar por la pole", admitió Andrea Stella, team principal de McLaren, tras acabar con el monopolio de Mercedes, que había comandado la parrilla en las 10 carreras del Mundial 2026.
Con las mismas actualizaciones Oscar Piastri acabó en quinta posición, tras verse perjudicado por una maniobra de Hamilton, que podría acarrear una sanción para el ídolo de la Scuderia. Los problemas de Russell, según confirmó Toto Wolff, se debieron a una fuga de agua. "Ha sido una sesión decepcionante", lamentó el team principal de Mercedes, sin rubor a la hora de señalar la escasa adherencia de las gomas.
Por debajo de la zona noble, la noticia del sábado la protagonizó Fernando Alonso, que se clasificó por primera vez para la Q2. Un motivo para la esperanza en Aston Martin, que este fin de semana ha puesto por primera vez sobre el asfalto su AMR26B, plagado de actualizaciones aerodinámicas.
Las buenas sensaciones apuntadas durante las sesiones libres se confirmaron en manos del bicampeón mundial, que se libró de la quema por 107 milésimas. Nada mal, teniendo en cuanta que en las cinco últimas carreras había salido desde la última fila y que el pasado fin de semana en Spa quedó a 3,064 segundos de la Q2.
Con un juego nuevo de blandos, Alonso aún pudo entregarlo todo durante la Q2 (1:19.808) a sólo una décima de Esteban Ocon (Haas). En realidad, por entonces ya había cumplido sobradamente su objetivo inicial, que era superar a Cadillac. De paso, también se había llevado por delante a los Williams y al Haas de Oliver Bearman. Aunque Lance Stroll partirá desde la penúltima posición el domingo, Aston Martin debe sentirse satisfecho por los retoques de Adrian Newey en el chasis de su coche.
Por contra, la situación se antoja tan oscura como de costumbre en Williams. Carlos Sainz, decimoctavo, no podía esconder su decepción ante los micrófonos. "He sufrido mucho con el equilibrio del coche, como en Spa. Hemos tenido que cambiar muchas cosas y durante todo el fin de semana hemos estado un poco perdidos", admitió el madrileño. Según su propio criterio, Hungaroring se ajusta muy mal al FW48. "No sabemos qué está pasando, el cambio nos da muchos problemas. Me paso todo el fin de semana sufriendo con esto", analizó.