Economía

Radiografía económica de una legislatura: liderazgo en crecimiento y empleo con el lastre de la vivienda y los precios

Radiografía económica de una legislatura: liderazgo en crecimiento y empleo con el lastre de la vivienda y los precios

La economía española del último lustro ha conseguido lo que hace una década parecía imposible: no solo se ha quitado el sambenito de ser el furgón de cola de la zona euro, sino que salió de la pandemia convertida en la locomotora de la Unión Europea y este año podría liderar por tercero consecutivo a las naciones avanzadas, por encima de Estados Unidos.

Allí existe la costumbre de acuñar la política económica de un determinado presidente con su apellido: a las le siguieron las , que han vuelto tras cuatro años de . Las han sido una historia de éxito en términos macro: el producto interior bruto (PIB) crece robusto, el empleo no deja de romper récords, el paro está en mínimos desde el estallido de la burbuja y las rentas de las familias crecen. Pero la crisis de la vivienda, que ha estallado como un volcán con la crueldad del desahucio y la muerte de Maricarmen, y una inflación que no termina de desaparecer son las caras más amargas del relato.

El balance de Sánchez, que ha contado con dos grandes pesos pesados al frente del Ministerio de Economía –Nadia Calviño, primero, y Carlos Cuerpo desde 2023–, es brillante y, de hecho, el Gobierno saca pecho de su gestión y de haberle dado la vuelta al mantra de que la izquierda es nociva para la economía. El crecimiento ha estado muy por delante del de las tradicionales grandes potencias del euro: Alemania apenas ha crecido desde la pandemia, con una economía estancada. Sus previsiones comienzan a ser más halagüeñas ahora, pero con avances aún por debajo del 2%. Desde la llegada de Sánchez, el PIB ha avanzado un 15,1%. Muy por encima de lo que sucedió en los mandatos de Mariano Rajoy (10,3%) y de José Luis Rodríguez Zapatero (7,1%), ambos marcados por la Gran Recesión.

Y lo ha hecho a pesar de que el COVID-19 provocó el mayor desplome desde la Guerra Civil. Por ponerlo en perspectiva, desde el peor momento de la pandemia (es decir, el segundo trimestre de 2020, en pleno confinamiento) hasta la actualidad, la economía ha crecido un 43,6%. Da una idea del duro recorrido que hogares y empresas han hecho frente desde hace seis años no solo para salir del hoyo, sino para recuperar la tendencia previa. 

Lo destacó el propio vicepresidente Cuerpo en una comparecencia reciente en el Congreso para hablar de los fondos europeos del Plan de Recuperación, una de las variables clave para explicar este éxito: “Han permitido que en 2025 la economía haya recuperado no sólo el nivel, sino la tendencia previa, es decir, el ritmo que teníamos y donde se esperaba que estuviéramos antes de la pandemia”, detalló el ‘número dos’ del Ejecutivo. 

Un mercado laboral en máximos

La fortaleza del mercado laboral, que ha ganado entre un 18% y un 19% de trabajadores (bien sea medido a través de la Encuesta de Población Activa o de los registros de afiliación a la Seguridad Social), la bajada del paro a mínimos desde 2008 a pesar del gran crecimiento que ha experimentado la población (6,3%) son otros de los factores que explican parte del éxito económico de los últimos años.

Para el economista Luis Gómez, el gran cambio de estos años no es solo el acelerón del PIB, sino que se ha dado inicio a “un proceso de cambio de modelo productivo hacia sectores y empleos de mayor valor añadido, el cual se ha generado, en esencia, gracias al positivo desempeño en materia de política energética y laboral”. 

Gómez, que es investigador y durante años fue asesor en la Oficina Económica de Moncloa, apunta que políticas como la subida del salario mínimo interprofesional en un 66% o la reforma laboral que estabilizó millones de empleos han obligado a buscar nuevas formas de competitividad en el tejido productivo, ganancias de eficiencia que también se explican por una política energética que ha hecho más atractiva a España en comparación con otros países. “Haber optado por la apuesta ambiciosa de no competir a la baja ha resultado efectivo, porque la reducción de costes energéticos ha seguido haciendo rentable la creación de empleo incluso a unos estándares como los que exige la reforma laboral”, subraya.

Natalia Arias, del gabinete económico del sindicato CCOO, apunta en la misma dirección: “Por primera vez en décadas ha habido una fase sostenible de crecimiento económico diversificado con fuerte creación de empleo, compatible con un incremento de la productividad laboral por hora”. A su juicio, la mejora en variables como la balanza comercial o el empleo arrojan que “no estamos ante un crecimiento insostenible como el de la burbuja”.

Ese fenómeno, promovido por José María Aznar y que el Gobierno de Zapatero falló a la hora de pinchar, supuso un crecimiento del PIB entre 1996 y 2004 del 34,5%, durante los dos primeros gobiernos populares. Entonces la población extranjera se disparó (un 376,3%), la inflación subió un 25% coincidiendo con la entrada en el euro, y el precio del metro cuadrado de vivienda creció un 76,3% en términos reales. Esto es, descontada la subida de precios.

Arias subraya que la transformación energética de los últimos años, impulsada por los fondos europeos, ha sido clave no solo para tener una electricidad “más barata que en el resto de Europa”, sino también para “tener una mayor independencia en nuestra economía respecto a las fuentes extranjeras de combustibles fósiles”.

El gran debe: la vivienda

Sin embargo, el gran debe de Sánchez es, precisamente, el que ha obligado a adelantar las elecciones y la razón por la cual los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO han convocado la primera huelga general en España desde 2012: la crisis de la vivienda. El Banco de España confirmó el viernes sus estimaciones de que el déficit de vivienda alcanzará el millón de unidades en 2028, ante una inversión residencial que se está comportando de manera más moderada de lo anticipado. El ministro de Transportes, Óscar Puente, reconocía en una entrevista en la Cadena SER que la sucesión de crisis desde 2020 impidió ver la gravedad de la crisis de habitabilidad hasta que ya ha sido muy tarde.

El precio del metro cuadrado ha subido un 48,3% durante los mandatos de Sánchez, frente a la caída del 6,7% que experimentó en los casi siete años de Mariano Rajoy en La Moncloa. El enorme stock de vivienda acumulada tras la burbuja, sumado a la grave situación económica, provocó una depreciación notable. En el gráfico anterior se puede apreciar el acelerón de los precios no solo en la compraventa, sino también en el mercado del alquiler. Y a pesar de que el SMI ha tirado de los salarios más bajos, no ha sido suficiente para compensarlo.

“Se ha empezado muy tarde a abordar este problema y eso ha hecho que la situación sea peor de lo que podría haber sido”, aduce Arias, que recuerda que el incremento de los precios de la vivienda ha consumido las mejoras salariales: “Casi lo multiplica por cuatro”. “Esta fuerte subida, junto con el endurecimiento del acceso al crédito, ha expulsado a muchos trabajadores de la posibilidad de acceso a una vivienda en propiedad, y les ha desplazado hacia el alquiler. Un alquiler que es mayoritariamente de mercado privado, ya que España carece de un parque público de vivienda asequible”, señala.

A la situación del mercado de la vivienda se suma un nuevo episodio inflacionario, este provocado por la guerra en Irán y el encarecimiento de los precios de la energía. Con el recuerdo aún reciente del shock de los años 2022 y 2023, el mayor en medio siglo, los precios han vuelto a acelerar. Septiembre cerró con una subida del 4,9%, la mayor desde principios de 2023. Desde que arrancó su mandato, el IPC acumulado es un 26,5%. Lejos de las cifras de Rajoy (6,9%, con largos periodos de deflación), de Zapatero (19,9%) y ligeramente por debajo del periodo de Aznar (25,2%), en pleno ‘boom’ inmobiliario y con la adopción del euro.

A pesar de todo ello, los datos muestran que la renta disponible per cápita de los hogares (es decir, todos sus ingresos una vez descontada la inflación y el aumento de la población) ha avanzado un 9% en el periodo. “No es cierto este cuantitativamente intenso y cualitativamente diferencial crecimiento económico no se haya trasladado en una mejora de la situación de las familias”, dice Gómez, a la vista de estas cifras. “Incluso en los momentos en que los salarios reales han podido sufrir especialmente estos shocks de precios, las transferencias, prestaciones y modificaciones impositivas a través de la política fiscal y social han actuado de manera compensatoria”, subraya.

Del pleno empleo a las cuentas públicas

Entre los retos a futuro, Sánchez se marcó para esta legislatura el pleno empleo, consiguiendo rebajar la tasa de paro por debajo del 10%. Pero todavía hay margen de mejora. También en los salarios, recuerda Arias, con una estructura productiva que no solo genere más valor añadido, sino que también permita recortar la jornada. Para Gómez, los datos de pobreza infantil también preocupan y es “esencial” plantearse la creación de una prestación universal de crianza que permita atajarla.

Esto enlaza con otro reto: el margen fiscal. El Gobierno ha conseguido recuperar todo el espacio que se perdió para hacer frente a la pandemia. La deuda pública y el déficit se dispararon. Las reglas fiscales estuvieron suspendidas, pero vuelven a estar en vigor y eso limita mucho la capacidad de maniobra del Ministerio de Hacienda. El año pasado los números rojos se situaron en el 2,2% del PIB y el endeudamiento ya se ha colocado por debajo del 100%, pero todavía es superior a la que había cuando Sánchez aterrizó en La Moncloa.

“La legislatura deja un punto de partida relativamente cómodo en términos fiscales y el siguiente Gobierno contará, por tanto, con espacio fiscal para implementar sus prioridades políticas”, apunta la economista de CCOO. Pero todavía hay mucho margen de mejora, ya que “España sigue teniendo una brecha de ingresos y gastos con respecto a los estándares europeos”, recuerda Luis Gómez. “Su cierre permitiría atender con mayor intensidad numerosas necesidades sociales, especialmente la vivienda”. El mandato de Sánchez tiene muchas luces, pero arroja una sombra demasiado alargada. Con forma de casa.

Puedes consultar los principales indicadores económicos empleados en este reportaje en la tabla bajo estas líneas.

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