Jannik Sinner anda a vueltas con unas molestias en una rodilla que le llevaron el pasado martes a sacar a su médico de la playa para que le sometiera a cuatro horas de pruebas en Milán. Carlos Alcaraz se está recuperando de su lesión de muñeca, ya saben. Alexander Zverev fue eliminado en su debut. Novak Djokovic ya solo juega los Grand Slams, poco más. Félix Auger-Aliassime arrastra desde Wimbledon unos dolores de espalda. Alex de Miñaur, Daniil Medvedev, Flavio Cobolli y Taylor Fritz también cayeron a las primeras de cambio. Y así se llegó a esta situación: el Masters 1000 de Canadá que se celebra estos días en Montreal ya es oficialmente el Masters 1000 más barato de la historia.
Desde que se crearon este tipo de torneos en 1990, nunca antes se había llegado a octavos de final con tan pocos tenistas entre los 10 mejores del mundo: solo uno, Ben Shelton, precisamente el décimo. ¿Qué ha pasado? Muchas cosas y pocas a la vez.
«Con estas condiciones y con esas bolas veremos resultados extraños. Hay que tener en cuenta que Canadá es el primer torneo en pista dura después de varios meses y que no estamos acostumbrados. Además, las bolas son difíciles de controlar, las Wilson siempre son complicadas. Exigen aún más tiempo de adaptación», analizaba Zverev, principal favorito, derrotado por Tallon Griekspoor, el número 69 del mundo, con dos buenos argumentos. El Masters 1000 de Montreal abre la gira en superficie dura para muchos jugadores, aunque otros ya disputaron previamente el ATP 500 de Washington -De Miñaur, Fritz, Musetti...- o el ATP 250 de Los Cabos, y el cambio de bolas entre torneos suele exagerar los errores.
Pero en realidad, las sorpresas en Canadá responden más a la crisis que están sufriendo algunos Masters 1000 -también le ocurre a Montecarlo- a raíz de su cambio de formato. Desde hace unos años, este tipo de torneos duran 12 días, casi dos semanas, y eso hace que sea prácticamente imposible disputarlos todos, y menos todavía hacerlo con garantías. El propio Zverev, en su reflexión, reconocía que, con este calendario, no se puede: «Algunos jugadores necesitan jugar más torneos y otros menos, pero es el segundo año consecutivo en el que Alcaraz, Sinner o Djokovic no han venido a Canadá. Es culpa de los Masters 1000 de dos semanas. Para algunos jugadores es demasiado tiempo de competición antes del US Open».
Un camino inmaculado
Con los mejores tenistas del mundo descartados de antemano por lesión o cansancio y sus perseguidores en proceso de adaptación a la superficie y las condiciones, el Masters 1000 de Canadá se ha convertido en una oportunidad brillante para muchos. En las cuatro ediciones anteriores, los campeones estrenaban su palmarés en Masters 1000: Pablo Carreño (2022), Sinner (2023), Alexei Popyrin (2024) y Shelton (2025). Y este 2026 podría mantenerse la tradición.
Apenas cuatro de los jugadores que quedan en liza saben lo que es ganar un Masters 1000, y quienes mejores sensaciones transmiten son los 'outsiders'. El mejor de todos ellos, de hecho, es español: un Rafa Jódar imparable. Después de su excelente resultado en Washington, donde solo perdió ante Fritz en la final, el joven de 19 años ya ha derrotado en Montreal a Corentin Moutet y a Lorenzo Musetti, y se enfrentará este sábado a Jiri Lehecka. Su parte del cuadro es la más dura, con Arthur Fils o Luciano Darderi como posibles rivales en rondas posteriores, pero nadie está jugando a su velocidad sobre el cemento del IGA Stadium.
«Todavía queda un largo camino por recorrer. Ganar un Masters 1000 son palabras mayores, yo voy partido a partido. Solo tengo que centrarme en mi próximo partido, porque pensar más allá no me ayuda ni a mí ni a ningún otro jugador», proclamó el español, que ya ha entrado en el Top 15 del ranking ATP y que aspira a más. Pese a que todavía le quedan muchos partidos por delante, la ocasión resplandece por juego, por comodidad y por rivales.