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Remontada, prórroga, Tavares y los destellos de Luwawu-Cabarrot para el primer paso del Madrid de Pedro Martínez: jugará la final de la Supercopa contra el Olympiacos

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Después de un mal despertar y de un desenlace agónico en el tiempo extra, el Real Madrid de Pedro Martínez comenzó su era con triunfo. Que no es baladí, pues es el billete a un título continental. Ante el Olympiacos -derrotó al Fenerbahçe (92-90)- luchará este sábado (19.00 h., Movistar) en el Etihad Arena de Abu Dhabi por la novedosa Supercopa de Europa. [95-98: Narración y estadísticas]

Será la reedición de la última final de la Euroliga, opción de revancha de lo sucedido en Atenas para los blancos. Que no firmaron un debut brillante, pero sí mostraron una capacidad de sufrimiento y personalidad que debe acompañar a eso que promete su nuevo técnico, la seña de identidad del juego frenético con el que asombró a todos el curso pasado en Valencia. No le fallaron al entrenador catalán los clásicos, inmenso Tavares en pintura y el bravo Deck. De los nuevos, clave resultaron Luwawu-Cabarrot (20 puntos, seis asistencias, el triple que forzó la prórroga y los tiros libres que sellaron la victoria) y Jaime Pradilla (13 puntos, tres triples y siete rebotes).

Muchas sombras aún y un par de tormentos que superar para sobrevivir. No hubo nadie capaz de parar a Eli Okobo (24 puntos) y Bacon (hasta que se golpeó la cabeza y no volvió a pista) y las desconexiones fueron la tónica toda la tarde en Abu Dhabi. Cosas de la pretemporada.

También preferirá Pedro Martínez no recordar demasiado cómo fue el primer paso oficial de su Madrid. O quizá sí, por aquello de comparar que si la cosa mejora. Era un título en juego para desperezarse, pero uno de los púgiles parecía recién llegado de vacaciones y el otro un tren en marcha. El Dubai de Xavi Pascual (reforzado a lo grande) lo metía todo y el Madrid mandaba balones a la grada. Aunque el análisis de los 16 puntos de ventaja que los locales gozaron en la primera parte sería demasiado simplista. Pues en ese tramo ni rastro hubo de las señas de identidad prometidas y la diferencia de intensidad y defensa fue abismal.

Debutaron cinco de los siete fichajes (ninguno titular, un quinteto que bien podía ser de Scariolo) y Llull fue uno de los cuatro descartes. Significativo. Todo un desastre, hasta que, de repente, el Madrid se liberó. Agonizaba el segundo cuarto, el Dubai ya había empezado a fallar algunos lanzamientos y, sobre todo, apareció Tavares en toda su inmensidad. De retorno el gigante tras la lesión que le arruinó el final de la pasada temporada. Un fulgurante 0-14 de parcial para rebobinar y marcharse al descanso apenas un punto abajo. Xavi Pascual se echaba las manos a la cabeza. Cosas de la pretemporada.

A la vuelta de vestuarios, evidentemente, ya era un partido nuevo. El Madrid, con las canastas de clase de Luwawu-Cabarrot que acabarán enamorando al Palacio, y con la lección de la dureza aprendida, no tardó en ponerse por delante por primera vez (50-51). Pero todo lo que ocurrió después fue una insoportable sucesión de tiros libres, el tercer cuarto más largo que se recuerda (poco ayudaba el ambiente), mientras la igualdad se mantenía.

Todo ese sopor devino en espectáculo. Cosas de la pretemporada. El acto final fue estupendo, una sucesión de alardes ofensivos en el que Luwawu-Cabarrot y Pradilla disparaban en el Madrid contra Okobo y Bacon, como si fuera un duelo al sol del desierto. Hubo un intento de escapada blanca, siete arriba a falta de menos de cinco minutos con el impresionante dominio de Tavares. Luego pareció el partido del Dubai cuando TLC perdió una bola en medio del campo (antes, dos estupendas acciones defensivas de Kabengele). Se redimió el francés con su enésimo triplazo y el choque se fue a la prórroga.

Allí arrasó el Madrid, que conserva, cómo no, el colmillo. Cinco puntos de Feliz, un triple de un Campazzo que había errados sus siete lanzamientos previos... Casi lo vuelca otra vez Okobo (un imposible triple desde ocho metros...), pero en la lotería de los tiros libres no le tembló el pulso al Madrid.