A Gabriel Rufián le encantan las metáforas. Suele usarlas en sus discursos y la analogía acostumbra a tenerle a él de protagonista. En el acto de este domingo de ERC en Badalona, ha echado mano dos veces de este recurso. Primero, para compararse tanto a él como a su formación con Salvador Seguí, más conocido como el Noi del Sucre, un líder anarcosindicalista de principios de siglo.
“Hay quien dice que lo de pactar y negociar es una rendición, que es de españoles”, ha empezado Rufián, en una referencia clara a Junts, partido que se ha convertido en la diana contra la que ha disparado durante toda su intervención. “Pues el Noi del Sucre pactó con el conde de Romanones tras la huelga de la Canadenca para conseguir la jornada de ocho horas. Y le llamaron traidor. Gente que siempre había dormido en sus casas llamaba traidor a un hombre que había estado en la trena por defender a los trabajadores. ¿Os suena?”.
La segunda comparación le ha llevado hasta Salem, durante la caza de brujas. Se ha puesto en la piel de un sacerdote torturado por apoyar a las mujeres quemadas, acusadas de ser hechiceras. “Su tortura consistía en que le pusieran piedras y más piedras encima, hasta que confesara. Se le empezaron a partir las costillas y, cuando le preguntaban si quería confesar ya, él gritaba: '¡Más peso!'”. La historia, aparentemente inconexa, ha acabado comparando la caza de brujas con la “búsqueda de la pureza catalana”, en referencia a Junts y a Aliança.
“No quiero que Catalunya sea Salem. No hay una manera correcta de ser catalán. Así que yo, como ese sacerdote, cuando nos presionen, gritaré '¡Más peso, más peso, más peso!'. Que nos pongan más piedras encima, porque las aguantaremos”. Así, con este relato ha cerrado Rufián el que ha sido su primer mitin en solitario, en el que ha cambiado la compañía de Irene Montero por la de Oriol Junqueras.
Mientras que el tándem ERC y Podemos será habitual en otras regiones de España, los republicanos ya han anunciado que la pareja no volverá a verse junta en Catalunya en lo que queda de campaña. Ese cálculo electoral ha derivado en que Rufián haya apostado por un discurso más catalanista, pero no independentista. La única referencia a la independencia ha salido, de manera espontánea, en forma de cántico de los 2.000 asistentes al acto.
De hecho, Rufián ha dejado la independencia de Catalunya en un marcado segundo plano, siendo la actual prioridad “frenar al fascismo”. Por eso, ha defendido su pacto con Podemos. “No es un error esta confluencia. ¿Es que todo el mundo es en Catalunya? No queremos repartir carnets, queremos una izquierda nacional abierta a cualquiera que crea en la libertad, la justicia y la democracia, y después ya...”.
Esa frase, que Rufián ha dejado en el aire, ha despertado cierta suspicacia entre la audiencia, entre la que se han podido ver algunas , aunque no de masiadas. “Es mejor tener al lado gente a favor del derecho a la autodeterminación que a aquellos que votan con la , pero en contra de la clase trabajadora”, ha remachado, despertando ahora sí, y gracias al dardo a Junts, una ovación entre su audiencia.
A pesar de que el pacto con Podemos ha alejado a ERC de la histórica confluencia que le ligaba a Bildu, BNG, Compromís y Més Mallorca para las elecciones generales, Rufián no ha dudado en pedir el voto por el resto de partidos soberanistas. “El PSOE no se merece vuestro voto. Ojo, yo no quiero gobernar España, pero quiero que España se gobierne bien. Por eso, quiero un gobierno del PSOE sometido a las fuerzas soberanistas: nada de lo bueno que ha pasado en esta legislatura hubiera pasado sin ERC, Bildu, el BNG o Podemos”, ha apuntado Rufián, metiendo a Podemos en ese saco.
Rufián ha surfeado su intervención entre halagos a los morados y ataques a Junts, a los que ha relacionado indirectamente con la especulación. “Algunos de sus dirigentes tienen empresas imobiliarias. Quizás, y sólo quizás, por eso votan junto a PP y Vox en cuestiones sobre la vivienda. Y ahora ya podéis empezar a escribir vuestras piezas, diciendo que ataco a Junts”, ha dicho el republicano, mirando y saludando a los periodistas.
“Quiero intervenir el mercado. Con los pisos, con la vivienda, no me jodas”, ha espetado en castellano. A pesar de que casi la totalidad del discurso lo ha hecho en catalán, Rufián ha optado por cambiar de lengua en determinados momentos en los que ha dejado ir sus declaraciones más contundentes. Otra de de esas frases ha sido: “La pureza sólo es útil en el aceite de oliva”. Esa la ha usado para hablar de la migración, la cual ha vuelto a definir como “reto”. “Es un reto acoger a miles de personas, pero es un reto que se debe afrontar desde la inclusión y la convivencia, los derechos y obligaciones, te llames como te llames. Y eso no significa ser menos de izquierda; es ser más útil”, ha aseverado.
El republicano ha ido repasando las que, dice, son sus prioridades. Además de la vivienda y la migración, también ha hablado de la corrupción y de los transportes, dos cuestiones que le han servido para atacar frontalmente al PSOE. Rufián ha optado por señalar directamente a Koldo, Ábalos y a Santos Cerdan. Y en la cuestión de los transportes, ha afeado al gobierno socialista que hiciera con Urda “lo mismo que hizo el PP en Angrois: culpar a un currito. Es miserable”.
Por ello, se ha dirigido al “votante socialista decepcionado que es consciente de que su partido, sin la presión adecuada, no hace. Aquí está ERC”. Así, mientras ha habido menciones para el PSOE, para Junts y para Podemos, los grandes ausentes del discurso de Rufián han sido el Frente Amplio y su candidata, Ada Colau.
Quien sí ha tenido palabras para ellos ha sido el presidente de ERC, Oriol Junqueras, que ha asegurado que “no se puede confiar en un partido que, a la mínima, acepta los votos de Valls o del PP para impedir que ERC gobierne Barcelona”, en referencia a la útlima legislatura de Colau. “No podemos confiar en quienes se pasan el día hablando de vivienda pero, durante ocho años, no construyeron ni un solo edificio para nuestra gente”, ha seguido.
Junqueras también ha retirado su confianza a un “partido socialista que siempre arrastra los pies y nunca se toma nada en serio”, mientras que a Junts le ha afeado “torpedear todo lo que se hace por el país”.
“Por eso, ERC sale a ganar sin hacer sopas de letras y sin mezclar partidos de aquí y de allí”, ha asegurado Junqueras, en una aseveración que justifica no haber apostado por la confluencia unitaria de izquierdas, pero obvia el acuerdo de los republicanos para concurrir conjuntamente con Podemos.
“Venimos a ganar interpelando a la gente. La gran coalición y el gran pacto que queremos construir es con nuestra sociedad”, ha zanjado. Y ha querido hacer un llamado al optimismo, asegurando que una “revancha” es posible. “La prueba está en que eso que tanto se parece a nosotros ha ganado en Polonia, Serbia, Israel, Estados Unidos y Brasil”, ha apuntado Junqueras, subiéndose al mismo carro que el Frente Amplio y el PSOE al reivindicar y equipararse con la figura de Lula.