El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha desglosado en el Congreso de los Diputados la secuencia del dramático accidente del pasado miércoles en Urda (Toledo).
“A las 8:36 [horas] tras pedir el operador que desconectara y conectara de nuevo el LZB [el sistema de seguridad que se emplea en la línea entre Madrid y Sevilla] el Centro de Control autorizó a través de un telefonema al AVE 2080 para reanudar la marcha al amparo del BSL con marcha normal, no en marcha a la vista”, ha indicado Puente. “Es decir, a una velocidad muy, muy superior a la máxima permitida en circunstancias como las que había, ya que el sistema LZB continuaba fuera de servicio y había un tren Iryo detenido por delante”.
De esta forma, según lo enumerado por Puente, solo hubo una diferencia de cinco minutos desde que se autorizó la marcha del AVE siniestrado hasta que autorizó lo mismo al Iryo, que no pudo arrancar por motivos que, a día de hoy, se desconocen.
“A las 8:41 horas, el Centro de Control también autoriza al tren Iryo 6076 a reanudar la marcha. Sin embargo, por motivos que desconocemos, este tren no pudo arrancar y se mantuvo detenido ante la señal de entrada de Urda”, ha explicado. Siete minutos después, el tren de la empresa italiana “contactó con el Centro de Control para informar de que no podía reanudar la marcha y que sigue parado en la señal de entrada de Urda. El Centro recibió el mensaje, pero no tomó ninguna acción”.
Puente ha comparecido en el Congreso después de que, esta misma mañana, el Consejo de Ministros haya dado luz verde a un plan de refuerzo de la seguridad de la alta velocidad española que, en el caso de la ruta Madrid-Sevilla, va a pasar por reducir el número de frecuencias, de trenes, al menos hasta principios de 2027. Una comparecencia a petición propia en la que todos los grupos políticos ya habían adelantado que pedirían su dimisión, excepto el suyo, el PSOE.
“Durante esos minutos, el AVE 2080 ya había arrancado y seguía avanzando. Recorrió en torno a 25 kilómetros y estimamos que superó los 160 kilómetros por hora hasta colisionar con el Iryo 6076 en el entorno de las 08:53 horas”, ha señalado Óscar Puente. “A esa hora, la maquinista del tren 6076 [el Iryo] comunica que se ha producido la colisión por alcance de un tren, el AVE 2080. Y a las 9:01 horas, la maquinista del tren 6076 comunica que hay al menos dos coches volcados, pide cortar tensión porque su tren cree que invade vía contigua y pide avisar a servicios de emergencia”, ha resumido.
En su relato de los hechos, el titular de Transportes ha incidido en que, en el momento del accidente, había “siete trenes en el tramo completo en ambas vías, que se detienen al no recibir autorizaciones del sistema para continuar la marcha. A partir de ese instante, varios trenes comunican al Centro de Regulación y Control pérdida de transmisión causado por la caída de la central LZB de Urda”. En un primer momento se señaló que había seis trenes afectados por la caída del sistema LZB.
Puente ha defendido la inversión en la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla. “La línea de alta velocidad Madrid–Sevilla no es una infraestructura abandonada ni olvidada”, ha asegurado. Una línea que lleva en servicio desde 1992.
“Muy al contrario, ha sido este Gobierno el que ha puesto en marcha un plan de renovación con una inversión global de 780 millones de euros”, ha cifrado. “780 millones de euros que, por cierto, en rigor computan como inversión y no como mantenimiento en las estadísticas presupuestarias”.