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Sergej Barbarez: de jugador de póker profesional a entrenador de Bosnia sin experiencia

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Este Mundial está dejando muchas historias y descubriendo personajes que, hasta ahora, eran desconocidos para gran parte del público. Es el escenario perfecto para sacar al escaparate mediático a países que rara vez habían acaparado la atención internacional en el verde. Uno de ellos está siendo Bosnia y Herzegovina.

Aquí es donde aparece la figura del bosnio Sergej Barbarez, seleccionador actual. A muchos les sonará su nombre; a otros, no. Sin embargo, pocos conocen su historia. Antes de sentarse en los banquillos, firmó una trayectoria como jugador que no deja a nadie indiferente. Considerado por muchos una estrella en el fútbol alemán, Barbarez es recordado como un referente del Hamburgo.

Aunque lo más curioso de su trayectoria deportiva llegó después de colgar las botas. El técnico bosnio no siguió el camino habitual de muchos ex jugadores, que dan el salto directamente a los banquillos. En lugar de ello, Sergej Barbarez decidió dedicarse durante una década al póker profesional. Inesperado, sí, pero con el matiz de que nunca llegó a alejarse del todo del fútbol. Además de centrarse profesionalmente en los tapetes, ejerció como comentarista y analista de partidos. Pero antes de todos sus éxitos, tanto dentro del campo como en esa faceta del juego de azar, las raíces de Barbarez se forjaron en un camino nada sencillo.

Del exilio alemán al éxito en la Bundesliga

Su historia está marcada por el conflicto que asoló a Bosnia, su país. Nació en Mostar en 1971 y, durante la década de los 90, se vio obligado a dejar su tierra natal y exiliarse a Alemania. De padre serbobosnio y madre de ascendencia croata y bosnia, la complejidad que sufrió por el estallido de la guerra no fue un impedimento para lograr una notable carrera futbolística. En estos casos es cuando más peso cobra el tópico de que todo pasa por algo. En el país donde se exilió fue donde acabó brillando como jugador.

Vistió las camisetas de clubes como Hansa Rostock, Borussia Dortmund, Bayer Leverkusen y Hamburgo, donde portó el brazalete de capitán. Además, en la temporada 2000-2001 concluyó la Bundesliga como máximo goleador.

Tras colgar las botas, 'sacó un as bajo la manga' y forjó ese perfil atípico entre los tableros de póker y los análisis futbolísticos. Todo ello antes de asumir el banquillo de Bosnia y Herzegovina. Y, aunque pueda parecer que falta contexto histórico sobre cómo desarrolló y construyó su faceta de entrenador, en realidad la historia está completa. Fue nombrado seleccionador de su país natal sin haber entrenado previamente a ningún otro equipo. Su nula experiencia al frente de un club podría haber generado dudas, pero la federación apostó por él en 2024 y, a la vista de los resultados, seguro que no se arrepiente de esta decisión.

Desde que Bosnia dejó de formar parte de la antigua Yugoslavia, la selección balcánica solo se había clasificado para un Mundial, aunque cayó en la primera fase. Fue en Brasil 2014, aquel que los españoles no quieren recordar. Ahora, los bosnios afrontan su segunda oportunidad en este campeonato gracias a Sergej Barbarez, quien logró la plaza en el torneo tras vencer y dejar fuera, en la repesca, a una de las grandes potencias: Italia.

Sergej Barbarez ya forjó su historia como jugador en la selección que ahora dirige. Quizás el liderazgo y el carácter competitivo de aquellos años fueron los que le llevaron a sentarse en el banquillo para dirigir a este equipo a pesar de su falta de experiencia. Hoy (21.00 horas), sus jugadores intentarán plantarle cara a Qatar. Después de años entre cartas, esta noche deberá apostar fuerte para vencer con Bosnia y mantener vivas sus opciones de clasificación para la siguiente fase tras empatar con Canadá (1-1) y perder con Suiza (4-1). Ya lo dijo él mismo tras la derrota: «Rendirse no es una opción».