Solana, de cal y arena: aplaude el papel de España en la OTAN, pero muestra su "dolor" por la corrupción del PSOE
Javier Solana no se calla. El que fuera secretario general de la OTAN, alto representante de la UE y ministro en los años dorados del felipismo (de Exteriores a Educación y Cultura) ha aprovechado los cursos de verano de la Universidad Complutense en San Lorenzo del Escorial (Madrid) para repartir juego en dos de los frentes más calientes de la actualidad: las salidas de tono de Donald Trump en la Alianza Atlántica y el terremoto interno que vive su propio partido, el PSOE.
Para empezar, el político madrileño no ha dudado en censurar públicamente las últimas declaraciones del presidente de Estados Unidos durante la cumbre de líderes de la OTAN en Ankara (Turquía), esta semana. El mandatario estadounidense, fiel a su estilo impredecible, volvió a sembrar la discordia al calificar a España de "socio terrible" para, poco después, recular y asegurar que se había "redimido".
Para el veterano diplomático español, estas palabras "no son adecuadas", y menos aún habiéndose pronunciado "delante del secretario general de la OTAN", Mark Rutte. Solana ha querido romper una lanza a favor del papel internacional de Madrid y ha recordado que el país está respondiendo con creces a todas las demandas militares y de cooperación internacional. "Estamos haciendo todo lo que hay que hacer y creemos que lo podemos hacer. Y se está haciendo", afirma.
Además, también ha restado peso al enfado de Trump con Madrid, ironizando sobre la volatilidad del magnate, de quien dice que cambia de opinión "con relativa frecuencia".
De hecho, en su vuelo de retorno a Washington, el republicano cambió por completo su tono con el Gobierno español. "Debo decir que tuve problemas con España, y aún los tengo, pero hoy España se redimió por completo. España fue muy generosa hoy... accedieron a una solicitud de pago importante, y si no lo hubieran hecho, ni siquiera les habríamos hablado", afirmó. Cambiante, como dice Solana.
Problemas en casa
Pero el momento más humano y complejo de su intervención ha llegado al mirar hacia casa. Preguntado por los presuntos casos de corrupción que cercan en estos momentos a las filas socialistas, Solana ha tirado de honestidad y ha admitido que atraviesa esta etapa "con dolor".
La procesión va por dentro, pero también hay puentes tendidos. El histórico dirigente ha confirmado que ha mantenido conversaciones con el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para tratar la delicada situación que atraviesa la formación de Ferraz. Eso sí, fiel a la vieja escuela de la diplomacia y la discreción de partido, Solana ha evitado soltar prenda sobre el contenido exacto de lo que se dijeron en esa charla privada.
Una de cal y otra de arena de una de las voces con más autoridad moral dentro del socialismo, en un día en el que le ha tocado defender la marca España fuera y encajar el golpe dentro.