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Teo Lucadamo, el rapero blanco sin filtros: "Creo que el gran sector del rap no me banca ni en mil vidas"

· Culture

Encontrarse cara a cara con Teo Lucadamo es asistir a un ejercicio de disonancia estimulante. A sus 25 años, el músico y actor se mueve con soltura entre la ironía descarnada, la lucidez política y las rimas de un género, el rap, que a veces lo mira de reojo. Compagina el liderazgo de su banda, Los Más Capitos, con un programa todos los sábados en Radio 3, gestiona su propio sello discográfico y mantiene un pie firme en la interpretación. Debutó en las tablas con El salto de Darwin y recientemente ha participado en La bola negra, el esperado proyecto cinematográfico de los Javis, un papel que le llegó de la forma más natural: "Fue un casting. Me llamaron los Javis para hacerlo, ellos escuchan mi música". Sin embargo, reniega de los caminos fáciles y del morbo dinástico que implicaría coprotagonizar un filme junto a su madre, la actriz Aitana Sánchez-Gijón: "No protagonizaría una película con mi madre. Ahí ya hay un morbo. Si me propone un productor junto con mi madre, eso es una estrategia y es algo que no tiene nada que ver con el arte, yo paso de ese rollo".

Para Lucadamo, la música y la interpretación son canales de expresión, pero jamás un refugio para la complacencia. Su último álbum, Estrellas del Rap Nacional, es una radiografía de sus inquietudes en un contexto que considera viciado por el consumo digital. Aunque asume las reglas del juego y trabaja sus redes de forma fría y profesional, no esconde su recelo: "La generación Z está viviendo un lavado de cerebro a escala con las redes sociales". Esa misma transparencia la aplica al analizar su encaje en una escena hip hop históricamente ligada a la clase obrera, un choque de realidades que ya exploraba en su trabajo El dilema del rapero blanco. "Creo que el gran sector del rap no me banca ni en mil vidas", confiesa. "La cuestión es cómo mi participación en el género, por tener equis privilegios, resta espacio en el pastel de los artistas que sí representan lo que representa el hip hop. Por yo ser una persona privilegiada, automáticamente voy a ocupar un espacio mayor que quizás moralmente les correspondería a personas con menos oportunidades". El rapero blanco se acerca al género "con la suficiente humildad como para reconocer que yo vengo de un lugar que no tiene nada que ver con el hip hop".

Esa autoconsciencia respecto a su posición de clase se traduce en un discurso político directo y sin filtros corporativos. Para Teo, la tibieza no es una opción, aunque su contundencia le valga ser el blanco de críticas cruzadas: "Me cae de la derecha porque digo cosas de izquierdas, y de la izquierda porque me llaman nepoprogre". Considera que la neutralidad es una quimera y ejerce la palabra como un derecho cotidiano: "Yo soy de izquierdas porque creo que la riqueza está mal repartida en el mundo y que las oportunidades deberían ser distintas. Ejerzo mi derecho a hacer política en las conversaciones con mis amigos, con mis familiares, en mis conciertos y en las entrevistas, por supuesto". En relación a la realidad parlamentaria española, Lucadamo tampoco se muerde la lengua: "Pedro Sánchez es un hombre muy pragmático, un hombre de Estado, lo cual valoro muchísimo, pero yo voy más a la izquierda. El PSOE es la derecha blanda, realmente esta gente son señores del establishment y viven un nivel de vida de señores del establishment".

Sin miedo a las contradicciones de su propio discurso, llegando a matizar el aura "casposa" de haber presumido en el pasado de "generar empleo" con su propio sello discográfico, Teo prefiere que sea su directo el que dicte sentencia. Este verano se le podrá ver defendiendo su propuesta, libre de algoritmos, en el BBK Live de Bilbao el 11 de julio, en el Festival Animat de Reus el 24 de julio, en el Festival Atlántida de Mallorca el 29 de julio y, de forma gratuita, el 8 de septiembre en el campus de Getafe de la Universidad Carlos III de Madrid. Una ruta de directos perfecta para ver un proyecto que no rinde cuentas ante nadie más que ante sí mismo.