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Tim Merlier se impone en el eléctrico sprint de Burdeos

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Tras el terremoto que supuso para el Tour 2026 el breve paso por los Pirineos y el mazazo de Tadej Pogacar en el Tourmalet, regresó la normalidad, se fue por un día el calor -incluso llovió tibiamente desde la salida inédita de Hagetmau, a la vera de Mont-de-Marsan y tantas memorias de Luis Ocaña-, y acudió una etapa de calma camino de Burdeos, 175 kilómetros completamente planos y día reservado para el sprint. [Narración y clasificaciones]

Entra ahora el Tour en un impás, una tregua de unos días -al menos hasta el martes con el final en Le Lioran-, para la traca final. Así que la aventura de la etapa de Baptiste Veistroffer y el Caja Rural Jakub Otruba, no tenía ninguna pinta de triunfar en Burdeos, una de las llegadas más clásicas del Tour (más de 80 veces, sólo París le supera). Pedalearon juntos hasta 17 de la meta y entonces empezó el brutal festival de velocidad y maniobras suicidas que es cada preparación para un sprint.

En tierra de sprinters (en Burdeos ganaron Van Poppel, Abduzhaparov,Mark Cavendish, Zabel...), pocos como Tim Merlier, una espectacular victoria en la que arruinó el plan del Alpecin, de un Van der Poel que hizo todo lo posible para el triunfo de Jasper Philipsen. Si al belga, el último precisamente en imponerse en la ciudad de Aquitania, en 2023, le sorprendió Olav Kooik y el caos en Pau, esta vez fue su compatriota Merlier. O, mejor dicho, el ímpetu de Fernando Gaviria, que le atacó por donde menos esperaba y desarboló su intento. Incluso Philipsen le cerró de mala manera.

De todo eso se aprovechó Merlier (Soudal Quick Step) para sumar su cuarto triunfo en el Tour, por delante de Wærenskjold y Girmay. Su media de velocidad durante los últimos 500 metros rozó los 70 kilómetros por hora. Este sábado en Bergerac lo más probable es que todos vuelvan a tener una oportunidad.